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perfil.com · hace 12 horas · Juan Manuel Fernández Alves *

Volver a conectar con los estudiantes

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Cada mañana, más de 4 millones de chicos y chicas entran a una escuela secundaria en Argentina. Detrás de cada uno de ellos hay familias que depositan en docentes y directivos no solo la tarea de enseñar, sino también la de acompañar, orientar y cuidar. Sin embargo, al momento de discutir qué cambios necesita la escuela secundaria, la mirada de quienes sostienen todos los días la vida escolar no siempre ocupa el lugar que debería. Esto no implica que las políticas educativas deban definirse únicamente desde la experiencia docente, pero sí reconocer que la escucha y el diálogo son condiciones indispensables para cualquier proyecto de mejora. Porque después serán esos mismos equipos educativos quienes tendrán la responsabilidad de implementar las transformaciones dentro de las aulas.

Con ese objetivo, desde Asociación Conciencia y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA realizamos el informe “Repensar la escuela secundaria: problemas, resistencias y reformas posibles desde la mirada de docentes y directivos”, una investigación nacional que relevó la opinión de más de 1.100 educadores de unas 750 escuelas secundarias de todo el país. Los resultados muestran tendencias muy claras.

La principal preocupación es la desmotivación estudiantil. Más de 8 de cada 10 docentes y directivos consideran que la falta de interés de los estudiantes representa un problema importante y casi 6 de cada 10 la identifican como uno de los desafíos más graves de la secundaria actual.

Ese dato resulta central porque la motivación es la habilidad sobre la que se construyen todas las demás. Cuando un estudiante pierde interés, también se vuelve más difícil sostener el esfuerzo, construir hábitos, desarrollar autonomía o proyectar un futuro.

El ausentismo aparece como otro fenómeno estructural. Casi 3 de cada 4 educadores consideran grave el ausentismo estudiantil y cerca de la mitad menciona también dificultades vinculadas al ausentismo docente. En muchas escuelas, garantizar continuidad pedagógica se convirtió en un desafío cotidiano.

El informe también muestra que no existe una única secundaria argentina. Las problemáticas cambian según el tamaño institucional, el contexto social y la ubicación geográfica de cada escuela. Uno de los hallazgos más interesantes es que las escuelas más pequeñas presentan menores niveles de desmotivación docente, menos dificultades pedagógicas y una valoración más positiva de los cambios recientes. Esto abre preguntas relevantes sobre las posibilidades de acompañamiento más personalizado y sobre cómo fortalecer los vínculos dentro de las instituciones educativas.

Al mismo tiempo, aparece una demanda clara por nuevas formas de enseñar. Más de 7 de cada 10 docentes consideran importante profundizar metodologías activas de aprendizaje y 6 de cada 10 creen que la currícula actual limita la innovación pedagógica. El 60,8% está en desacuerdo con reemplazar la repitencia por aprobación por materias.

Los docentes no están planteando una escuela con menos exigencia. Están señalando la necesidad de adaptar las estrategias de enseñanza a estudiantes que hoy aprenden de manera distinta, en una cultura marcada por la inmediatez y la hiperconectividad.

La escuela sigue ocupando un lugar irremplazable. Pero para fortalecer ese rol necesita comprender mejor las transformaciones que atraviesan a las nuevas generaciones.

Y para eso, incorporar la mirada de docentes y directivos en las discusiones educativas no debería ser una excepción. Debería ser el punto de partida.

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