El puzzle argentino y la encíclica papal
En el puzzle de la Argentina, solo una voz imprescindible, milenaria, intenta que las piezas que el Gobierno desecha en su armado, sean vistas y tenidas en cuenta: la Iglesia.
En su homilía, el arzobispo Jorge García Cuerva expresó la necesidad de que ese armado sea el correcto. Es decir, inclusivo, que el encastre sea con todos. El Gobierno desecha piezas originales y las cambia por otras. Lo hace en nombre de una batalla cultural que solo esconde las viejas mañas de la vieja casta, con el aditamento de agresividad y compulsión a mostrar los privilegios del poder.
En el puzzle que propone la Iglesia, aparecen piezas claves como el diálogo, el respeto, la escucha, la sensibilidad, la empatía. Por suerte, hay una multitud, dentro de la cual hay muchos jóvenes, que cree en estas palabras fundantes de valores permanentes.
Para el puzzle presidencial, Argentina tiene otro formato, presenta una geografía nueva, priorizando al sector económicamente más fuerte en desmedro de los pobres, los de siempre y los nuevos.
No está mal que un sector sea priorizado, como los de la montaña y el agro, en tanto y en cuanto ese 20% vigoroso de nuestra economía encaje en el armado de la planificación total del país. Es decir, que sea polea de tracción para rescatar a los sectores desclasados de la industria y el comercio y quienes trabajan en ellos. Pero no está concebido así. Mientras la inversión extranjera no pagará impuestos por años, a la industria argentina no se la benefició con un solo peso, y en este rubro la competencia es absolutamente desigual.
La economía argentina tiene un oasis en sus recursos naturales: suelos fértiles, yacimientos de hidrocarburos no convencionales (Vaca Muerta), minerales críticos como el litio, reservas de agua dulce, bosques nativos, mar, ríos. Pero la concepción gubernativa es más achique sobre la matriz industrial que fue concebida en décadas, supo estar muy robustecida y hoy muestra sus flaquezas.
El Presidente ha dicho: “Mi competidor soy yo”. Aquí el problema. El Gobierno no tiene oposición ni límites políticos. El Congreso sigue acompañándolo. La corrupción y los escándalos podrían ser una barrera que la sociedad reconozca, pero la población parecería no castigar esos pecados. El ajuste permanente quizás sea el límite, si es que las encuestas reflejan el sentir social. Hay un promedio del 60% de rechazo a las políticas del Ejecutivo, con énfasis en la falta de trabajo y en el derrumbe del salario. Pero el resultado electoral de octubre permite que la duda siga instalada.
El Presidente hoy compite contra sí mismo y las internas de su gobierno que no maneja.
Patricia Bullrich no encuentra su lugar. Se ofrece ante los Milei como quien podría traccionar al PRO, la UCR, etc. Este sería el significado del abrazo que le dio a Mauricio Macri.
A propósito del ex presidente, viene a Santa Fe y Paraná el viernes 5 de junio. Por ahora, mira la cancha. Y, como define un allegado, “si ve que la pelota entra al área, va a jugar, él es ingeniero”.
El Presidente está muy esperanzado con el viaje del Papa León XIV a Latinoamérica y las chances de que visite Argentina. Acaba de publicar su primera encíclica: Magnifica Humanitas.
Infobae se comunicó con el padre Máximo Jurcinovic, director de la Oficina de Comunicación de la CEA, y le consultó sobre lo central de la nueva encíclica: “Para mí, hay dos temas: el primero es una renovación del pensamiento católico, lo que tiene que ver con la doctrina social de la Iglesia, desde el lugar donde la propiedad privada está al servicio del bien común y donde habla también de la justicia social y sus nuevos nombres: migrantes, refugiados, los sin tierra, personas en situación de discapacidad o de vulnerabilidad. Es como volver a aterrizar la justicia social a las nuevas realidades de pobreza. El otro tema es de lectura obligatoria para quienes gobiernan los pueblos del mundo: es la superación del concepto de guerra justa y cualquier concepto que justifique la guerra. Bajo ningún punto de vista se puede hablar de guerra justa. El Papa se está ocupando de la paz, un liderazgo en continuidad con Francisco. La Iglesia, en el tema de la paz, es una voz privilegiada, a veces la única”.
Agrega: “Sobre la inteligencia artificial, el Papa propone poner al hombre nuevamente en el centro. Como pastor, no le toca analizar el proceso de la IA, pero sí nos invita a no renunciar al pensamiento propio y al discernimiento sobre la verdad. León XIV sostiene que ni la mejor IA puede suplantar el pensamiento propio”.
Jurcinovic, remata: “El gran pedido del Papa es que el desarrollo tecnológico no permita que el corazón retroceda”.