El Gran Hermano retó a Milei, pero aprobó las Facilidades Extendidas y después le pagó
El Gran Hermano esperó su momento. Fue paciente. Prudente. Y estiró las posibilidades temporales hasta el fin. Al punto de generar angustia y pérdida de dinero en su participante estrella del reality. El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó el jueves pasado el período 2025 del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en abril del año pasado, en el tramo correspondiente a la segunda revisión técnica. El gran fiscalizador de la aventura económica argentina desde hace más de sesenta años y hoy veedor completo del panorama económico, financiero y fiscal del gobierno de Javier Milei y Luis “Toto” Caputo se desprenderá ahora de unos US$ 1.005 millones, que irán indirectamente a reforzar las reservas del Banco Central. No por mucho tiempo. Muy pronto, las autoridades de la entidad que maneja Santiago Bausili deberán liberarlas para el pago de los múltiples y variados destinatarios de vencimientos de deuda. Quizás una parte se teledirigirá a reforzar los US$ 4.300 millones que habrá que pagar el día patrio del 9 de julio para los acreedores de los bonares y globales provenientes de la reestructuración de 2020. El dinero llega igualmente tarde. Este mes el Ministerio de Economía tuvo que ejecutar una martingala de compra de DEGs (la moneda del FMI) a los Estados Unidos (a muy buen precio, habrá que reconocer), para cumplir con el compromiso de liquidar unos U$S 830 millones del vencimiento temporal de una cuota del acuerdo con el organismo que maneja Kristalina Georgieva.
El desembolso del FMI llegó así algo tarde para pagarle al FMI. Más si se tiene en cuenta que el acuerdo entre el Quinto Piso del Palacio de Hacienda y los técnicos del Fondo que manejan las cuentas locales bajo la dirección del venezolano Luis Cubeddu, había sido sellado en la segunda semana de abril, durante la reunión de primavera del Fondo en Washington. A muchos sorprendió la tardanza de la aprobación final por parte del board del organismo, ya que no es común que entre el capítulo del staff técnico y el del directorio del Fondo se demore más de un mes. La primera explicación fue que la máxima autoridad institucional del FMI estaba concentrada en otro problema algo más grave: la guerra en Medio Oriente. Y que hubo desde el apretón de manos entre Caputo y Georgieva dos reuniones del board donde el debate se concentró en las consecuencias del conflicto en la economía mundial. Hay bastante de verdad en esto. Pero la realidad es que había también muchos puntos de la economía argentina a analizar, y muchos capítulos que el Gran Hermano quería dejar en claro y en blanco sobre negro, antes de decirle a su participante estrella (por la cantidad de dinero que le debe) las condiciones para seguir en el juego. Fundamentalmente, las reprimendas.
Es así cuando el Gran Hermano demostró uno de sus dones. El de la paciencia. Y el tiempismo. El esperar para hacer una crítica certera. Y, quizá, algo inesperada.
Fue el momento en que en el texto de aprobación de la Segunda Revisión, el FMI incluyó este párrafo: “La prolongada demora en la actualización del IPC ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual” (más información en página 21).
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Y agregó: “Las cuentas nacionales también presentan limitaciones en términos de desagregación y precisión, en parte debido a un año base obsoleto. Las estadísticas del sector externo enfrentan asimismo restricciones, ya que los datos devengados fuera del comercio de bienes solo están disponibles trimestralmente y con un rezago de tres meses. Al mismo tiempo, el marco institucional que regula al Indec necesita ser modernizado”. La crítica refiere a la intervención y orden directa que el presidente Javier Milei dio al suspender a comienzos de febrero la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que el Indec iba a comenzar a aplicar en el ejercicio 2026. Decisión que fue transmitida por el ministro de Economía y que derivó luego en la salida de Marco Lavagna del organismo que maneja las cuentas públicas. Esa renuncia se dio en buenos términos, con saludos de caballeros entre los protagonistas; pero le dejó a los agentes económicos de aquí y de allá la sensación de intervención en un lugar que debe ser impoluto: el Indec.
Esta decisión de retornar al cálculo anterior fue insostenible para la continuidad de Lavagna y derivó en la crisis de credibilidad quizá más grave en cuanto al manejo de la administración económica desde que Javier Milei llegó al poder en diciembre de 2023. Lavagna no habría tenido problemas en continuar en el organismo. Se sentía cómodo, contenido y, hasta fines de 2025, absolutamente respetado por el Ejecutivo. Pero queda claro que todo cambió con la decisión presidencial de intervenir en un organismo que, para toda la comarca económica y financiera (incluida, sobre todo, la ortodoxa), debe mantenerse en una independencia absoluta, similar a una caja de cristal.
Aquella intervención se había dado además en días en los que los enviados del Gran Hermano estaban en Buenos Aires fiscalizando cuentas, números y porcentajes. Entre esos controles figuraba el compromiso firmado en piedra en el 2025, sobre la necesidad de cambiar la medición de las cuentas públicas en general y la inflación en particular. Era un reclamo de los productores del programa de Washington, que el participante criollo había aceptado aplicar desde enero de 2026. La decisión de Milei de suspender la nueva metodología ya pactada, ya acordada, sorprendió a los hombres del Gran Hermano en medio de los controles. Pudieron escuchar de manera directa e indirecta (en los raids televisivos que Caputo hacía en esos días para explicar el porqué del no cambio) el argumento de la necesidad de esperar a que termine el proceso de “desinflación” para que la nueva metodología fuera aceptada. No hubo en ese momento ninguna frase del FMI. Ninguna observación. El Gran Hermano permaneció en silencio, observando el panorama y recibiendo las explicaciones oficiales sobre el porqué de la suspensión de un capítulo que ya había sido comprometido. Ahí el Fondo sacó a relucir su característica histórica de la paciencia. Evidentemente, el Gran Hermano tenía guardada esta carta para usarla en el momento adecuado. Y ese tiempo llegó el jueves pasado, en el tratamiento de la cuestión argentina en el board, cuando se le aprobó la liberación de los U$S 1.000 millones al participante del reality.
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Igualmente, Milei y Caputo tienen un punto para estar tranquilos. Las críticas del Gran Hermano por la no aplicación del nuevo índice no incluyen la obligación de ejecutar los cambios con fecha determinada. Como tampoco se cuestiona el concepto de “desinflación”. El participante podrá entonces transitar el año sin modificar el índice. Y sin que la medición que pondera más los servicios complique hacia arriba el dato del combate contra la suba estructural de los precios.
Para el tándem Milei-Caputo, la intención y el plan del gobierno nacional es que durante 2026 se dé el proceso de reducción de la inflación y que para diciembre de este ejercicio se esté peleando a la baja el 20% interanual; 10 puntos porcentuales menos que en la actualidad. Se especula que, si se hubiera aceptado la aplicación del nuevo índice de inflación, esa meta hubiera sido imposible de lograr, dado el impacto que los servicios tienen en el nuevo índice elaborado por el Indec de Lavagna, avalado por el FMI y suspendido por el gobierno. El combo reducción de servicios e incremento de los combustibles, rubros más ponderados en la nueva metodología que en la anterior, hubiera mostrado algunos puntos más de inflación para este año. Nada escandaloso y profundamente distorsivo, pero quizá suficiente como para que la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda no lograran perforar hacia abajo, aunque sea de manera tenue, el 31,5% de inflación acumulada en el 2025. Políticamente insostenible para un gobierno que tiene como su principal logro y bandera la baja de la inflación, bajo la consigna de que siempre y en todo lugar el alza de precios es una cuestión monetaria.
Como sea, el nuevo indicador de inflación quedará para otro momento. En el mejor de los casos, el nuevo IPC vería la luz en 2028 o 2029. Y el Gran Hermano notó su ausencia y retó al país por el hecho de no haber cumplido con un compromiso por escrito. Una crítica importante. Pero no como para cuestionar la permanencia en el programa del participante más importante del reality. El Gran Hermano mostró su malhumor por los no cambios en el Indec y lo dejó por escrito. Pero todo sigue. Y habrá nuevos capítulos y temas para debatir.