Martín D'Alessandro, politólogo y presidente de Poder Ciudadano: "La democracia sufre con Milei como sufrió con Cristina"
- Terminó una semana con datos financieros favorables para el Gobierno y mejoras en materia de expectativas inflacionarias luego de marzo. ¿Este repunte en las cifras en qué momento político toma al Gobierno luego de varios meses de traspiés y cuando no falta mucho para empezar a hablar de las elecciones 2027?
-Encuentra a Milei metido en una especie de trampa. Milei es un líder populista que conduce a una porción del electorado que no es 100% populista y eso empezó a quebrarse. Uno podría decir que esto era esperable porque eran el agua y aceite, que era algo obvio y no debería sorprender. Pero bueno, ocurrió ahora con el caso Adorni, casi un episodio como el del título de Rosario Central de la AFA con el caso Chiqui Tapia: un hecho destapa la olla y uno ve adentro lo que se está cocinando. Así pasa...
-El populismo no es un contenido macroeconómico, es una forma política. Los expertos hablan de populismos de izquierda o populismos de derecha porque lo que los define es la forma en la que se comporta institucionalmente, en la relación que como Poder Ejecutivo tiene con el Poder Legislativo, con el Poder Judicial, con la prensa y así. Pero también su forma de apelar a la práctica política y cómo se relaciona con el público.
- Milei no pone plata en subsidiar la calefacción de Puerto Madero o de los más ricos, ¿uno no deja de ser populista teniendo las cuentas en orden o no haciendo demagogia con el dinero público?
-Nada que ver. El populismo es una forma de interpretar el poder en la cual hay un ‘pueblo puro’ que combate a una élite corrupta. Quién es el ‘pueblo puro’ y quién la elite corrupta es lo que va cambiando. Para el populismo de principios del siglo XXI, el ‘pueblo puro’ era la clase trabajadora, los pobres y los excluidos. La élite corrupta eran la tecnocracia neoliberal, el menemismo, el Proceso, los economistas y el Consenso de Washington. Hoy el ‘pueblo puro’ son los argentinos de bien que quieren salir adelante y que lo único que quieren es que se acabe la injusticia del Estado pisándole la cabeza y la elite corrupta es la casta privilegiada. Cambió el contenido pero el juego retórico es el mismo y Milei es un populista visto de esta forma.
-¿Esta trampa que enfrenta Milei que usted dice qué tipo de dificultades acarrea?
-De estrategia política. Hasta antes del caso Adorni se decía que la reelección de Milei era segura en 2027 y ahora después del caso Adorni es casi lo contrario: el experimento actual de Milei presidente podría acabarse el año que viene.
-El Gobierno es siempre novedoso y creativo. Puede que el Milei tal como lo conocemos hoy termine en 2027 o incluso que no sea él más la persona que encabece el movimiento que hoy lidera. No se sabe. Milei cuestionó con éxito una serie de consensos o vacas sagradas de la organización social y política que existían en la Argentina generando cambios probablemente irreversibles. Pero mi punto es que ni la gestión ni el management político de este cambio parecieran estar a altura del desafío de esta transición en lo económico que él propone llevar adelante y que veo hay consenso para seguir.
-Me parece que hay una concientización general respecto del equilibrio de las cuentas públicas Respecto de las condiciones de contratación en el mercado de trabajo. Por nombrar solo dos.
-Caputo dijo esta semana que “la economía va a terminar imponiéndose a la política”. Hace poco el ex ministro de Economía de Chile Andrés Velasco recordó que justamente un error del Consenso de Washington fue suponer que si se arregla la economía la política se endereza y no es así: se puede arreglar la economía y “la política se puede volver más endemoniada”. ¿Piensa que la economía tal como la piensan Milei y Caputo es el pegamento que unirá el agua y el aceite que usted señala?
-Es sabido que la economía de los factores económicos, sobre todo la perspectiva de futuro no precisamente del bolsillo de uno sino de la economía en general, es el factor que más pesa dentro de la decisión de voto de los países. Esto es conocimiento como la ley de la gravedad. No soy un experto en economía, no sé si es que la economía se lleva puesta a la política como Caputo dice y no sé si la economía hará olvidar todo lo demás a las personas. Diría que por ahora no es tanto la economía sino la desaceleración de la inflación, lo que está dando mucho resultado político.
-El Gobierno no parece tener una estrategia de tratar de diversificar el capital político positivo porque concentra demasiado las expectativas en la desaceleración de la inflación y salvo el último mes, hubo ocho meses de suba de la inflación, que sigue siendo alta. Ya es prácticamente un lugar común que los estudios muestran indicadores de la economía estancados. Entonces creo yo que diversificar sus activos podría ser una estrategia política recomendable. Pero bueno, lo repito: el Gobierno es también muy novedoso y creativo.
- Milei dijo varias veces que si pierde se va, ¿no es un signo de buen funcionamiento de la democracia de que, siendo él un populista como usted dice que es, no manifieste públicamente un plan para perpetuarse? ¿O es que justamente si lo dijera perdería base de su apoyo ‘ñoño republicana’ y esa es su trampa?
-No tenga duda de que es esto último. El comportamiento institucional de Milei siempre juega al límite y a veces afuera. Juega muy al límite con el Poder Judicial con la designación por decreto en comisión de dos jueces o el caso paradigmático de la Ley de Financiamiento Universitario llegando a la Corte. Derrapa y se va un poco al pasto. Dicho esto, nada de lo que hace Milei rompe la democracia y no necesariamente la erosiona en el sentido de que él no busca transformar el funcionamiento de otros poderes del Estado. No echó a jueces en la Corte Suprema para poner amigos suyos, no busca transformar el funcionamiento institucional del Congreso. Pero sí Milei erosiona la democracia produciendo altísimos niveles de estrés y fatiga.
-La democracia sufre con Milei cómo sufrió con Cristina. Uno podría decir Cristina era más amenazante porque tenía mayorías en el Congreso, porque sí quiso reformar el funcionamiento del Poder Judicial.
-Así es. Además un presidente minoritario por definición tiene menos incentivos hegemónicos que uno mayoritario. Cristina tuvo más poder para alterar o influir en otros poderes y en la prensa. Sin embargo la democracia triunfó. ¿Por qué? Porque todo ese proyecto de pretensión hegemónica que fue el kirchnerismo perdió las elecciones por 1,5% y se respetaron las reglas. El kirchnerismo se fue a su casa.
-¿Si Milei o su entorno apoyaran la idea de un “Milei emperador”, su base se espantaría?
-Habría que ver. En principio sí, ¿pero quién sabe, no? No esperaba que ese electorado republicano apoyara atropellos institucionales o aceptara argumentos disparatados o agresiones del presidente argumentando que los cambios hay que hacerlos así porque este es un país difícil. Entonces habría que ver... Pero en principio, desde el punto de vista macro, es un triunfo de la democracia que aún un presidente tan disruptivo como Milei y que juega tan al límite, que a veces los traspasa, en lo sustancial aparentemente está dispuesto a incluso perder el poder con tal de no romper el sistema.
-Milei es producto de la clase media y sin embargo pareciera castigarla duro . ¿Cómo ve esa convivencia?
-La democracia está llena de estas contradicciones. En EE,UU, es presidente un mega millonario y es apoyado por la clase obrera.
-100%. Y además Trump es un depredador sexual que sin embargo es apoyado por sectores que valoran mucho la tradición de la familia de Estados Unidos. Siempre hay contradicciones en la democracia.
-¿Pero no cree usted que Milei conecta con la clase media bajando la inflación? El PJ no encaró un plan de estabilización.
-Sin duda. No me malinterprete: no estoy diciendo que todo lo que hace Milei atenta contra la clase media y la sociedad civil. La realidad siempre es más compleja, pero justamente por eso vale la pena salirse del trazo grueso, que es un poco lo que domina el discurso político que impera en las redes.
-¿Hay antikirchnerismo en la Argentina o hay resistencia por votar al peronismo dado que la última vez le fue muy mal?
-La política son ambas cosas, lo que hacen los políticos pero también los apoyos por parte de la ciudadanía. Pero claro, en la política también se juega mucho de la identidad y la emoción y ‘el anti’ pesa hoy. Así lo veo.
-Quiere decir que hay algo de Milei en eso él le llama la “batalla cultural”, que para usted es estrategia y no todo rasgo personal.
-Milei es muy hábil en identificar enemigos para pelear una batalla. O sea, no es que Milei tenga una alternativa para la organización de la educación superior en la Argentina: no tiene ninguna alternativa. No sabe lo que pasa ahí adentro, pero sabe que le conviene pelearse con la universidad no porque quiera cambiar las cosas, sino porque eso consolida su propia base de apoyo. Entonces sí, lógicamente hay una estrategia, pero que es compatible también con su propio discurso y con su propia personalidad. Y en cuanto a lo de su personalidad como politólogo diría que está en un segundo plano respecto de la estrategia política, de su estrategia de acumulación y consolidación de poder político, que es en definitiva lo que busca todo líder para su proyecto.
El oficialismo pondrá en marcha el debate del proyecto de la ley de lobby este miércoles con la convocación a plenarios de comisiones. El tema ha generado críticas y Martín D’Alessandro, politólogo y presidente de Poder Ciudadano, dice al respecto. “No se puede poner en la misma bolsa transparentar el lobby comercial que persigue un interés particular de una multinacional y con una potencialidad de soborno sobre los funcionarios enorme al de las casi 35.000 ONG que persiguen intereses generales y mejorar la sociedad. ¿Cómo puede ser que entren en un mismo régimen toda persona física o jurídica, con fines de lucro o sin fines de lucro que busquen tener una incidencia sobre una ley o una política pública? Se tendrán todos que registrar o informar al Estado todas sus actividades, conversación con cualquier funcionario o legislador.
-Creo que no busca transparentar la gestión de intereses sino controlar a la sociedad civil. Si quiero promover un proyecto de mejorar el financiamiento de la política o del medio ambiente o de la lucha contra el cáncer, tendré que informar cada tres meses al Estado todas las reuniones con actores que son importantes para el caso. Los periodistas cuando hagan una entrevista a alguien, ingresarán en esa definición de lobbistas porque un periodista en definitiva busca tener incidencia en que algo cambie. El sentido de la democracia es que un gobierno o una administración pública sea controlada por los ciudadanos y no al revés.
-Hay algo parecido a la del Lobby. La democracia pierde su sentido filosófico si los ricos además de dominar la economía terminan influyendo en la contienda democrática cuando la idea es igualar a todos en las decisiones democráticas. El proyecto eleva de una manera gigantesca el tope de la capacidad de un aporte privado de 2% del gasto total a 35%, 17 veces más. Quiere decir que si un partido político que tiene vinculación o que tiene buenas vinculaciones con dos o tres personas, puede cubrir con dos o tres ricos, puede cubrir perfectamente todos sus gastos de campaña. La tendencia en el mundo es a limitar la incidencia del dinero concentrado. Trasladar un esquema de financiamiento como el de EE.UU. a la Argentina generaría un escenario en el que podrían terminar preponderando ideas de los partidos que tengan acceso al financiamiento de los ricos, mientras que las ideas que no sean acompañadas terminarán desapareciendo.
-¿No hay una contradicción entre ambos proyectos, lobby y financiamiento político?
-La hay, uno busca el control sobre la sociedad civil y el otro actúa sobre la base de que el Estado no tiene por qué tener ningún tipo de preocupación sobre lo que hacen los partidos políticos. No hay coherencia conceptual entre ambos.
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