El salto de Uñac a la cancha electoral: el kilómetro 0, el problema a combatir y la polarización con Kicillof
Sergio Uñac empezó a acelerar, con más decisión, el armado de su proyecto presidencial. Lo hizo en las últimas dos semanas, con varias entrevistas públicas, y el último sábado en Pocito, San Juan. En la ciudad donde nació y la que gobernó durante dos períodos como intendente, entre el 2003 y el 2011, juntó a dirigentes del peronismo sanjuanino para poner en su hoja de ruta el mojón del Kilómetro 0.
“Juntamos el 90% del poder territorial del peronismo”, aseguraron cerca del senador, donde tomaron el encuentro como un ordenamiento interno del peronismo local. De la mayoría, no de la totalidad. Porque la extensa interna de poder con el ex gobernador José Luis Gioja sigue latente. “No lo quiere a Sergio. Nunca lo quiso”, se sinceran en las líneas dirigenciales que acompañan el proyecto presidencial desde el primer minuto.
Hubo intendentes, legisladores nacionales y provinciales, y dirigentes de base. Y hubo, sobre todo, un pedido de Uñac de ordenamiento hacia dentro de la fuerza política, teniendo en cuenta la necesidad que tiene el peronismo de empezar a acomodar las prioridades, romper fronteras, abrir canales nuevos de comunicación dentro del universo opositor y evitar caer, sistemáticamente, en las rencillas internas que tienen años de historia.
El ex gobernador escribió el trazo grueso de su relato político anclado en la provincia que gobernó. Desde San Juan hacia el resto de la Argentina. Desde el interior del país hacia el centro. Y no viceversa, como debe caminar Axel Kicillof, su principal competidor frente al desafío de ser el candidato a presidente del peronismo en el 2027.
El actual senador nacional simbolizó esa idea en una frase corta y concisa: “Voy a recorrer la Argentina, pero con los pies en San Juan”. Su modelo político, económico y comunicacional está atravesado por un lema que estará a lo largo de su campaña: “El interior profundo necesita representación”. Uñac es el candidato del interior. Ese es el cascarón identitario que tendrá de ahora en adelante.
El sanjuanino asume con naturalidad que tiene un problema grande para la batalla electoral, que es su alto grado de desconocimiento en gran parte del país. Pero también cree que ahí puede estar una de sus principales apuestas. Empezar a ser conocido como una mirada nueva ante los ojos de una gran parte de la sociedad que desconoce su trayectoria política.
En las encuestas no tiene ni un alto porcentaje de imagen positiva, ni tampoco de imagen negativa. Tiene mucho desconocimiento. Es decir, no hay una percepción prejuiciosa de la sociedad con la que tenga que combatir. En todo caso, lo que existe es el enorme desafío de instalar su nombre, su cara y su discurso como una opción viable para competir el año que viene. “Hay tierra fértil donde trabajar”, sostiene en el equipo de trabajo del sanjuanino.
En base a esa limitación es que decidió largar su proyecto presidencial cuando falta un año para las próximas elecciones. “Instalarse de una forma más artesanal y territorial lleva tiempo”, precisaron a Infobae cerca del senador nacional, que tiene en su hoja de ruta mental la idea de recorrer los 24 distritos del país antes de que termine el 2026.
Uñac buscará instalarse lentamente en cada una de las visitas que haga en las provincias. Estar más con la gente que con los dirigentes, estar presente en los medios locales y que su cara empiece a convivir con el nombre de un potencial candidato a la presidencia. “Tengo tiempo para recorrer el país de punta a punta“, suele decir el ex gobernador.
En ese camino hay un trabajo de polarización implícito entre su figura y la de Kicillof. Uno ha puesto su punto de partida en San Juan, con el aroma del interior, y otro en Buenos Aires, entre los paisajes disímiles del conurbano y el resto de la provincia. Uno es desconocido para las mayorías y al otro lo conocen casi todos. Uno está empezando a armar una estructura dirigencial donde sostenerse y el otro formó una agrupación, hace poco más de un año, con cuadros técnicos y dirigentes con peso territorial. Uno tiene su interna de poder con un ex gobernador y el otro con una ex presidenta. No hay una sola fórmula valedera para ser candidato. Las dos realidades lo demuestran con claridad.
En primera instancia, Uñac busca llegar al final del año bien posicionado para estar en la mesa donde él peronismo discuta su futuro nacional. Está dispuesto a competir en una interna partidaria - como la que propuso un puñado de meses atrás - o en unas PASO, en el caso de que el gobierno nacional no las pueda derogar. Quiere competir para que el resultado legitime a la fuerza política. En el peronismo hay cierto consenso sobre la necesidad de que el próximo candidato tenga el aval de los votos. Ya no hay margen para el dedo, ni para los candidatos todopoderosos.
En ese camino trabajará en los próximos meses. Sin el parate del Mundial, que algunos dirigentes imponen en la agenda política, y dividiendo la mayor parte del tiempo entre San Juan y la Ciudad de Buenos Aires, donde tiene las dos oficinas donde se encuentra con dirigentes políticos, sindicalistas y empresarios. Dos terminales de rosca política.
En la agenda de este mes está un viaje a Santiago del Estero, diagramado para el 12 de junio, con el fin de participar de una actividad destinada a las Pymes. Luego viajará a alguna provincia de la Patagonia, aunque aún no tiene el destino cerrado. Su intención es viajar a dos o tres provincias durante junio.
En el plan de acción hasta fin de año figura un desembarco en el conurbano bonaerense. Algunas recorridas por municipios ultra poblados. Otra vida, otros problemas, distintos a los del interior. Por el momento, lo piensan en soledad, sin acompañamientos de intendentes, aunque esa proyección pueda variar con el transcurso del tiempo. Uñac tiene en claro que debe pisar territorio kicilofista para aumentar su grado de conocimiento. No alcanza solo con convertir en el interior su escudería de campaña.
El sanjunanino asegura a quien quiera escuchar que él no es el candidato de Cristina Kirchner. Cerca de la ex presidenta dicen exactamente lo mismo. Lo concreto es que Uñac le presentó su idea de hacer una gran interna federal del peronismo y le manifestó su vocación de caminar el país para construir una candidatura. A CFK le pareció bien y lo animó a hacerlo. La ex mandataria no tiene candidato propio. Y de los dos que están jugando, solo habla con uno: Sergio Uñac.
“Muchos dicen que Sergio es el candidato de CFK para molestar a Axel. Lo cierto es que el adversario no es Axel, son las políticas de Milei”, reflexionó un dirigente de mucha confianza del sanjuanino. Uñac saltó a la cancha electoral con mayor decisión que la que había mostrado hasta ahora. Parece haber comenzado una nueva etapa de su diagrama electoral. El tiempo y los vericuetos de la política determinarán el lugar donde quede parado.