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perfil.com · hace 13 horas · Nicolás Gonzalez

Vacunas, dólares y biotecnología: Argentina apuesta a convertirse en proveedor regional de dosis antigripales

David Ross, vicepresidente de CSL Seqirus, el Dr. Jarbas Barbosa, Director de la OPS y Alejandro Gil, CEO de Sinergium Biotech

Argentina intenta afirmarse en uno de los negocios más sensibles y sofisticados de la economía global: la fabricación de vacunas. A partir de un nuevo acuerdo industrial, el país comenzará a producir dosis antigripales destinadas a abastecer a América Latina y el Caribe, en un movimiento que busca consolidar al sector biotecnológico local como proveedor estratégico regional en una industria dominada históricamente por grandes laboratorios internacionales.

El convenio reúne a la compañía argentina Sinergium Biotech, la farmacéutica global CSL Seqirus y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La iniciativa proyecta exportaciones cercanas a los 100 millones de dólares anuales y coloca a la Argentina dentro de un mercado donde la producción de vacunas funciona casi como una combinación de industria pesada y geopolítica sanitaria: quien fabrica, abastece; y quien abastece, gana influencia regional.

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El acuerdo fue firmado en Washington, Estados Unidos, dentro de la sede de la Organización Panamericana de la Salud, y fue suscripto por David Ross, vicepresidente ejecutivo de CSL Seqirus; el director de la OPS, Jarbas Barbosa; y Alejandro Gil, CEO de Sinergium Biotech.

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Las estimaciones oficiales ubican las exportaciones vinculadas a vacunas contra la gripe en torno a los 100 millones de dólares por año. La apuesta se suma además a otros contratos recientes del sector farmacéutico argentino. Entre ellos aparece el acuerdo relacionado a la vacuna contra la neumonía conocida como antineumocócica conjugada 20-valente.

Según Alejandro Gil, CEO de Sinergium Biotech, “el acuerdo con CSL Seqirus, junto al recientemente firmado con Pfizer para la vacuna antineumocócica 20-valente, implicará 250 millones de dólares adicionales en exportaciones de vacunas, consolidando a Argentina como un polo de producción farmacéutica de referencia internacional”. Esa inoculación contra la neumonía ya generó ingresos superiores a los 60 millones de dólares durante 2026 y proyecta igualar ese monto antes de fin de año.

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Sinergium Biotech ya invirtió 25 millones de dólares para ampliar su capacidad de producción

Detrás de ese esquema aparece también un dato relevante para una economía necesitada de dólares: las vacunas forman parte del pequeño grupo de bienes industriales argentinos con alto valor agregado, estándares internacionales y capacidad exportadora.

No se trata solamente de vender ampollas. Detrás de cada dosis hay patentes, validaciones regulatorias, controles de calidad y transferencia tecnológica.

Como parte de la expansión, Sinergium Biotech ya invirtió 25 millones de dólares para ampliar su capacidad de producción. A eso se agregará otro desembolso conjunto de 10 millones de dólares junto a CSL Seqirus, orientado a transferencia tecnológica y adaptación de estándares internacionales para exportar bajo requisitos sanitarios globales.

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CSL Seqirus es uno de los principales jugadores mundiales del negocio de vacunas antigripales y forma parte del conglomerado australiano CSL, especializado en biotecnología y productos derivados del plasma humano.

Para Sinergium, la asociación implica ingresar a una liga donde la escala industrial depende tanto de la capacidad científica como de la confianza regulatoria internacional.

La fabricación se realizará en la planta que Sinergium Biotech opera en el país, en el parque industrial de Garín, en la provincia de Buenos Aires. La distribución regional quedará bajo el sistema del Fondo Rotatorio de la OPS, un mecanismo utilizado por los países miembros para centralizar compras sanitarias y garantizar abastecimiento.

En términos prácticos, el esquema funciona como una especie de "compra comunitaria regional" que permite negociar volumen y acelerar entregas en contextos de demanda crítica.

El acuerdo ampliará la capacidad instalada argentina en uno de los sectores más relevantes de la actualidad: la biotecnología

La iniciativa además ampliará la capacidad instalada argentina en uno de los segmentos más complejos de la industria farmacéutica, donde las barreras de entrada suelen ser altas por los costos tecnológicos y las exigencias regulatorias.

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El acuerdo también contempla que la Argentina —naturalmente— tendrá prioridad para acceder a una primera asignación de dosis fabricadas bajo este esquema regional en caso de incrementos extraordinarios de demanda sanitaria.

Ese punto tomó especial relevancia después de la pandemia, cuando muchos países descubrieron que depender exclusivamente de proveedores externos podía traducirse en demoras y tensiones diplomáticas para conseguir vacunas.

El convenio también tendrá efectos sobre proveedores locales vinculados con logística farmacéutica, empaques especializados, validaciones regulatorias y cadenas de suministro técnico.

En el sector consideran que este tipo de desarrollos fortalece el entramado biotecnológico argentino y genera nuevas capacidades industriales alrededor de una actividad donde suelen convivir ciencia, inversión y exportaciones.

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