Javier Milei se reunió con el magnate Maurice Ostro por inversiones tecnológicas y recibió a grandes laboratorios
La Casa Rosada cerró la semana con una agenda económica y visitas internacionales de peso. Javier Milei recibió este viernes al empresario y gemólogo británico Maurice Ostro, quien aterrizó en Buenos Aires con la firme intención de instalar centros digitales de procesamiento de datos. El proyecto busca aprovechar el paraguas legal del nuevo Super RIGI, una herramienta clave que el oficialismo utiliza para seducir a los capitales extranjeros y anclar desembolsos millonarios en el sector tecnológico.
Más allá de los negocios, la visita del magnate dejó una curiosidad que fue a parar derecho al registro oficial de obsequios presidenciales. Ostro es el heredero de la gema de topacio azul más grande del mundo, descubierta por su familia hace décadas en las minas de Brasil. En un gesto de acercamiento personal, el empresario sorprendió al líder libertario y le regaló unos gemelos y una pulsera exclusivos, fabricados con fragmentos de esa misma piedra preciosa inigualable.
El cara a cara en los despachos no fue el primer cruce entre ambos, sino que tiene un antecedente diplomático reciente. El mandatario argentino y el gemólogo ya se conocían desde enero de este año, cuando compartieron una reunión bilateral exclusiva durante el Foro de Davos, en Suiza. En aquella cumbre de la élite global, el europeo hizo pesar su rol como armador de negocios y tendió los primeros puentes de confianza con la gestión libertaria.
Lejos de limitarse a un solo rubro, el británico está definido en el mundo corporativo como un verdadero "emprendedor serial" todoterreno. Su amplio currículum abarca desde el exclusivo mercado de las piedras preciosas y el catering aéreo, hasta la comercialización masiva de alimentos. A la par de sus inversiones, pisa fuerte en el Reino Unido como vicepresidente del Consejo de Cristianos y Judíos, una organización que se dedica a promover la convivencia y el diálogo constante entre los diferentes credos.
Apenas el empresario cruzó la puerta de salida, la agenda de la Casa Rosada se metió de lleno en el terreno de la salud privada. Acompañado de cerca por el ministro Mario Lugones, Milei le abrió su despacho a grandes farmacéuticas para sellar otra promesa económica. El objetivo oficial fue cerrar la jornada mostrando gestión y números concretos para intentar reactivar la economía.
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La comitiva empresaria estuvo encabezada por las autoridades de la cámara CAEMe y contó con los gerentes de gigantes globales como Pfizer, Roche, Sanofi y Novartis. Los ejecutivos le confirmaron al Presidente un mega plan estratégico para inyectar 8.000 millones de dólares durante los próximos seis años en el país. Todo este paquete de fondos estará destinado pura y exclusivamente a potenciar la investigación clínica y consolidar el desarrollo científico fronteras adentro.
Esa lluvia de billetes verdes irá a parar directamente al ecosistema de los ensayos médicos, un sector donde Argentina saca una ventaja enorme por su calidad profesional. Hoy en día, esta rama tan específica de la ciencia concentra a más de 50 mil pacientes locales y mueve nueve de cada diez dólares que entran del exterior para la investigación corporativa. Solo durante 2025, el país logró aprobar 290 nuevos estudios, marcando un crecimiento sostenido de la actividad.
Gastón Domingues Caetano, presidente de la entidad, señaló que este acuerdo representa un verdadero hito y permitirá que los pacientes accedan a tratamientos de vanguardia. Lejos de quedar encerrada en el circuito privado de los laboratorios, la iniciativa empresaria promete volcar recursos sobre la red sanitaria pública. El esquema consensuado con el Gobierno inyectará fondos para capacitar a los profesionales de la salud y buscará impulsar con fuerza los estudios de investigación dentro de los hospitales estatales.