La encíclica social de León XIV
Cuando aparece una nueva encíclica se suscitan algunos interrogantes como cuáles son las novedades? y la publicación de Magnífica humanitas (Magnífica humanidad) del papa León XIV no constituye una excepción. Las novedades han sido varias.
Es nueva la forma de ser presentada, que contó con la participación del propio pontífice, algo que no es habitual en la praxis vaticana, y constituye un dato significativo la presencia del teólogo Víctor Manuel Fernández, de quien cabe conjeturar que ha sido uno de los redactores del documento.
Este detalle resulta relevante si se tiene en cuenta la continuidad doctrinal del actual papa con su antecesor, puesto que Fernández fue el teólogo de confianza del papa Francisco, quien lo nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde se define la ortodoxia de la verdad religiosa.
Pero además fue acompañada de un adelanto de sus conceptos fundamentales en el lenguaje propio de las redes, lo cual muestra una modernización en la comunicación institucional de la Iglesia católica. No se recuerda otra encíclica a la que se le haya proporcionado el mismo esfuerzo mediático en su lanzamiento. Dar a conocer los ejes del texto facilita su cocimiento y comprensión.
Es nuevo también el objeto, porque es la primera encíclica dedicada a la inteligencia artificial, aunque en anteriores intervenciones el papa ya había trazado algunos criterios sobre esta temática, e incluso sus predecesores también lo habían hecho. En realidad, el corazón de la encíclica no es la inteligencia artificial sin la persona humana en el desafiante panorama del actual escenario cultural. Sería un error interpretarla negativamente como una mera advertencia, porque es mucho más que eso.
El papa Francisco, poco antes de morir y con ocasión de su mensaje a la jornada mundial de la paz que se celebra cada primero de enero, se refirió a los progresos de la informática y el desarrollo de las tecnologías digitales, que en los últimos decenios ya habían comenzado a producir profundas transformaciones en la sociedad global y en sus dinámicas. El nuevo texto recoge abundantes reflexiones de su predecesor.
El progreso científico no es absolutamente autónomo de su fin al servicio de la persona, advierte León en la nueva encíclica, siguiendo una enseñanza del magisterio de los anteriores pontificados en documentos como Octogesima adveniens, Caritas in veritate y Laudato si, donde se formulan advertencias sobre los riesgos del paradigma tecnocrático, eficientista y consumista.
Como quienes le precedieron, el papa León denuncia que el modelo vigente y su concepción mágica del mercado necesita ser reformulado o sustituido y llama a redefinir el concepto de progreso a través de nuevos estilos de vida. No sabemos si estas advertencias serán escuchadas, y probablemente sean malintepretadas y aun rechazadas, como ha ocurrido en el pasado, pero sabemos que ignorarlas no nos eximirá de esquivar sus consecuencias.
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