El crédito, un motor todavía chico para darle arranque a la actividad económica
Luego del boom que tuvo desde abril de 2024, el crédito al sector privado se frenó como un motor del crecimiento económico desde el año pasado. Aún con una situación más normalizada en el frente cambiario, así como en el nivel de tasas y encajes para los bancos, el crédito en pesos se muestra golpeado este año.
Aunque el tipo de cambio está quieto y las tasas empezaron a bajar, la mora subió y los bancos endurecieron el grifo. La pregunta del sector es si hay condiciones para que el crédito vuelva a mover la economía este año.
El punto de partida es el diagnóstico macro. Para Sebastián Menescaldi, economista de EcoGo, el crecimiento existe pero está concentrado en tres sectores que representan apenas el 15% de la economía: el agro, la minería y energía, y la intermediación financiera. "Esos tres segmentos de la economía son el 15% de la oferta y el 9% del empleo registrado. La verdad que el resto de la economía está estancado", comentó.
El agro tuvo una cosecha récord: el volumen es casi 20% por encima del año pasado. Vaca Muerta sigue a pleno. Pero la inversión privada más amplia no despega y el consumo está en cero. Todo el crecimiento viene por el lado exportador. "Todo el crecimiento que estamos teniendo está basado en la exportación. No tenés un crecimiento de la inversión que te libere la economía y que te impulse."
La intermediación financiera aparece como uno de los tres sectores que traccionan, pero Menescaldi aclara de qué tipo de crédito se trata. "Los préstamos en pesos vienen como medio estancados. Lo que está pasando hoy es que las empresas exportadoras son las que están tomando crédito en dólares y están impulsando el crédito en su conjunto", explicó.
Tanto para los préstamos en pesos como en dólares, el fondeo bancario es el principal combustible. En la recuperación que se dio a partir de 2024, que permitió que el ratio de crédito sobre PBI pasara del 6% al 12% actual, en los bancos había un excedente de liquidez en pesos. También, a partir del blanqueo de finales de ese mismo año, hubo un fuerte crecimiento de los depósitos en dólares.
Pero esa foto ahora cambió. En el esquema monetario actual, de control de agregados, el stock de pesos no crece, la demanda de dinero no repunta y tampoco se acelera el ingreso de dólares en los bancos.
Jorge Vasconcelos, del IERAL, señaló que el blanqueo de fines de 2024 fue el combustible de aquel boom y ya se agotó. En lo que va de 2026, el BCRA compró casi US$ 10.000 millones, pero esterilizó prácticamente el 100% de los pesos emitidos. "Al esterilizar no se le pone combustible a la expansión del crédito, combustible que sí existió en 2024", explicó.
El economista destacó que en la última revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) el organismo bajó la proyección de base monetaria sobre PBI para el cuarto trimestre de 2026 de 6,6% a 4,7%. Casi calcado respecto del 4,6% de fines de 2025. Sin expansión monetaria, no hay multiplicador de crédito, explicó.
El salto de la mora, que en abril último alcanzó su nivel más alto en más de dos décadas, le pone un límite a un eventual rebote del crédito para familias y empresas. En el sector bancario dicen que la mora, si bien desde niveles elevados, comenzará a estabilizarse. Y en off asocian una recuperación de las carteras a la mejora del poder de compra del salario, que esperan que durante este año sea apenas incipiente.
"Lo que pasó desde el año pasado fue que las familias habían reducido el ingreso, todavía no habían subido los salarios, y tomaron deuda para compensar la pérdida de ingresos. Ese endeudamiento fue en un contexto distinto al del pasado", explicó Menescaldi, en línea con lo que la principal tesis de la City sobre el aumento de la morosidad. "Antes, con cepo y tasas negativas, las cuotas se licuaban con la inflación. Hoy no".
Otra fuente bancaria fue más cauta. "La tesis de la especulación con la baja de inflación nosotros no la vemos. Vemos primero un tema más general, un problema de crecimiento de salarios y gente que toma créditos para gastos que luego no logra afrontar con su ingreso corriente", explicaron. "El año pasado fue el primero desde 2004 donde se desaceleró la inflación y cayó el salario real. Que para la economía argentina es algo bastante atípico", sumaron.
Aunque la capacidad prestable de los bancos permanece sin cambios, el empeoramiento de las carteras hace que las entidades endurezcan condiciones, lo que vuelve más lento también la generación de nuevos préstamos, "Como como los bancos antes de prestar lo miran tres veces, la manera que tienen de mirarlo es analizar mucho el scoring. Los bancos este año amplían bastante la diferencia entre tasas pasivas y tasas activas", comentaron en una entidad.
Vasconcelos de IERAL coincidió en el diagnóstico. El economista explicó que la diferencias entre tasas cortas y largas o spread es uno de los más altos del período y que para que el crédito traccione no alcanza con bajar la tasa de referencia. "Hace falta que la tasa del corredor de pases (el piso y el techo de las tasas de interés que el BCRA utiliza para administrar la cantidad de pesos en la economía) permanezca más tiempo y que además vayan bajando el spread entre las tasas de cortísimo plazo y las tasas de mediano plazo, que en este momento está en uno de los momentos más altos", dijo.
"La mora va a bajar si se cumplen esos requisitos: que se pueda sostener en tiempo el corredor de tasas entre el 20% y el 25% y que las expectativas de devaluación sigan contenidas. Ahí se puede dar mayor apetito por el crédito de los dos lados del mostrador", sumó Vasconcelos.
Menescaldi afirmó que hay señales de estabilización en la mora: las categorías de atraso entre 30 y 90 días dejaron de crecer. Pero advirtió que la estabilización no implica recuperación del crédito. "Hoy la familia empieza a tener un poco más de aire para pagar las cuotas, pero no va a poder volver a endeudarse.", advirtió.
Por su parte Javier Bolzico, presidente de ADEBA (la cámara que reúne a los bancos privados de capitales nacionales más grandes del país), mostró una mirada más optimista al respecto: "La irregularidad de la cartera de préstamos ya habría alcanzado su techo. Los factores que la generaron en los últimos meses de 2025 y primeros de 2026 ya no existen o se están superando", aseguró.
Frente a este escenario de una demanda golpeada, por el lado de la oferta de préstamos los bancos cambiaron su estrategia en los últimos meses. Fuentes del sistema bancario privado describieron que desde el apretón monetario de agosto de 2024 las entidades apostaron por otorgar más adelantos de cortísimo plazo, con más tasa variable y menos crédito largo. Y un rebalanceo del balance hacia el sector público.
"Hoy los bancos no tienen a quién prestarle porque el que viene a pedir plata en general es uno que está complicado, que está ahorcado por este cambio de la economía. Hoy por hoy los bancos están poniendo la plata en títulos públicos", sumó Menescaldi
Para Bolzico, el crédito seguirá creciendo. "Esperamos que los préstamos sigan creciendo en 2026, registrando así 3 años consecutivos de expansión crediticia. La recuperación económica y la baja de inflación previstas fundamentan esas expectativas."
Para que el crédito crezca nuevamente con fuerza deben darse algunos elementos, coincidieron las fuentes consultadas. La recuperación del salario real aparece como una de las principales llaves. Pero no es la única. El consenso es que una mayor previsibilidad en la política monetaria del Banco Central podría permitir que los bancos se vuelquen a prestar a plazos más largos y eso haga bajar las tasas.
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