La Teoría del Caos en el gabinete, los complot que ve Milei y una negociación secreta con el Fondo
Javier Milei sorprendió a todos sus ministros. Ocurrió el lunes después del Tedeum, cuando los convocó a una reunión extraordinaria de Gabinete que parecía heavy. El Presidente les dijo: “Les entrego este fabuloso libro”.
Era el texto de la “Teoría del Caos” de Robert Murphy. Después hizo una alusión despectiva hacia su homónimo local, Ricardo López Murphy. Milei se llenó la boca de elogios hacia el Murphy estadounidense y mantuvo una exposición de más de una hora sobre –lo que él piensa– es la maravillosa “teoría del caos”.
Se trata de un texto que argumenta las ventajas teóricas del “anarcocapitalismo” a las que adhiere Milei y que propone teorías inexistentes en la democracia moderna.
Murphy es un ideólogo de la escuela austríaca que sostiene reemplazar las tareas del Estado por una serie de “seguros privados” que protejan a los individuos en materia de seguridad, salud y educación. Hubo ministros sorprendidos. Así, hubo innumerables temas calientes que se evitaron.
A varios les costó seguir la laudatoria exposición sobre “el Caos” y otros esperaron en vano que Milei abordara el problema de la interna y la parálisis gubernamental.
Unos pocos –con total ignorancia– se atrevieron a opinar sobre la excéntrica teoría de reemplazar al Estado por pólizas de seguros.
Manuel Adorni volvió a ser ratificado y no sería inminente la declaración jurada: tendría una demora de dos a tres semanas para elevar esos cruciales papeles.
Pero la pelea continúa y solo hubo un breve respiro en el día patrio. Karina insiste en que Santiago Caputo entregue sus posiciones en la SIDE y el ARCA.
El Pibe se resiste y empezó a plantear una utópica -y poco realista- salida a su crisis: afirma que volvió a tener el apoyo de EE.UU. para reemplazar a Adorni y reactivar al Gobierno. El lunes se disfrazó de Peaky Blinders en el acto patrio.
La pelea -en lugar de frenarse- se multiplica. Karina arremetió contra la vice y Victoria Villarruel la acusa de los problemas de Milei. Desde hace tiempo se maltratan. Karina –ya en marzo del 2024– la trataba de “traidora y cruel”. La vice respondía: “Tarotista”. Esos viejos cruces fueron el inicio del actual enfrentamiento.
Patricia Bullrich decidió correrse de la línea de fuego. Tiene decidido cuidar “sus votos” y diferenciarse de los escándalos de corrupción.
Para eso, Pato toma precauciones: evita -lo más posible- fotos públicas al lado de Manuel Adorni. Hace una semana la vieron escabullirse en la Bolsa de Cereales para evitar al jefe de Gabinete. En el círculo rojo existen muchas versiones sobre su futuro: la quieren candidata presidencial.
El debate sobre el “Caos” evitó el lunes un enfrentamiento rabioso. Al final de la reunión, el Presidente arremetió contra los medios. Dijo que las cosas andaban muy bien y que el problema era que los periodistas mentían y no lo contaban a la comunidad.
La excéntrica teoría la volvió a expresar este jueves. Para Javo existe un “complot” para que la gente no se dé cuenta de lo bien que gobierna. Lo expresó en público: “Nunca en la historia se vio un ataque –de la prensa– tan injusto hacia un gobierno”.
Esas teorías conspirativas –copiadas de Cristina– chocan con una cuestión: son los propios datos oficiales del INDEC y el BCRA los que contradicen el relato oficial.
También existe otro problema: las expectativas que Milei vive creando, después no se confirman. El Presidente batió el parche de que la economía crecería como una “V” corta y eso nunca ocurrió.
Toto Caputo fogonea esa idea del complot mediático y los “Totoboys” tratan de darle ímpetu a cualquier dato alentador que aparezca del INDEC. Eso fue lo que provocó el papelón de Sergio Iraeta frente a productores. El secretario de Agricultura les reprochó: “Pónganle flow, aplaudan, no apoyan como se merece este Gobierno”.
El “Abuelo” hacía referencia a la tenue rebaja de las retenciones. La decisión fue recibida tibiamente por el campo, afectado por el dólar planchado y costos en ascenso. Se trató de una medida política que Milei tomó por su cuenta y solo se la anticipó un par de horas antes a Caputo.
Ambos -Milei y Caputo- explotaron políticamente los buenos datos de marzo con una idea central: que lo peor ya pasó y que comenzamos a vivir una “bonanza” colosal. Seria otra versión de los famosos “brotes verdes” de Mauricio Macri. Toto criticó al gobierno amarillo, pero omitió que como ministro fue responsable del derrape del macrismo: Marcos Peña lo bautizó “el Messi de las finanzas”.
Se conoce que Andrés Vázquez – el polémico titular de ARCA – estaría “cocinando” un buen número de recaudación de mayo. Para eso, Vázquez utilizará “contabilidad creativa”: forzarían los números para mostrar que se cortaron nueve meses consecutivos de caída tributaria.
El problema es que la actividad está amesetada y corcovea. En abril ya la economía se volvió a planchar. El tradicional informe de Orlando Ferreres -con predicamento en el mercado- confirma que en abril la actividad y el consumo volvieron a caer.
Martín Rappallini –titular de la UIA– se lo había anticipado a Toto: “Las cosas no levantan”. Este jueves la UIA anunció una caída fabril del 0,7 % en abril.
Clarín anticipó la desilusión fabril. En un encuentro posterior en la UIA, el influyente Claudio Drescher fue directo: “El Gobierno compara un velorio versus otro velorio”.
Toto, en verdad, está inquieto por el texto del Staff Report del FMI. Confirmó lo que anticipó Clarín: los auditores de Washington están muy críticos del plan económico y tienen dudas de la reelección de Milei.
La aprobación del desembolso fue político y ocurrió a causa de la astucia de Kristalina Georgieva. Buscó el aval del Tesoro de Estados Unidos. Pero el equipo de Luis Cubeddu quiso dejar por escrito los cuestionamientos a los “Totoboys”. Hubo encontronazos con José Daza. Los funcionarios del FMI lo hacen porque no quieren quedar “pegados” con el plan económico argentino. En el pasado, ya varios funcionarios del FMI fueron echados -o trasladados a la Biblioteca- por avalar planes que no funcionaron en Argentina.
Las fuertes diferencias entre los auditores del FMI y el equipo económico motivaron que se extendiera por 38 días la aprobación final del FMI y el envío de los US$ 1.000 millones. Hubo pedidos de varios directores del FMI para que queden expuestas esas advertencias. El texto es lapidario y cuestiona temas centrales: la política monetaria de Bausili, la actual ancla cambiaria, el manejo antiinflacionario y dudas sobre el programa de acumulación de reservas.
Cubeddu también se metió en política: mencionaron la corrupción y alertaron: “El ciclo electoral en 2027 podría afectar la implementación de políticas”. Toto salió este jueves a responder a esas inquietudes. Obedece a una negociación secreta de Luis Caputo que pocos conocen. Se trata de una medida excepcional y delicada: los “Totoboys” buscarán en el año electoral que el FMI, otra vez, amplíe el crédito y la ayuda financiera a la Argentina.
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