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perfil.com · hace 7 horas · María Lorena Rodríguez

La economía del “argentino de a pie”: qué resignan los hogares para llegar a fin de mes

Supermercado - Consumo - Inflación 15052026

La economía argentina muestra señales que, según el indicador que se mire, pueden contar historias diferentes. La inflación desacelera respecto de los picos más altos, algunos salarios intentan recomponer terreno y el consumo busca estabilizarse. Pero puertas adentro de los hogares, la foto sigue siendo incómoda: ingresos que alcanzan con dificultad, consumos postergados y una expectativa de mejora que todavía no encuentra respaldo pleno en los números.

Un informe reciente de Focus Market buscó medir justamente esa distancia entre la macroeconomía y la vida diaria. A través del Índice del Argentino de a pie, la consultora relevó cómo perciben las familias su situación económica, cuánto les alcanza el ingreso, qué gastos resignaron y qué esperan para los próximos meses.

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Más allá de los datos duros, lo significativo es que hay una disparidad importante entre los hogares. No todos viven la misma situación. Hay hogares con empleo formal, doble ingreso y menor nivel de deuda que todavía conservan cierta capacidad de ahorro. Pero también hay familias que llegan al cierre del mes con ingresos insuficientes, gastos fijos más pesados y menor margen para absorber cualquier aumento. De aquí surge que uno de cada tres declaró que no llegó a fin de mes; mientras 1/3 de los hogares hasta lograron "ahorrar".

En medio de este contexto, el resultado del índice del Argentino de a pie dejó como saldo para el bimestre febrero-marzo de 2026 unos 61,8 puntos, marca que ubica al índice en la zona de “tensión contenida”. La definición no es menor: describe un escenario donde la economía doméstica no está en crisis abierta, pero tampoco muestra una recuperación cómoda. Hay aguante, pero con margen cada vez más fino.

“El resultado de ‘tensión contenida’ describe un escenario donde las presiones económicas siguen presentes, pero sin un desborde inmediato”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market. Según el economista, los hogares “continúan ajustando consumos, postergando decisiones y administrando con mayor cautela sus ingresos”, una dinámica que evita un deterioro más brusco, pero no supone una mejora real.

Tensión contenida en los hogares por el gasto en febrero marzo 2026.

El primer dato fuerte del informe aparece en el ingreso. Más de un tercio de los hogares relevados logró cubrir sus gastos y ahorrar algo, pero casi uno de cada tres declaró que no llegó a fin de mes. Esa polarización marca una diferencia clave: no todos atraviesan la misma economía.

Hay hogares con empleo formal, doble ingreso y menor nivel de deuda que todavía conservan cierta capacidad de ahorro. Pero también hay familias que llegan al cierre del mes con ingresos insuficientes, gastos fijos más pesados y menor margen para absorber cualquier aumento.

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Focus Market resume esa situación con un score de 60 puntos para el pilar de ingreso real. Detrás de ese promedio conviven realidades muy distintas: desde quienes pudieron sostener estabilidad hasta quienes ya consumieron el margen de ajuste.

La lectura de Di Pace apunta en esa dirección. Para el economista, el índice permite traducir los grandes datos macroeconómicos en percepciones concretas. “A diferencia de los indicadores tradicionales, este índice pone el foco en la experiencia cotidiana de las personas: cómo impactan los precios, el consumo y los ingresos en la vida diaria”, señaló.

El segundo pilar del informe compara la evolución de la Canasta Básica Total del INDEC con el salario formal RIPTE entre diciembre de 2025 y enero de 2026. La conclusión es directa: la canasta subió más que el ingreso.

Según Focus Market, la diferencia fue de 3,16 puntos porcentuales en contra del salario. El resultado del pilar fue de 68,4 puntos, un nivel que muestra que el costo de vida sigue presionando sobre los ingresos, incluso dentro del universo de trabajadores registrados.

Ese punto es clave porque el RIPTE mide salarios formales. Es decir, no refleja la situación de los trabajadores informales, cuentapropistas de ingresos variables o familias que dependen de changas. Si el segmento más protegido pierde contra la canasta, el resto de los hogares llega con menos defensas.

salarios en Corrientes

El informe cruza además el RIPTE de enero de 2026, ubicado en $1.646.344, con una Canasta Básica Total para una familia tipo de cuatro integrantes de $1.397.672. La diferencia es de $248.673, apenas un 17,8% por encima del umbral de pobreza.

En términos cotidianos, ese margen puede desaparecer rápido: una deuda, un gasto médico, un arreglo del hogar, una cuota atrasada o una compra grande pueden llevar a una familia formalmente “por encima de la pobreza” a vivir sin margen real.

El pilar más delicado del informe es el de consumo posible. No mide precios ni salarios, sino qué dejó de comprar la gente. Y ahí aparece el dato que más preocupa: el 14% de los encuestados declaró haber reducido la cantidad o la calidad de los alimentos que consume.

El recorte empezó por los gastos más fáciles de postergar: salidas, entretenimiento, vacaciones, ropa, calzado, electrodomésticos o arreglos de la casa. Pero cuando el ajuste toca alimentos, la señal cambia de escala. Ya no se trata de resignar confort, sino de achicar consumos básicos.

Cómo restringieron el gasto los hogares argentinos en febrero marzo 2026.

Focus Market asignó a este pilar un score de 55,9 puntos, el más bajo de los cuatro componentes del índice. Los datos señalan que, para una parte de los hogares, el margen de ajuste sin daño está prácticamente agotado.

Ese dato también ayuda a entender por qué el consumo sigue sensible. Las familias no necesariamente dejaron de comprar todo, pero compran distinto: menos cantidad, segundas marcas, promociones, cuotas, sustitución de productos y mayor planificación antes de pasar por caja.

El cuarto pilar del índice mide expectativas. Y allí aparece una paradoja: 46,9% de los encuestados espera que su situación económica mejore en los próximos tres meses, aunque los datos de ingreso y consumo todavía no muestran una recomposición sólida.

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Para Focus Market, ese optimismo puede leerse de dos maneras. Por un lado, como una expectativa psicológica después de un período largo de deterioro: muchos hogares apuestan a que lo peor ya pasó. Por otro, como una proyección apoyada en situaciones concretas que todavía no aparecen en los indicadores agregados, como una paritaria próxima, un nuevo empleo o el final de una deuda.

El problema es que, por ahora, esa expectativa convive con datos duros que van en sentido contrario. Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el salario formal creció 0,78%, mientras que la inflación fue de 2,37%. En términos reales, el poder adquisitivo volvió a retroceder.

Además, el 26% de los hogares espera estar peor en los próximos meses. No es una minoría marginal: representa a uno de cada cuatro encuestados que no ve una mejora cercana en su economía personal.

El informe también advierte que el promedio nacional puede esconder diferencias muy profundas. El índice de 61,8 puntos puede describir de manera razonable la situación de un hogar urbano de ingresos medios en el AMBA o en Córdoba, pero puede quedar corto para explicar lo que ocurre en provincias con ingresos mucho más bajos.

El informe cruza la mediana del ingreso per cápita familiar por provincia con el costo de vida de un adulto equivalente según la canasta del INDEC. El resultado marca una fractura: mientras la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén muestran ingresos por encima de la canasta individual, en provincias como Chaco, Formosa, La Rioja o Santiago del Estero la mediana del ingreso per cápita no llega al 65% de ese costo.

Con todo lo anterior, vale señalar que no hay una mirada unívoca del “argentino de a pie”. Hay hogares con capacidad de adaptación, otros que se sostienen ajustando consumos y un tercer grupo que ya quedó por debajo de cualquier margen razonable.

La palabra “contenida” funciona, entonces, como advertencia. La tensión no estalló, pero sigue ahí. Y en muchos hogares, el equilibrio depende de que no aparezca ningún gasto fuera de libreto.

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