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infobae.com · hace 3 horas · Diego Zorrero

Otro “modelo del abuelo” vuelve a las calles: sinónimo de juventud y verano, fue furor en los ’70 y regresa más refinado y premium

Infobae

Recrear autos icónicos de otros tiempos y darles un segundo ciclo de vida al convertirlos en una versión moderna que mantiene la esencia y el espíritu de aquellos que hicieron historia, definitivamente es una de las nuevas tendencias de la industria automotriz actual, en su búsqueda constante por hacer algo distinto que rompa con cierta heterogeneidad de formas, conceptos y siluetas como la que hay hoy en todo el mundo.

Lo hicieron primero BMW con el Mini que recreó al Mini Cooper, y Fiat con el 500 que devolvió el Cinquecento a las calles. Pero en esa época no había marcas chinas ni furor por los autos eléctricos, por lo cual la idea fue solo reverdecer laureles con motores a gasolina.

Pero con los nuevos jugadores en la cancha, ese mismo concepto se aplicó para usar la electromovilidad, más simple y rápida para desarrollar vehículos, y se empezaron a recrear otros clásicos. Así surgieron los Renault 5, Renault 4 y Twingo. Lo volvíó a hacer Fiat con el 600 y lo repetirá con el Panda. Ya lo está haciendo Volkswagen con el Polo. Y lo hará Citroën con el 2CV, que se presentará como un concepto de diseño en octubre próximo en el próximo Salón de Paris.

Un buggy moderno, color rojo metálico y negro, con neumáticos de banda blanca, llantas rojas y asientos claros, visto desde el frente en un estudio

Lo que se busca es vender más autos, porque la oferta cambió tanto que el mundo pasó de 50 a 250 marcas en 20 años, y hoy ya hay más de 2.500 modelos diferentes, aunque la mayoría muy parecidos. Para eso hay que romper el molde, y en eso están las marcas occidentales apenado a su legado.

Siguiendo esta tendencia, nació también la idea de darle vida nuevamente a un modelo muy especial, que fue famoso en los años 70 en Argentina como un vehículo de recreación, que no tenía techo rígido y que se destacó por su perfil juvenil y aventurero: el Buggy.

La idea surgió, justamente, de un ingeniero argentino, Matías Mussetta, especialista en materiales compuestos como fibra de carbono, oriundo de Marcos Juárez, una pequeña ciudad de esa zona del país en la que Córdoba y Santa Fe se confunden hasta en la tonada de sus habitantes, pero vive en Italia hace más de 10 años. Trabajó en el equipo Toro Rosso de Fórmula 1, el Lamborghini, en Dallara y finalmente en Ferrari, construyendo el prototipo con el que la marca italiana ganó las 24 horas de Le Mans de 2024.

Retrato de Matías Mussetta, un hombre barbudo con polo rojo Ferrari, sonriendo y apoyado en un coche de carreras rojo, con logos de patrocinadores al fondo

La idea de independizarse, de hacer su propio auto empezó como un sueño mientras trabajaba en Ferrari, pero hoy ya es una realidad. El diseño estuvo a cargo de otro “lápiz” argentino destacado, Juan Manuel Díaz, exdiseñador jefe de Alfa Romeo y Audi, que logró concebir una silueta a la que no hay que ponerle nombre para saber que es un Buggy moderno.

“Lo contacté a ‘Manu’ porque quería la firma y el peso de un diseñador senior, porque más allá de ser un auto íntegramente construido en materiales compuestos, los detalles son fundamentales para mí y él me garantiza ese alto estándar de terminaciones y calidad del diseño en sí mismo”, explicó Mussetta a Infobae.

La marca es Brado, y el auto se llama Carbon Buggy. La fábrica está en Parma, Italia, en pleno Motor Valley, la región que está entre Milan y Bologna, y en la que además de Ferrari, Lamborghini, Dallara, Ducati y tantas marcas de autos, están también gran parte de los proveedores de la industria automotriz italiana también. Entre ellas está la de una inspiración para Mussetta, la fábrica homónima de otro argentino que hizo historia, Horacio Pagani, quién fundó allí una de las empresas más prestigiosas del mundo de autos deportivos de elite.

Vista trasera de un Buggy rojo brillante con techo blanco, motor expuesto y asientos beige, estacionado en una superficie clara y reflectante

Pero hay otra novedad más. No será un auto eléctrico sino que tendrá dos opciones de motorización a gasolina y no tendrá electrónica más allá de la que requiere el funcionamiento del motor.

“Quería poner en el mercado un auto completamente analógico. La intención es darle a los amantes de los motores y el manejo un auto para divertirse y disfrutar sin esta contaminación electrónica que tienen los autos modernos, incluso los restomod“, dijo el argentino.

El Carbon Buggy pesará solo 450 kilos, y tendrá una excelente relación peso/potencia gracias a dos alternativas de impulsor térmico basados en un moderno motor de origen Volkswagen. “Es un 4 cilindros refrigerado por aire con dos carburadores. Habrá un 1.8 litros de 90 CV y un 2.0 de 115 CV de potencia”, explicó.

“El auto de los años 70 era muy rústico y nosotros le vamos a mantener la esencia, pero con un diseño de líneas refinadas, con estilo italiano. Será un restomod premium, completamente hecho con materiales de alta calidad como fibra de carbono, titanio y aluminio", describió Mussetta.

“Atrás de cada elemento hay un estudio, un proyecto y una cura en el detalle. Y a todo eso le sumamos la calidad de la artesanía italiana, porque el interior es todo cuero original hecho a mano, desde el volante y la palanca de cambios hasta la lona náutica del techo está hecho por artesanos italianos”, explicó en detalles el creador del Carbon Buggy.

Un buggy moderno color amarillo mostaza y gris oscuro, con techo de lona beige y asientos de cuero marrón claro, sobre un fondo blanco y negro

La producción del Carbon Buggy está actualmente en proceso de matrizado y la fabricación comenzará a finales de junio para entregar las primeras tres unidades, que ya se vendieron antes de porque ya hay tres unidades vendidas antes de la presentación oficial.

En principio, el proyecto contempla una edición limitada de unidades y cada modelo será único porque los clientes podrán elegir cada detalle a su gusto, desde el color exterior, hasta las llantas, interior, tapizados, tablero, y el techo desmontable.

El auto es homologable en cualquier país del mundo, sale de fábrica con certificado de estándares de calidad internacionales y se podrá exportar a todo el mundo. El precio de venta de cada unidad es de 105.000 euros.

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