La "vieja política" está poniendo en jaque a los hermanos Milei
Karina, la hermanísima, y Santiago Caputo, el joven de las comunicaciones y ahora de múltiples negocios, sostienen la refriega más intensa desde que Javier Milei llegó en 2023 a la Casa Rosada. El conflicto tiene múltiples consecuencias que afectan la convivencia libertaria y dificulta la gestión. Pero exhibe una certeza. Ninguno de los contendientes posee vida política propia fuera del círculo estrecho del Presidente.
La situación aflora totalmente distinta por el desafío que desde hace rato viene realizando a los hermanos del poder Patricia Bullrich. La senadora fue quien, en su momento, junto a Mauricio Macri, arrimó los votos para que Milei pudiera derrotar a Sergio Massa en el balotaje. Después de la primera mitad del mandato libertario una porción de aquellos votantes (alrededor del 15%, según casi todas las encuestas) tiene en observación al Gobierno y no garantizan el respaldo a la posible reelección. Sobre esa realidad se construye el poder que Bullrich no está dispuesta a regalar.
Existe un adicional que envalentona a la mujer. Aparece como la dirigente nacional con mayor calificación positiva –dentro de un paisaje poco florido-- en los trabajos de opinión pública. Se puede recurrir a un ejemplo. Managment & Fit marca un 30.5% de apoyo contra el 44.8% de rechazo. Segundo estaría Javier Milei con 29.8% favorable y 47.6% contraria. ¿Y Karina?. Asoma con 13.4% de imagen positiva y 54% negativa. Performance que, de acuerdo con el informe, está incluso por debajo de la calificación de Sergio Massa.
Es decir, Bullrich parece haberse convertido en una pieza imprescindible de la maquinaria político-electoral para los hermanos Milei. Cerca de cumplir 70 años dibuja otro de los picos que ha tenido su larga trayectoria signada por alturas y mesetas. Una verdadera paradoja para los libertarios que vinieron, según predicaron, a renovar la política. A terminar con “la casta”. Estarían con enorme dependencia de una figura que ha pasado por todas las estaciones de la política. De la militancia juvenil de los grupos armados y el exilio al centro derecha y, ahora mismo, la derecha radicalizada.
Tanto pareciera ser necesaria Bullrich en este tiempo en el universo libertario que el Presidente se vio forzado a arroparla después de varios desplantes que Karina le hizo a la senadora el pasado 25 de Mayo. La raleó de la caminata entre la Casa de Gobierno y la Catedral. La condenó al fondo del templo durante el Tedeum. Milei, en cambio, la abrazó en el balcón de la Rosada delante de un grupo de personas que lo saludaban.
Bullrich viene edificando su autonomía con pasos calculados. Tiene, en ese sentido, la piel más gruesa que los militantes digitales. Distingue el aroma del poder. Se asoma a cualquier ventana de oportunidad. Resolvió enfrentar el escándalo de Manuel Adorni, luego de solicitarle decisiones drásticas al mandatario, con dos movimientos. Primero lo conminó a presentar su declaración jurada para intentar disolver la causa por enriquecimiento ilícito que sustancia Ariel Lijo. Frente a la demora presentó la propia. Los hermanos parecieron quedar desairados. Se cosieron las manos y la boca.
Continúa esperando que el Jefe de Gabinete cumpla con su demorada promesa envuelta en una convicción. El conflicto volverá a reavivarse porque resulta inexplicable, de no mediar nada extraño, que el funcionario requiera tres meses de plazo para justificar dos departamentos, una casa en un barrio privado y dos automóviles usados. Algún gato encerrado habría.
El otro desmarque llamativo de la senadora ocurrió en las últimas horas. Provocado por otra maniobra oficialista incomprensible. El retiro de la Comisión de Acuerdos del Senado del pliego de Maria Verónica Michelli, postulada para el Tribunal Oral Federal 3 de La Plata. Se trata de la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, de La Nación, uno de los que ha investigado a fondo el caso $LIBRA, que involucra a los hermanos del poder, y la situación patrimonial de Adorni. La propuesta tenía los votos para su aprobación. Aunque el titular de la Comisión, el riojano Juan Carlos Pagotto, ligado a la familia Menem, la frenaba. La Secretaria General terminó por desarmar el trámite.
Bullrich tenía tres caminos posibles frente a la situación. Dejarlo correr. Manifestar su disconformidad por lo bajo a raíz del veto a la jueza. O convertirlo en un asunto político y público que excede de manera generosa el internismo libertario. Optó por la escalada y dejó en evidencia los límites que poseen los hermanos Milei para maniobrar contra ella.
Escribió en X que “hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra Michelli a jueza federal”. Nada dijo de la dimisión que presentó a la jefatura de la bancada libertaria que el Presidente desechó. El posteo resultó bastante extenso, aunque habría un par de líneas adicionales que se podrían destacar. Mencionó que la idea del cambio y la transformación debe contemplar “las convicciones del otro y los valores republicanos”. Un regreso al territorio de los “ñoños” ironizados siempre por Milei. También de la narrativa a la cual se arrimó el ex presidente Macri para marcar diferencias con el Gobierno.
Ambas situaciones combinadas han estimulado las desconfianzas de Karina que reconocieron un hito cuando el ingeniero y la senadora se dieron un abrazo en la cena de la Fundación Libertad. La hermanísima trata de saber ahora si es verdad el rumor que indica que Macri y Bullrich habrían estado conversando en privado.
La senadora es, sin dudas, una especialista en supervivencia. Se viene percatando sobre la debilidad del Presidente en los últimos meses. De modo automático se dispararía su cotización. Sería el momento de tomar la mejor ubicación en la escena libertaria y fortalecer el capital político.
Más adelante resultaría quizás tardío porque si el Presidente se recompone, recupera competitividad y se acerca a la reelección la cotización de la senadora tendería a disminuir. Adorni ha quedado en el camino a raíz del escándalo patrimonial y no puede competir con Jorge Macri en la Ciudad. Los mejores números los retiene Bullrich pero Karina pretenderá obstaculizarla con la postulación de su amiga, la legisladora porteña Pilar Ramírez. Allí hay una batalla en ciernes.
Otra posibilidad sería que la senadora acompañe a Milei en la fórmula por la reelección. Tal vez resulte en su momento una necesidad. El interrogante radicaría en si Karina aceptará repetir lo sucedido con Victoria Villarruel a partir de 2023. Bullrich le inspira cada día menos confianza.
La última opción apuntaría a una ruptura que colocaría a los hermanos Milei al borde del abismo. Bullrich sabe jugar muy bien con los vahídos. Se limita por ahora a dar algunos empujones. Habrá que ver qué sucede cuando las definiciones resulten impostergables.
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