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infobae.com · hace 9 horas · Marco Roberti

Cómo influyen los pequeños cambios de ingresos y gastos en el estrés financiero

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Un estudio de la Universidad de Texas A&M reveló que variaciones aparentemente menores en los ingresos o gastos pueden ejercer un efecto inmediato y significativo en los niveles de estrés financiero, tanto en el hogar como en el entorno laboral, informó el portal especializado Phys.org.

El estudio, publicado en la revista científica Journal of Business and Psychology, rastreó a 324 trabajadores en Estados Unidos a lo largo de nueve semanas y reunió 2.916 observaciones semanales en total. Los resultados contradicen la suposición tradicional de que el estrés financiero es una condición fija: en cambio, varía semana a semana en función de los ingresos, los gastos, la complejidad de la gestión de deudas y los excesos de gasto.

“Tiene altibajos a medida que avanzas en el mes o incluso en la semana”, señaló el doctor Ian Hughes, profesor asistente del Departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de la universidad. “Parece ser algo que se mueve, al menos en cierta medida”, agregó.

La publicación original propone tratar el estrés financiero como un fenómeno dinámico que fluctúa según el contexto financiero de cada persona, anclado en la Teoría de Conservación de Recursos, un marco teórico que sostiene que las personas buscan proteger y acumular recursos para hacer frente al estrés, y en aportes de la economía conductual y la psicología cognitiva.

Los datos se recopilaron del 19 de enero al 15 de marzo, un período en el que los trabajadores suelen recibir bonificaciones y reembolsos impositivos, factor que el propio estudio reconoce como relevante para interpretar los resultados.

En cuanto a las deudas, la investigación las aborda de manera uniforme, aunque distingue conceptualmente entre aquellas consideradas “buenas” —como una hipoteca, que genera patrimonio— y las “malas”, como la deuda de tarjeta de crédito, caracterizada por sus altas tasas de interés.

Para detectar las relaciones entre variables financieras y niveles de estrés, los investigadores emplearon modelos aditivos generalizados jerárquicos, un enfoque estadístico que permite detectar patrones complejos entre variables que no siguen una relación proporcional simple.

Mujer con expresión preocupada sentada a una mesa de madera, sosteniendo un documento que dice 'DEBT COLLECTION' con una pila de papeles al lado.

Tanto los aumentos significativos de salario como las bonificaciones muestran rendimientos decrecientes una vez que se supera cierto umbral. Según el estudio, el alivio del estrés financiero fue inmediato ante cambios modestos y, en algunos casos, tan grande como el asociado a bonificaciones o pagos excepcionales.

El análisis indicó además que los efectos negativos de los excesos de gasto son más severos cuando se trata de montos pequeños, como aquellos dedicados a actividades sociales, en comparación con desembolsos mayores pero necesarios, por ejemplo, reparaciones médicas o automotrices.

Según Hughes, las personas parecen experimentar una aceptación cognitiva de gastos que exceden el presupuesto si son indispensables, en contraste con la incomodidad que generan los gastos ligados a decisiones prescindibles.

“Los resultados que estábamos observando estaban impulsados principalmente por cantidades pequeñas de dinero y no por grandes sumas”, indicó el doctor.

Hombre de mediana edad con camisa vaquera, concentrado, escribiendo en un cuaderno con lápiz. Recibos, calculadora y taza de café en mesa de madera.

El estrés financiero tiende a repercutir en el entorno laboral, con efectos en las relaciones interpersonales, el compromiso en el trabajo y la salud general de los empleados. Hughes sostuvo que la gestión adecuada tanto a nivel individual como institucional puede producir mejoras sustanciales.

La respuesta a este fenómeno, explicó el investigador, reside en prácticas sencillas como la planificación y el presupuesto, junto con apoyos desde el ámbito del empleo, como bonificaciones fraccionadas o programas de consolidación de deuda. Estas estrategias estarían orientadas a facilitar la adaptación a los cambios de corto plazo, más que a depender exclusivamente de incrementos salariales de gran envergadura.

“Que te paguen lo mismo de siempre no influye en tu estrés; lo que importa es cómo usas ese dinero”, puntualizó el doctor.

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