Los celulares aumentarán hasta 30% ante la escasez de memorias por la alta demanda de la Inteligencia Artificial
Los celulares aumentarán hasta 30% en la Argentina ante la escasez global de chips por la alta demanda de la actividad vinculada a la Inteligencia Artificial (IA), problema mundial que se profundiza con el correr de los meses y que esperan que continúe hasta 2029.
La suba de precios local se efectuará en los próximos días, anticiparon fabricantes y distribuidores, y afectará especialmente a los teléfonos más económicos, que en la Argentina representa más de la mitad del mercado.
La situación se da a la par que se quitaron progresivamente los aranceles a celulares importados entre mayo de 2025 y enero pasado para generar una mayor competencia y así abaratar los precios en general. Hace un año, los aranceles bajaron de 16% a 8%, y a principios de 2026 se eliminaron, mientras que los impuestos internos pasaron de 19% a 9,5%.
De esa manera, en el sector reconocen que prácticamente no hubo aumentos de precios en lo que va de este año y que comparado a mayo de 2025 los precios se movieron en torno a 20%, considerando que en ese mes todavía regían los precios con aranceles por el stock remanente de celulares que pagaron ese costo de importación. Descontando este efecto, la suba habría sido mayor, señalaron.
Las memorias DRAM y NAND son componentes esenciales de los smartphones, y de computadoras y servidores, que también se encarecerían próximamente.
Las primeras son las que se conocen como RAM y almacenan temporalmente datos de programas y aplicaciones en uso. Las segundas son las de almacenamiento interno que determinan la capacidad de un equipo, como por ejemplo, 128 o 256 gigabytes.
Según le explicaron a Clarín las marcas líderes del sector en la Argentina, estos insumos subieron entre 150% y 200% desde diciembre y apuntaron que los dispositivos de entrada de gama serán los más afectados, ya que los chips tienen mayor incidencia en su precio al público.
En cambio, los de más categoría serán los menos afectados, ya que incorporan otros componentes de mayor costo, como pantallas, cámaras y sensores, lo que licúa el peso de las memorias.
“En celulares de US$ 100, la memoria representaba entre 30% y 40% del costo total antes. Ahora, pasó a tener un peso mayor al del valor final al consumidor: cada chip cuesta entre US$ 130 y US$ 170, más que el propio teléfono”, graficaron en una de las marcas.
Frente a ello, señalaron que implementan distintas estrategias para contener la suba de precios: priorizar la producción de modelos con menos RAM, focalizar en modelos premium para absorber el mayor costo de las memorias y obtener más márgenes, ampliar el espacio para que el usuario pueda insertar una micro USB u ofrecer más almacenamiento en la nube.
En otra marca, apuntaron que “el mayor impacto lo sentirán los lanzamientos próximos” y adelantaron que el mercado se resentirá este año, luego de que 2025 cerró con alrededor de 6,2 millones de unidades vendidas en la Argentina. Prevén que 2026 terminará con ventas cercanas a 5,3 millones.
La baja impositiva que se diluye por la suba de las memorias se combina con un consumo débil. El primer trimestre fue “uno de los peores”, admitieron, con menos de 1 millón de unidades comercializadas, 16% interanual menos. Y anticiparon que, aunque se ingrese en una senda de recuperación modesta en 2027 y más sólida en 2028, se tardará en recuperar los niveles de los últimos años.
En esa línea, en un informe reciente, la firma IDC, una de las principales analistas de la industria tecnológica, advirtió que 2026 será un año de caída de las ventas por primera vez en la historia de los smartphones. Estimó que la baja rondará en 12,9% y que el panorama recién se normalizaría en 2029.
A fines de 2025, IDC esperaba un mercado global estable, con una caída de apenas 0,9% en cantidad de unidades. Sin embargo, ajustó la proyección al alza y, de cumplirse su previsión, implicará un volumen de entre 1.100 y 1.200 millones de celulares, el nivel más bajo en más de una década. Counterpoint Research, otra consultora, también proyectó una caída del 12% en el número de unidades para este año.
¿Que cambió en unos pocos meses? Luego de sobreoferta y precios deprimidos entre 2022 y 2024, la creciente demanda de infraestructura para IA hace que ahora los fabricantes de chips prioricen la producción destinada a datacenters, ya que hoy les resulta más rentable. Este año, 70% de la fabricación global será para ellos. Esta reasignación de capacidad dejó a la electrónica con una oferta limitada y, por lo tanto, con costos más altos.
Al respecto, las marcas que ensamblan en Tierra del Fuego parte de los celulares que venden en el país y que importan otra parte implementaron recortes de producción y ajustes de inventarios.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín