← Volver
perfil.com · hace 3 horas · María Lorena Rodríguez

Dólar en alza: el mercado ve normalización, pero ya mira la prueba del segundo semestre

Dólares

El dólar arrancó junio con subas en todas sus cotizaciones y volvió a ordenar la conversación financiera. La duda en la city es si el movimiento de los últimos días responde a un reacomodamiento puntual o si puede sostenerse en un mes sensible para la oferta de divisas, por el tramo final de la liquidación de la cosecha gruesa.

El mayorista trepó 1,3% y llegó a $1.426. En el Banco Nación, el billete avanzó 1,05% y cerró en $1.445. Los dólares financieros también se movieron al alza, aunque con menor intensidad: el contado con liquidación subió 0,2% a $1.491 y el MEP ganó 0,3% hasta $1.438,6.

El Banco Central compró US$43 millones y alcanzó la meta de acumulación de US$10.000 millones

El dato cambiario convivió con otra señal que siguió de cerca el mercado: el Banco Central pagó el vencimiento del Bopreal Serie 3 por más de US$1.000 millones, pero las reservas brutas igual aumentaron US$177 millones y terminaron en US$48.368 millones. Además, la autoridad monetaria compró US$55 millones en el mercado.

Según Ignacio Morales, de Wise Capital, la recomposición técnica de los bancos compensó parte del pago y solo US$52 millones impactaron de manera inmediata por giros al exterior. En la city también circularon versiones sobre un posible aporte de pesos del Tesoro para suavizar el efecto sobre las arcas oficiales.

La suba del dólar reabrió la discusión sobre el ritmo que puede tomar el tipo de cambio en las próximas semanas. Por ahora, entre los analistas predomina una lectura: no se trataría de un salto cambiario disruptivo, sino de una corrección después de varios meses de estabilidad y apreciación.

Para Mariano Ricciardi, de BDI Inversiones, el movimiento reciente no muestra estrés cambiario. “La leve suba del dólar de los últimos días no responde a una situación de estrés cambiario, sino más bien a una normalización después de varios meses de mucha estabilidad. Lo que estamos viendo es una mayor demanda de cobertura por parte de inversores y empresas, combinada con una reducción gradual de las tasas reales en pesos y cierta cautela de cara al segundo semestre”, explicó.

Reservas BCRA 16012026

Esa cautela aparece en un momento en el que el Banco Central acumula compras importantes de divisas, pero también en la previa de una etapa en la que la oferta del agro empezará a perder fuerza. El mercado mira menos la foto inmediata y más el equilibrio que puede quedar cuando se reduzca el aporte estacional de dólares.

Leo Anzalone, de CEPPEC, también interpretó la suba como una corrección esperable. “Creo que lo que estamos viendo estos días es más una normalización que un cambio de tendencia. El dólar venía de varios meses muy favorables, impulsado por la liquidación del agro, el endeudamiento corporativo en dólares, el ingreso de divisas financieras y una política monetaria muy restrictiva. Era razonable esperar algún rebote después de una caída tan marcada”, señaló.

La idea de un dólar con ajuste gradual también se refleja en los instrumentos de cobertura. Emilio Botto, economista jefe de Mills Capital Group, señaló que los dólar linked aumentaron su participación en la última licitación y captaron cerca de $1,8 billones. Sin embargo, sus precios siguen relativamente bajos.

Para Botto, ese comportamiento muestra que el mercado espera una suba gradual del tipo de cambio, pero no asigna una probabilidad alta a una corrección cambiaria disruptiva en el corto plazo. “Hoy la cobertura vía dólar linked sigue siendo una de las alternativas más económicas para quienes buscan protegerse de un escenario de mayor volatilidad cambiaria”, explicó.

Mercados 03062026

La última licitación del Tesoro también dejó una señal en esa dirección. Los inversores priorizaron rendimiento y cobertura de tasa antes que una cobertura cambiaria más agresiva. La Lecap de septiembre fue el instrumento más demandado, con $5,1 billones adjudicados, seguida por el bono TAMAR 2028, con $3,7 billones. Entre ambos explicaron cerca de la mitad de la colocación.

En tanto, Mariano Ricciardi de BDI tampoco ve una corrección brusca, sino de un dólar que podría seguir ajustándose de manera gradual. “Por ahora no vemos señales de una corrección brusca, sino de un dólar que podría continuar ajustándose gradualmente por encima de la inflación para recuperar algo de competitividad, mientras los contratos de futuros siguen descontando una suba ordenada para los próximos meses”, sostuvo.

La discusión cambiaria también pasa por el margen de maniobra del Banco Central. La autoridad monetaria necesita seguir acumulando reservas, pero al mismo tiempo evitar que una mayor presión sobre el dólar contamine expectativas de inflación.

Andrés Reschini, analista de mercados de F2 Soluciones, puso el foco en ese equilibrio. “Partimos de un tipo de cambio real relativamente apreciado y de un dólar que arrancó junio fortaleciéndose a nivel global. El BCRA sigue necesitando acumular reservas y la temporada alta de liquidación del agro comenzará a mermar pronto. La autoridad monetaria intenta equilibrar la balanza entre no apreciar más el tipo de cambio y evitar una disparada”, sostuvo.

El Gobierno acelera la acumulación de reservas y apunta a una nueva meta de USD 17.000 millones

Para Reschini, el deslizamiento de los últimos días puede leerse como parte de esa administración. En su mirada, el Banco Central habría permitido una suba más ordenada del tipo de cambio, suavizada con liquidez en los mercados de cobertura.

El punto sensible es hasta dónde puede avanzar ese movimiento sin alterar la calma financiera. Si el dólar sube demasiado rápido, puede afectar expectativas. Si queda demasiado atrasado, aumenta la presión sobre la competitividad y sobre la demanda de cobertura.

Los flujos de mayo en los fondos comunes de inversión muestran un inversor prudente, pero todavía dispuesto a quedarse en pesos si encuentra rendimiento y salida rápida.

Según Botto, durante el mes ingresaron unos $2,6 billones a la industria. De ese total, cerca de $1,4 billones fueron a money markets y otros $1,3 billones a fondos de renta fija. Dentro de ese grupo, los mayores ingresos se concentraron en fondos T+1, estrategias CER y vehículos dolarizados.

La foto combina tres necesidades: liquidez, cobertura frente a la inflación y algún resguardo ante el movimiento del dólar. El mercado no abandona el peso, pero tampoco queda descubierto.

Para las próximas semanas, el dólar dependerá de tres factores: la liquidación del agro, la capacidad del Banco Central para seguir comprando divisas y la demanda de cobertura de los inversores.

Salvador Di Stéfano sostuvo que el BCRA comenzó a comprar dólares en cantidades importantes y que en los primeros cinco meses del año acumuló cerca de US$10.000 millones, una cifra similar a la meta anual. Según su lectura, ese ingreso de divisas estuvo asociado a liquidaciones de obligaciones negociables de empresas, bonos provinciales, exportaciones e inversiones vinculadas al RIGI.

Estiman que Argentina tendrá la segunda cosecha de granos más alta de su historia.

El analista proyectó que las reservas brutas podrían ubicarse cerca de los US$50.000 millones hacia el 30 de junio si se mantiene esta dinámica. También estimó exportaciones por alrededor de US$50.000 millones en el primer semestre, una proyección anual de US$100.000 millones y un saldo comercial superior a US$20.000 millones.

En ese escenario, la posición externa del país quedaría más sólida. Para Di Stéfano, si el Gobierno refinancia los vencimientos de 2026 y logra cerrar durante el segundo semestre el financiamiento de 2027, el riesgo país podría acercarse a los 300 puntos. Eso abriría la puerta a una vuelta más firme al crédito voluntario en los mercados internacionales.

La oferta de dólares todavía cuenta con el respaldo de la cosecha gruesa, pero esa ayuda no será permanente. Por eso, varios analistas ubican el test más relevante del esquema cambiario en el segundo semestre.

“De corto plazo no vemos cambios estructurales relevantes. Mientras continúe la liquidación de la cosecha gruesa, el mercado debería seguir contando con una oferta importante de divisas. La verdadera prueba para el esquema cambiario probablemente llegue en la segunda mitad del año, cuando esos flujos empiecen a perder intensidad y el Gobierno tenga que sostener el equilibrio con menos ayuda de los factores estacionales”, advirtió Anzalone.

Ese diagnóstico explica por qué el mercado empezó a ajustar cobertura sin abandonar por completo las posiciones en pesos. La tasa sigue siendo atractiva, pero el dólar volvió a moverse y los inversores prefieren no quedar desprotegidos.

La suba del dólar también cruza la discusión inflacionaria. El Gobierno busca consolidar la desaceleración, pero el mercado todavía no valida una inflación sostenidamente por debajo del 2% mensual en el corto plazo.

“Hoy ni las estimaciones privadas ni los precios implícitos del mercado parecen validar una inflación sostenidamente por debajo del 2% mensual en el muy corto plazo”, señaló Botto. Según el economista, tanto el REM como los break-even entre instrumentos a tasa fija y CER muestran que ese nivel podría alcanzarse recién hacia la segunda mitad del año.

Iván Cachanosky: "La inflación está de vuelta empezando a entrar en el proceso de desinflación"

El punto sensible es el traslado a precios. Si el dólar acelera, puede complicar la desaceleración inflacionaria y afectar expectativas. Por eso, la evolución del tipo de cambio de junio será seguida con especial atención por empresas, inversores y consumidores.

La city no parece estar leyendo la suba reciente como una señal de descontrol. Pero tampoco la ignora. El tipo de cambio volvió a moverse y los inversores ajustan cobertura.

Si el Banco Central sostiene las compras y las reservas siguen aumentando, el dólar podría continuar con un deslizamiento gradual. Si baja la oferta de divisas o crece la demanda de cobertura, la presión puede mantenerse.

Por ahora, el mercado se mueve en un punto intermedio: busca tasa, conserva liquidez y suma protección cambiaria sin apostar de lleno a una devaluación brusca. Junio dirá si ese equilibrio alcanza. La prueba más exigente, sin embargo, llegará cuando se apaguen los dólares estacionales del agro y el esquema tenga que sostenerse con menos viento de cola.

pesos argentinos