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perfil.com · hace 7 horas · María Lorena Rodríguez

Tras 9 meses de caída, el empleo asalariado formal mostró una leve mejora pero el rebote quedó corto

Salarios 24072025

El empleo asalariado formal tuvo en febrero de este año (último dato disponible), una mejora mensual después de nueve meses consecutivos de caída, pero el alivio fue acotado y no alcanzó para cambiar la tendencia. Según el informe “Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones”, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales del IIEP de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en la comparación interanual se perdieron 106.000 puestos de trabajo registrados.

Mercado laboral: advierten por el crecimiento de la precarización y la caída del salario real

El dato surge del último registro disponible del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y contempla a los asalariados registrados del sector privado, del sector público y de casas particulares. En febrero de 2026, ese universo alcanzaba a unas 10 millones de personas.

Empleo formal asalariado breve rebote en febrero 2026.

La mejora mensual fue leve: el empleo asalariado formal total sumó 8.000 puestos frente a enero. Sin embargo, la comparación con febrero de 2025 todavía muestra una baja de 1% interanual, equivalente a esos 106.000 empleos menos.

La foto empeora cuando se toma como referencia noviembre de 2023. Desde entonces, el empleo asalariado formal acumula una pérdida de 290.000 puestos, una caída del 3%. Según el informe, la evolución reciente dejó al número de trabajadores formales en un nivel similar al de junio de 2022.

El sector privado sigue entre los más golpeados. En febrero, el empleo asalariado formal privado no mostró cambios significativos, después de ocho meses consecutivos de caída. Pero el balance desde noviembre de 2023 marca una pérdida de 206.000 puestos.

El deterioro se concentra en dos sectores clave para medir el pulso de la actividad: Industria y Comercio. Ambos rubros lideran la pérdida de empleo desde septiembre de 2025, en línea con la contracción del nivel de actividad sectorial.

El informe también muestra realidades distintas dentro del mercado laboral. Minería tuvo una variación mensual positiva después de 19 meses consecutivos de caída, aunque todavía conserva un saldo negativo en la comparación interanual. Construcción, que había mostrado mejoras en diciembre de 2025 y enero de 2026, no registró cambios en febrero.

Por tamaño de empresa, la dinámica tampoco fue pareja: las firmas chicas redujeron dotación, las grandes aumentaron empleo y las medianas se mantuvieron sin variaciones relevantes.

La otra señal de alerta aparece en los ingresos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil acumula una pérdida real del 39,3% frente a noviembre de 2023, pese a algunos aumentos nominales puntuales.

El golpe inicial fue fuerte. De acuerdo con el informe de la UBA, el salario mínimo real cayó 15% en diciembre de 2023, en medio de la aceleración inflacionaria, y volvió a retroceder 17% en enero de 2024. Después hubo meses en los que las subas nominales acompañaron o incluso superaron la inflación, pero no alcanzaron para recomponer el poder adquisitivo perdido.

Pérdida adquisitiva del salario mínimo 2026.

El resultado es contundente: en abril de 2026, el salario mínimo en términos reales quedó en un nivel inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Además, se ubica 66% por debajo del máximo de la serie, registrado en septiembre de 2011. En otras palabras, hoy representa apenas un tercio de aquel valor.

Esto demuestra que el rebote todavía no alcanza. El dato de febrero dejó una primera señal positiva después de varios meses de retroceso, pero el mercado laboral formal sigue lejos de recuperar el terreno perdido. La baja interanual, la caída acumulada desde noviembre de 2023 y el deterioro del salario mínimo real mantienen encendida la alerta sobre dos variables sensibles para la economía: el empleo registrado y el poder de compra de los trabajadores.

Por otra parte, y ligado al salario de los trabajadores, aunque en este caso los "fuera de convenio", las empresas recalcularon al alza sus proyecciones de aumentos salariales. Según datos de Mercer, consultora especializada en Recursos Humanos, las compañías pasaron de estimar incrementos anuales del 22% al 26% para 2026. El sondeo fue realizado entre el 20 y el 24 de abril sobre 510 empresas con operaciones en el mercado argentino.

El informe también mostró cambios en la frecuencia de los ajustes. Creció levemente la proporción de compañías que prevé realizar tres aumentos salariales en el año, al pasar del 31% al 33%, mientras que las que proyectan cuatro incrementos bajaron del 26% al 25%. Abril fue el mes con mayor concentración de revisiones salariales, elegido por el 56% de las empresas, seguido por octubre, con el 42%, y julio, con el 34%.

Desde Mercer señalaron que el relevamiento muestra una mayor sintonía entre las previsiones salariales y las expectativas de inflación, que también se ubican en torno al 26%. En ese marco, predominan esquemas de tres ajustes anuales, lo que refleja una planificación salarial más ordenada por parte de las organizaciones.

Julio Burdman20250513