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ambito.com · hace 20 horas

25 de mayo: festejo oficial sobrio, reunión de Gabinete con Javier Milei y un Tedeum con criticas de la Iglesia

ámbito.com

El Gobierno buscó mostrar austeridad y unidad, tras las internas a cielo de abierto de los últimos días. El cónclave significó, además, otro espaldarazo del mandatario y de Karina Milei a Adorni en medio de las causas judiciales en su contra por presunto enriquecimiento ilícito.

Javier Milei y parte de su gabinete nacional, más la senadora Patricia Bullrich en el balcón de la Casa Rosada. 

Javier Milei y parte de su gabinete nacional, más la senadora Patricia Bullrich en el balcón de la Casa Rosada.

Luego de un Tedeum marcado por criticas de la Iglesia y la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, el presidente Javier Milei encabezó este lunes una reunión de Gabinete en Casa Rosada, en un contexto ilustrado por un festejo oficial sobrio y atravesado por tensiones internas dentro del Gobierno.

El encuentro con ministros funcionó como un nuevo gesto de respaldo político del mandatario y de Karina Milei hacia Manuel Adorni, en medio de las causas judiciales en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. En ese marco, se espera que el jefe de Gabinete sea citado a indagatoria en las próximas horas.

Javier Milei y Axel Kicillof lideran el voto con casi el 30% cada uno.

A su vez, la reunión buscó ordenar la interna que viene escalando dentro del oficialismo, con cruces entre el sector del asesor Santiago Caputo y el espacio referenciado en Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, ambos alineados con Karina Milei.

A esa disputa se sumó la tensión entre Patricia Bullrich y Adorni, luego de que la ministra reclamara públicamente la presentación de su declaración jurada y avanzara con la propia para presionar.

La jornada había comenzado con el Tedeum en la Catedral Metropolitana, donde asistió la plana mayor del Gobierno, aunque con algunas ausencias. No participaron Sandra Pettovello, por encontrarse en Roma, ni Luis Caputo, quien informó estar con gripe. Tampoco estuvo la vicepresidenta Victoria Villarruel, que no fue invitada por la Secretaría General de la Presidencia, en un contexto atravesado por cuestionamientos y críticas internas.

"Viven de privilegios, perdieron la sensibilidad con los que sufren", dijo el arzobispo Jorge García Cuerva en su homilía del Tedeum.

En la previa de la ceremonia religiosa, mientras el presidente Javier Milei caminaba hacia la Catedral escoltado por su hermana y los Menem, Bullrich, miembro —por ahora— de la mesa política, fue relegada a los puestos de retaguardia. Al llegar, fue saludada con un abrazo por el mandatario, ante la mirada fría de "El Jefe".

Tras la homilía, a cargo del arzobispo de Buenos Aires, la tensión escaló: cuando el Gabinete en pleno se dirigió al Cabildo para entonar el Himno Nacional, a la senadora le fue negado el acceso. El motivo formal fue que, naturalmente, forma parte del Poder Legislativo y no del equipo de ministros. No obstante, sí estaba Santiago Caputo.

Bullrich fue víctima de una medida disciplinadora luego de una semana caliente, en la que formalizó este martes ante la Oficina Anticorrupción y el Senado la presentación anticipada de su declaración jurada patrimonial correspondiente al ciclo 2025, con el objetivo de presionar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, envuelto en una fuerte polémica y bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.

Javier Milei llegó por antes de las 10 a la catedral porteña acompañado por su hermana Karina, Adorni y casi todo su gabiente. En la llegada, la única ausencia destacada fue la de Patricia Bullrich, que llegó más tarde por cuenta propia, lejos del gabinete, aunque fue saludada por el Presidente dentro del templo cristiano.

De la ceremonia, también participaron el canciller, Pablo Quirno; y los ministros del Interior, Diego Santilli; de Seguridad, Alejandra Monteoliva; de Justicia, Juan Bautista Mahiques; de Defensa, Carlos Alberto Presti; de Salud, Mario Lugones; y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; además del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; y la senadora nacional Patricia Bullrich.

El hecho político destacado fue el que el Presidente ingresó a la catedral y le brindó un afectuoso saludo con abrazo incluido al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a quien el año pasado le negó el saludo protocolar.

Escoltado por su hermana, funcionarios y autoridades nacionales y la cúpula militar, el mandatario escuchó atentamente el discurso del arzobispo Jorge García Cuerva, que destinó varias críticas por la situación económica y social del país.

En el tradicional Tedeum por el 25 de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció una homilía con fuerte contenido social y político, en la que llamó a reconstruir los vínculos entre los argentinos, cuestionó la fragmentación social y advirtió sobre el avance de la violencia verbal y la cultura de la confrontación.

Frente a autoridades nacionales y dirigentes presentes en la ceremonia, el mensaje estuvo atravesado por una idea central: la necesidad de alcanzar acuerdos básicos para enfrentar las problemáticas estructurales del país y recuperar el sentido de comunidad.

Tomando como punto de partida el relato evangélico de los cuatro hombres que cargan a un paralítico para acercarlo a Jesús, García Cuerva utilizó esa imagen como metáfora de la realidad argentina y del rol que, a su entender, deberían asumir distintos sectores de la sociedad y de la dirigencia. “Como no podían acercar al enfermo a causa de la multitud, levantaron el techo y bajaron la camilla. No se dejaron ganar por el ‘no se puede’, ni por el ‘siempre se hizo así’”, señaló.

A partir de esa escena, el arzobispo planteó que el país necesita “cuatro actores” capaces de sostener y movilizar aquello que hoy se encuentra paralizado: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza. “Cuatro acuerdos fundamentales: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza”, afirmó, y sostuvo que esos pilares deberían orientar las decisiones políticas y sociales.

Uno de los pasajes más contundentes de la homilía estuvo dirigido a la dirigencia política y a quienes tienen responsabilidades institucionales. García Cuerva destacó la capacidad de resiliencia y esfuerzo del pueblo argentino, pero advirtió que ese capital social no encuentra un correlato en los sectores de conducción.

“El pueblo argentino es un pueblo de fe, un pueblo que, a pesar de las crisis crónicas y las dificultades constantes, sigue adelante y se pone la Patria al hombro”, expresó.

Sin embargo, agregó: “Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro y a la reconciliación”.

Según sostuvo, muchas personas hoy atraviesan “parálisis” vinculadas a la falta de empleo, de educación y de oportunidades.

Otro tramo de la homilía estuvo centrado en el clima social y en la creciente agresividad en el debate público. En ese contexto, el arzobispo comparó a los escribas que criticaban a Jesús en el relato bíblico con quienes hoy utilizan redes sociales o espacios públicos para descalificar y atacar. “Odiadores de aquella época, sentados en la casa de Cafarnaúm; haters de hoy sentados frente a una computadora o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes”, afirmó.

También retomó mensajes atribuidos al Papa León XIV sobre la necesidad de moderar el lenguaje público y abandonar discursos agresivos. “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato y a las calumnias”, expresó.

En esa línea, sostuvo que la violencia verbal y la polarización terminan debilitando el tejido social y generan nuevas formas de enfrentamiento.

Hacia el final de la homilía, García Cuerva utilizó otra frase que se convirtió en uno de los ejes centrales del mensaje. “Argentina, levantate, vos podés”, expresó.

Para el arzobispo, levantarse implica reconstruir el entramado social, recuperar la esperanza y abandonar aquello que definió como “la invalidez de la desesperanza”.

Además, cuestionó la ostentación y el individualismo. “Es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro y el derroche”, señaló.

Finalmente, retomó un fragmento de la proclama de la Primera Junta de Gobierno del 26 de mayo de 1810 y remarcó que el mensaje fundacional del país estuvo basado en la unión y la cordialidad. “El sueño fundacional fue siempre la unión. Hagámoslo realidad”, concluyó.

El mensaje del Tedeum dejó un llamado explícito a reconstruir acuerdos y a priorizar a los sectores más vulnerables, en un contexto atravesado por tensiones políticas y desafíos económicos y sociales que continúan marcando la agenda argentina.

JAVIER MILEI GABINETE

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