El dólar y una "anomalía" argentina: las 4 razones por las que la apreciación del peso no agrava el déficit externo
Un informe del IERAL repasó las mejoras estructurales de la situación actual, respecto de períodos previos de apreciación cambiaria. Sin embargo, otros economistas advierten que algunos riesgos siguen latentes.
Pese a que el dólar luce "barato", las cuentas externas no sufren tanto como en otros períodos similares.
El actual valor real del dólar está en niveles históricos asociados a períodos con un mayor déficit de divisas en la balanza de pagos, mientras que el tenue “rojo” de la cuenta corriente que se observa hoy en día suele ir de la mano con un tipo de cambio más elevado. En este contexto, los especialistas debaten las causas de esta “anomalía” de la economía argentina.
Desde la salida de la convertibilidad, solo en 2015 se vio un Tipo de Cambio Real Multilateral (que compara el valor del “billete verde” a nivel local con el de los principales socios comerciales) menor al de 2026, mientras que 2017 fue otro año caracterizado por un “atraso” cambiario. En 2017 el déficit de cuenta corriente representó cerca de un 5% del Producto Bruto Interno (PBI) y en 2015 rozó el 3%.
A diferencia de esos dos períodos, el saldo negativo proyectado por la Fundación Mediterránea para 2026 equivale a apenas el 0,8% del PBI. “Los déficits de cuenta corriente registrados en 2010 y 2011 fueron similares al esperado para 2026, pero con un peso mucho más devaluado en aquellos años”, acotó el economista Jorge Vasconcelos en un informe redactado para el IERAL, instituto de investigación de la fundación.
En el mencionado trabajo, el autor comparó puntualmente el escenario de 2026 con el de 2017 y señaló cuatro elementos que pueden explicar por qué el faltante de dólares es hoy mucho menor, pese a que el precio real de la divisa en ambos períodos es similar.
En primera instancia, remarcó que los términos de intercambio vigentes son un 17% superiores a los de 2017. Concretamente, esto significa que los precios internacionales de hoy son más favorables para el comercio exterior argentino.
Pero fueron fundamentalmente otros dos los factores que destacó Vasconcelos. Por un lado, el ajuste del gasto público en 10 puntos porcentuales del PBI. Esto, según su visión, es importante, ya que el déficit fiscal representa un desahorro del sector público, el cual puede ser cubierto, o con ahorro del sector privado, o con ahorro del resto del mundo. Si el sector privado no logra conseguir ese excedente, es ahí donde aparece el déficit de cuenta corriente.
En paralelo, el informe resaltó el mayor peso de las exportaciones sobre el producto, que pasó del 11,2% al 17,3% entre 2017 y 2025. Esto tiene su raíz en la mejora que hubo en las cantidades exportadas, fundamentalmente en los últimos dos años. En efecto, el año pasado el volumen físico de ventas al exterior superó por primera vez el récord anterior de 2011, aunque el repunte no fue homogéneo entre los diferentes rubros económicos; los envíos de Productos Primarios (PP) y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) treparon a máximos históricos, Combustibles y Energía (CyE) fue el segmento que mayor crecimiento presentó (aunque se mantuvo por debajo de los niveles del período 1997-2004), pero las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) permanecieron muy por debajo del techo de 2011.
Por último, el IERAL subrayó la relevancia de que los sectores que lideran el crecimiento de la actividad desde que Javier Milei es presidente (hidrocarburos, agroindustria y minería) demandan menos insumos del exterior, en comparación con sectores que lideraron períodos anteriores de bonanza económica, como la industria manufacturera, que sí tiende a consumir más divisas de las que genera. Desde que asumió el gobierno libertario la industria atraviesa una profunda crisis, que se refleja en el declive que vienen mostrando las importaciones “asociadas a la producción” (tal como las clasifican consultoras como Equilibra o C-P) desde inicios de 2025, tras el breve repunte que habían mostrado en los últimos meses de 2024.
Ante la consulta de Ámbito, Emiliano Libman, investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y de Fundar, expresó que es de esperar que “si mejoran tus posibilidades de exportar el tipo de cambio se aprecie”. Sin embargo, fue prudente de cara hacia adelante, ya que advirtió que este nivel de tipo de cambio real afecta otros componentes del balance de pagos, como la balanza de servicios y la compra de dólares para ahorro.
“Pasa que eso está un poco maquillado porque la actividad arranca pero no arranca. Si repunta la economía va a haber más importaciones, compra de dólares, etc.”, acotó.
Por su parte, Pedro Martínez Gerber, economista de la consultora PxQ, sostuvo que el equilibrio de las cuentas externas se explica en buena parte por la combinación de una gran performance de las exportaciones del agro, el petróleo y la minería, con una dinámica de las importaciones planchadas en el segmento de bienes vinculados a la producción. ”Esto te explica lo que pasa con la balanza comercial, aún con un tipo de cambio real que cuando uno lo mira en términos históricos luce apreciado, algo que dijo incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su staff report publicado el viernes”, profundizó.
Teniendo en cuenta la escasa cantidad de reservas y las abultadas obligaciones de deuda, el FMI considera que el precio del dólar está atrasado y aseveró que "un tipo de cambio más flexible seguirá siendo fundamental para absorber los shocks externos". En ese sentido, alertó que el ingreso masivo de divisas provenientes de sectores como la energía y la minería pueden llevar a la denominada “enfermedad holandesa”, fenómeno donde un fuerte flujo de dólares aprecia la moneda local y castiga la competitividad de otros sectores clave, como la industria.
Adicionalmente, Martínez Gerber destacó la mejora que vienen arrojando las exportaciones de servicios, “sobre todo desde que se eliminaron restricciones de acceso al mercado cambiario y desde que se normalizó la brecha cambiaria”, así como la liquidación de Obligaciones Negociables de empresas privadas. El principal foco de atención, de acuerdo con la mirada del analista, es la demanda de dólares para atesoramiento, que “sigue siendo bastante elevada”, pese a que mermó en comparación a los meses previos a las últimas elecciones legislativas.
“El nivel de tipo de cambio real no necesariamente te dispara una crisis de balanza de pagos”, afirmó. Que haya, o no, una crisis, agregó, depende de una gran cantidad de variables a monitorear, como la dinámica de la actividad económica y su impacto en las importaciones, la dinámica de la deuda privada, el acceso del sector público al financiamiento para el pago de sus deudas o la intensidad de la dolarización de carteras en el marco de las elecciones de 2027.
En resumen, es evidente que hoy hay mejoras, tanto estructurales como coyunturales, en la balanza de pagos, respecto de períodos previos con una parecida apreciación cambiaria. Sin embargo, los riesgos de que el equilibrio se altere no han desaparecido, más teniendo en cuenta la historia de Argentina con el dólar y que los abultados vencimientos de deuda a futuro siguen constituyendo un limitante del desarrollo.
Director: Gabriel Morini - Propietario: Nefir S.A. - Domicilio: Olleros 3551, CABA - Copyright © 2019 Ambito.com - RNPI En trámite - Issn 1852 9232 - Registro DNDA en trámite - Todos los derechos reservados - Términos y condiciones de uso