← Volver
perfil.com · hace 14 horas · Javier Calvo

Un gobierno a dos velocidades

Javier Calvo

La actividad económica creció 5,5% anual en marzo y 3,5% respecto a febrero. En la inflación de mayo se prevé una nueva baja. El BCRA sigue acumulando reservas. El FMI aprobó la revisión del acuerdo y liberará US$ 1.000 millones a la Argentina. Se anunciaron próximas reducciones de retenciones a las exportaciones de granos –excepto soja– y de automotores.

El simple repaso de los datos económicos surgidos durante esta semana parecerían contradecir la máxima de que la economía depende de la política. Una hipótesis que fue abrazada recientemente por el propio ministro Luis “Toto” Caputo, tanto en conversaciones privadas como con sus pares del Gabinete, a los que volvió a someter a un durísimo recorte para sostener el equilibrio fiscal.

Sin embargo, esta catarata de noticias alentadoras para el Gobierno se dan en su peor momento de estabilidad interna. Un Presidente que luce exasperado y al que “le mienten”. Una guerra expuesta entre los ejércitos de la hermanísima Karina y el asesor Santiago Caputo. Un Jefe de Gabinete mudo que no puede salir de su escándalo patrimonial sin fin. Un elenco ministerial en gran parte atrofiado y cruzado por estas intrigas. Y un temblor en dirigentes aliados de imprevisibles consecuencias.

Muchas de estas imágenes que denotan cierto tipo de caos en el planeta libertario forman parte de una película ya conocida, cuando se llevan cumplidos treinta meses de la gestión de Javier Milei.

Lo curioso es que los tramos más recientes de este film (que cada quien lo ubicará en el género que prefiera: drama, acción, terror, épico, ciencia ficción, etc.) van superando en impacto a los fragmentos anteriores.

Los ataques del asesor Caputo y lo que queda de su otrora influyente jauría digital al presidente de la Cámara de Diputados, el ultrakarinista Martín Menem, tienen pocos antecedentes.

Milei no invitó a Villarruel al Tedeum del 25 de Mayo y crece la ruptura en el Gobierno

La excusa para esta batalla renovada entre la gente de la hermanísima y el caputismo fue el descubrimiento de una cuenta anónima en redes vinculada a Menem, desde donde salían dardos y referencias que dejaban mal parados al sector del asesor.

El episodio hubiera quedado como otro capítulo de la interna eterna si no fuera por el hecho de que Milei quedó expuesto. Mal. Salió a decir que el posteo que comprometía a Menem estaba “prefabricado” y que le habían mostrado pruebas de ello. “Al Presidente le mienten”, fue la réplica pública del caputismo. “No lo subestimen”, les respondió el líder de Diputados.

Más allá de su virulencia, el cruce exhibe en todo caso lo poco que se lo cuida al jefe de Estado. Y lo poco que se cuida él mismo. Encima en el terreno digital, que es el escenario de su preferencia.

Escasa contribución a la causa, pero sobre todo a la institucionalidad, hacen quienes en vez de cuidar al Presidente se enfrascan en peleas y operaciones donde pueden quedar al desnudo sus fragilidades.

¿A quién le sirve que Milei quede como un mandatario al que los propios lo convencen de cualquier cosa con mentiras o engaños? ¿A quién le sirve que se ventilen audios privadísimos de su vida íntima que reflejan, entre otras cosas, la laxitud con la que se puede acceder a él? Las respuestas pueden resultar tan complejas como perturbadoras.

También hay que decir que el Presidente es el principal responsable de estas situaciones. ¿Cómo es que continúa sin conseguir apagar la feroz interna entre su hermana y su asesor principal? ¿Qué tipo de liderazgo y de poder ejerce?

Poco se ayuda Milei, además, con la ofensiva constante a sus adversarios y a la prensa. Esta semana, sin ir más lejos, volvió a arremeter contra el periodismo porque, según él, el defenestrado José Luis Espert había sido declarado inocente. Se ve que leyó erróneamente el acuerdo en EE.UU. del financista de Espert, Fred Machado, que se declaró culpable por fraude y lavado de dinero para evitar la causa por narcotráfico. Otro papelón mileísta.

Como siempre, el Gobierno buscará dar vuelta la página a su crisis política. En el mediano plazo, se viene el distractivo social del Mundial de Fútbol y la posible venida del papa León XIV, despojado de la apropiación política que quiso evitar Francisco al soslayar a la Argentina de sus giras papales.

La estrategia de Fred Machado: mensaje a Espert y volver al país para invertir en metales raros

En el cortísimo plazo, los intentos de renovar la agenda oficial ostentan mayores riesgos. Ya no en el Congreso, sino en el Ejecutivo. Este 25 de mayo, luego del tedeum en la Catedral Metropolitana (donde se espera una homilía crítica del arzobispo Jorge García Cuerva), Milei llevará a sus funcionarios a una reunión de Gabinete. ¿Se volverán a ver allí las caras Karina, Menem y Caputo? ¿Van a hacer como que aquí no ha pasado nada? Difícil, pero nada es imposible.

La última cumbre ministerial dejó heridas abiertas. Allí, el Presidente hizo un breve monólogo inicial antes de irse, en el que se exaltó por la falta de apoyo interno a Adorni, a quien todos –salvo los hermanos Milei– prefieren eyectado de la Casa Rosada.

La única que se animó a cuestionar en público al jefe de Gabinete fue Patricia Bullrich, la principal destinataria de la ardiente diatriba presidencial y quien intentó interrumpirlo, en vano. Después, en otro evento y ante una requisitoria periodística, la senadora hizo referencia a “la emocionalidad” de Milei como metáfora de sus gritos.

Mientras corrían rumores luego desmentidos de que Bullrich dejaría de estar invitada a las reuniones de Gabinete, como alfil violeta en el Senado en lugar de la cancelada vicepresidenta Victoria Villarruel, la senadora prescindió de sus emociones y dio otro paso racional hacia la diferenciación interna: anticipó la presentación de su declaración jurada. Lo mismo que le reclamó a Adorni, también en vano. Hay que tomar nota también de la salida del Ministerio de Seguridad de Federico Angelini, un bullrichista.

Convendría seguir con atención los futuros pasos de Bullrich y su gente en la administración libertaria. Mientras plantea algunas distancias con el oficialismo, explora su candidatura a la Jefatura de Gobierno porteña con reproches a Jorge Macri, por quien hizo campaña cuando ella fue por la presidencia en 2023. ¿Hablará de esto con Mauricio Macri, con quien volvió a conversar? Ambos se desconfían. Mucho.

Otro de foco de la atención violeta deberá estar en la justicia. Aunque avanza a todo galope en el Senado con las designaciones judiciales, el ministro Juan Mahiques debió desensillar de agitar la idea de ocupar las dos vacantes de la Corte Suprema, tras la avalancha de votos que consiguió su padre para seguir en Casación, con ruptura peronista y todo.

En el modo internista que vive el Gobierno, acaso Mahiques vuelva a ser observado por las posibles malas noticias que llegarían de Comodoro Py en los próximos días y semanas. No sólo por Adorni. Sino en una de las dos docenas de denuncias que acumula en silencio Santiago Caputo. Al final, su tío Toto tiene razón en pedir algo de paz política.

240526_stornelli_temes_g