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infobae.com · hace 2 horas · Lola Loustalot

Pese a la suba de tarifas, un usuario con subsidios paga en promedio solo el 32% del costo real de la electricidad

Infobae

Desde la llegada de Javier Milei al gobierno, la política energética adoptó un mensaje directo: transparentar el precio real de la energía tras años de tarifas congeladas y altos subsidios. Durante mucho tiempo, los argentinos desconocieron el verdadero costo de servicios como el gas y la electricidad. A pesar de la recomposición tarifaria impulsada durante el último año, la brecha estructural del sistema eléctrico sigue vigente.

Actualmente, según un estudio elaborado por Regional Investment Consulting (Ricsa), un usuario residencial base con subsidio —es decir, un hogar representativo con consumo promedio dentro del bloque que recibe el beneficio a nivel nacional— paga en su factura solo el 32% del costo real de la electricidad. El 68% restante se financia con fondos públicos. Este porcentaje corresponde a un perfil tipo y puede variar según el nivel de consumo y la segmentación vigente en todo el país, ya que los usuarios que superan el bloque subsidiado o no cumplen ciertos requisitos afrontan una mayor proporción del costo real.

En abril de 2026, analizó el informe de Ricsa, el precio estacional alcanzó los $86.929 por megawatt-hora (MWh), un 36% más que un año atrás, pero el usuario residencial subsidiado abona solo $37.693 por MWh. Quienes no reciben subsidios pagan hasta $107.430 por MWh, cubriendo el 93% del valor total.

En esta línea, el Gobierno autorizó un nuevo aumento para las boletas de energía a partir de junio. Si bien en el interior del país depende de los entes reguladores provinciales, en el caso del AMBA, será de un 1,5 por ciento.

Según el estudio de Ricsa, la demanda eléctrica nacional mostró un fuerte crecimiento en abril: ascendió a 10.578 GWh, con una suba del 7,7% interanual, impulsada principalmente por temperaturas superiores al promedio histórico y un aumento generalizado en todas las regiones del país.

El segmento residencial cubierto explicó el 42% del consumo total. El crecimiento estuvo liderado por el Noreste, Litoral y Patagonia (hasta 17,2%), mientras el Gran Buenos Aires mostró un avance más moderado.

Filas de paneles solares en primer plano con numerosas turbinas eólicas en la distancia bajo un cielo de atardecer con tonos naranjas y azules sobre un paisaje seco.

Por el lado de la oferta, el sistema debió reacomodarse ante una caída del 51,9% en la generación nuclear respecto a abril del año anterior, lo que dejó un hueco de 466 GWh que fue cubierto principalmente por más despacho térmico (+721 GWh) e hidráulico (+172 GWh), junto con un aumento de importaciones, que pasaron de 10 a 165 GWh.

Las energías renovables consolidaron su participación, aportando el 39,5% de la generación local. La energía solar lideró el crecimiento interanual con un salto del 20,8%, y la eólica superó su peso en potencia instalada, reflejando buenos factores de carga. En total, las renovables no convencionales, excluyendo la hidráulica mayor, cubrieron el 20,5% de la demanda del mes.

El informe subraya que, pese al ajuste tarifario y a los aumentos registrados, la brecha entre el costo real de la energía y el valor abonado por los usuarios residenciales subsidiados se mantiene prácticamente inalterada. El grueso del gasto en electricidad sigue siendo absorbido por el Estado, lo que preserva una estructura de subsidios que condiciona las cuentas públicas y la dinámica del sector eléctrico.

Desde principios de año, rige en la Argentina un nuevo régimen de subsidios energéticos. Se trata del SEF, una normativa que entró en vigencia mediante el decreto 943/25. La nueva norma estableció un esquema de subsidios para la tarifa de gas natural, energía eléctrica y gas propano por redes, así como garrafas de 10 kilos, de manera que el beneficio se otorga a hogares que cumplan condiciones socioeconómicas y patrimoniales de vulnerabilidad.

Una mano conectando un cargador USB en un enchufe de pared blanco; un teléfono móvil negro yace sobre una mesa de madera clara a la derecha.

Entre ellas: ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales (alrededor de $4,3 millones), titulares de Certificado de Vivienda Familiar (ReNaBaP), veteranos de Malvinas o personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD). El objetivo de la medida es, acorde al lineamiento del Ejecutivo, reducir el peso de los subsidios en las cuentas públicas y esclarecer el costo real de la energía en el país.

Actualmente, unos 8.731.765 hogares reciben el Subsidio Energético Focalizado (SEF) sobre un total de 16.472.523 usuarios de energía eléctrica, según los datos analizados por Infobae del Anexo de la respuesta a la Pregunta 314 del informe del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enviado el 29 de abril a la Cámara de Diputados. Esto implica que el 53% de los usuarios del país acceden a subsidios estatales en sus facturas de luz, con una tasa de 19.027 beneficiarios por cada 100.000 habitantes. En electricidad, la bonificación promedio es del 50% sobre un bloque de consumo determinado.

En tanto, según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), los subsidios a la tarifa del agua, energía y transporte registraron en 2025 una caída real del 39% interanual. En paralelo, las tarifas que pagan los hogares acumularon un incremento del 594%. Esto refleja el impacto de los ajustes, aunque la brecha estructural entre lo abonado por el usuario y el costo real permanece.

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