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infobae.com · hace 1 hora · Arturo McFields Yescas

La captura inmediata de Evo Morales es fundamental para una Bolivia próspera y segura

Infobae

El cáncer metastásico que sufre Bolivia solo se cura localizando, encarcelando y extraditando a Evo Morales. La paz, la seguridad y prosperidad de la nación sudamericana solo se logran liberando al pueblo de la principal amenaza a la seguridad nacional.

Bolivia y Estados Unidos tienen un tratado de extradición vigente. Lo más apremiante es la captura de Evo Morales por los delitos de trata de personas y abrir una nueva carpeta por sus vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado. No será nada difícil.

El nuevo gobierno de Bolivia es una amenaza contra Evo Morales y el narcotráfico cocalero. Tras casi 18 años de ausencia retomaron trabajos con la DEA y en marzo capturaron y extraditaron al capo uruguayo Sebastián Marset. Sin vacilaciones.

Pero Evo no es el único que intenta escapar de la justicia escondido bajo protestas violentas. Mario Argollo, líder de la Central Obrera Boliviana, tiene cuentas pendientes con la justicia por presunto fraude a las pensiones de miles de ciudadanos.

Ni Evo Morales ni el sindicalista Mario Argollo luchan por el pueblo. Ambos luchan por evadir la justicia y no rendir cuentas por graves delitos. No quieren diálogo con el gobierno, quieren inmunidad para sus crímenes.

Rodrigo Paz tiene que ser firme. La izquierda radical de Bolivia no entiende de diálogos, solo entiende con la mano dura, la ley y el orden. Enviar un mensaje de debilidad no disminuirá las protestas, sino que les dará fuerza, vigor y deseos de tomar el poder.

La cuarta semana de bloqueos en Bolivia deja claro que la izquierda no quiere mejores salarios, más empleos, mayor seguridad o prosperidad. No. El Movimiento al Socialismo en Bolivia solo quiere tomar el poder por la fuerza y destruir la democracia.

Bolivia no está sola. La alianza de países democráticos Escudo de las Americas dio su respaldo total al presidente Paz. “No podemos permitir el derrocamiento de lideres democráticamente electos en nuestro hemisferio”, cuando estas acciones son promovidas por criminales y narcotraficantes.

La democracia en Bolivia vive una prueba de fuego. Mientras el presidente Paz trabaja por reparar la economía devastada por la corrupción y 20 años de socialismo, los grupos violentos bloquean las calles y dinamitan la esperanza de una nueva Bolivia.

“Hay muchos intereses internos y externos en hacer fracasar la democracia y generar desorden regional,” dijo el presidente Paz. Lo cierto es que se necesitan acciones firmes para cambiar el estatus quo y las redes del socialismo pobre-cista.

Mientras Bolivia lucha contra grupos violentos liderados por Evo Morales, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirma y aplaude al cocalero como “el mejor presidente de la historia de Bolivia”. Eso es injerencia y apología del delito.

Irán, Rusia, México y Colombia tuvieron abierta injerencia en temas internos de Bolivia. En el caso de Colombia se rompieron relaciones, pero todavía se mantienen las bilaterales con el régimen de los ayatolás. Muy grave.

Es fundamental eliminar las amenazas internas y externas. Mientras el gobierno de Bolivia pone mano dura a los violentos, los miembros del crimen organizado y los narco-sindicatos, se necesita hacer cumplir la justicia contra Morales y Mario Argollo.

Evo Morales no puede dar un ultimátum de 90 días a un gobierno legítimo. La Policía y el Ejército deben llevar al cocalero ante la justicia sin retrasos y sin vacilaciones. La impunidad de Morales es un golpe a la justicia y la democracia.

El futuro y el presente de Bolivia está en juego. El narcotráfico, el crimen organizado y el socialismo de Evo Morales llevan cuatro semanas destruyendo a esta hermosa nación. No más comunicados. Es hora de actuar.

El autor es periodista exiliado, ex embajador ante la OEA y ex miembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es ex alumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.

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