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infobae.com · hace 12 horas · Eduardo Aulicino

Pico de tensión libertaria: se extiende la “emocionalidad importante” en la interna

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Patricia Bullrich prefirió una frase suave pero que sigue resonando para describir el pico de enojo y el tono que marcaron la defensa cerrada de Manuel Adorni expuesta por Javier Milei como advertencia a la primera línea de gobierno. “Emocionalidad importante”, fue la definición de la jefa de los senadores violetas. Menos eufemístico fue Guillermo Francos, quizás más suelto en su condición de ex funcionario: habló de “furia” para calificar aquel estado de ánimo. El clima se ha extendido, en lugar de aplacarse. El caso del jefe de Gabinete sigue abierto, en la Justicia y a la espera de la prometida declaración jurada, pero ya no es el único tema de tensión interna. El cuadro suma pinceladas y hasta las imágenes amplían su sentido. Podrá verse el lunes, en el Tedeum por el 25 de Mayo.

La tradicional cita en la catedral metropolitana combina al menos dos elementos, uno habitual en esta celebración -la expectativa por el mensaje de la Iglesia- y otro estrictamente atado al clima del oficialismo. Es llamativo el ruido interno, a contramano, si se quiere, del objetivo de Olivos, que es exponer una imagen de gestión sin fisuras. Se trata de un recurso fatigado si la pretensión apunta dar por cerrada las tensiones domésticas. Quedaron viejas las postales de apoyo a Adorni y ahora se trataría de fotos de “unidad”.

Parece claro que las disputas no pueden ser atribuidas a factores externos y con trama conspirativa, más allá de que en la tendencia al ensimismamiento, el oficialismo prefiere apuntar a la expresión o repercusión externa, mediática. Uno de las últimas entregas, el caso “PeriodistaRufus”, escaló antes que nada en las redes sociales y alimentó incluso una intervención pública del Presidente, que no resolvió el tema. Milei busca ordenar la tropa con la imagen de la Catedral y una posterior reunión de Gabinete. Las versiones sobre esa cita indican que difícilmente una foto revierta la situación, que involucra de diferente modo a Bullrich, Karina Milei, Santiago Caputo, en primer lugar. Y supera el caso Adorni.

En el Gobierno, de todos modos, se advirtió que el Tedeum no se agota ni de lejos en la cuestión interna. Y, entonces, fueron encarados movimientos en un plano que no parece atendido enteramente por el Gobierno: la relación con la Iglesia. Esta semana, el ministro Pablo Quirno y otros funcionarios recibieron -luego de formal invitación- al presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo; al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y otras autoridades eclesiásticas.

El gesto y en especial su difusión exhiben las inquietudes de Olivos y eso mismo nutre las expectativas sobre la homilía de García Cuerva. Parece difícil que el contenido sea muy diferente al sentido de las últimas señales de las autoridades de la Iglesia. Se verá cuánto de elíptico o directo expone el mensaje. Por lo pronto, cuenta el antecedente del último 25 de Mayo. También, la repetida línea de preocupación expresada por el titular de la Conferencia Episcopal, desde la necesidad de asistencia socialmente extendida hasta temas puntuales como la situación en el área de discapacidad.

La intensidad de la interna tapa, de momento, otros temas. Y el foco del lunes que viene demuestra lo mucho que se ha complicado ese frente: la mirada ya no estará puesta únicamente en la frialdad del saludo con Victoria Villarruel, sino en la postal y los gestos de funcionarios y piezas destacadas en el tablero del Congreso. Lo dicho: no se reduce al caso Adorni, aunque lo incluye y en buena medida gatilla o amplifica otras disputas.

Milei

La reunión de Gabinete ampliado, el mismo lunes, y la cita de la “mesa política, al día siguiente, vienen precedidas por versiones cruzadas sobre el nuevo escalón alcanzado por la interna. Se mezclan dos líneas centrales: el renovado gesto de Bullrich que apunta contra Adorni y la disputa del bando de Santiago Caputo contra un integrante central del armado de Karina Milei.

El cruce ácido entre el círculo tuitero del asesor presidencial -y él mismo- contra Martín Menem colocó al Presidente en la necesidad de salir a bajar el tema. No lo logró. Y el giro posterior mostró al “caputismo” de las redes señalando que a Milei le habían mentido para descalificar la denuncia sobre la referida cuenta, y a los “karinistas” repitiendo que todo fue armado. En ese punto, resultó al menos flojo el papel del bando que responde a la hermana presdencial.

Karina Milei sumó otro disgusto vinculado con Adorni, pero esta vez por cuenta doméstica. En una semana sin novedades judiciales de peso en la causa -ni “sorpresas”-, el caso del jefe de Gabinete ganó títulos por la movida de Bullrich. Fue notorio el contraste buscado: la legisladora y ex ministra adelantó su declaración jurada, al revés del funcionario y a pesar de lo dicho por el Presidente. Reforzó además el mensaje que había motivado la respuesta de Milei, cuando reclamó que Adorni aclare de una vez por todas su situación patrimonial. Una manera de invitarlo a dar un paso al costado si no puede hacerlo.

Otra vertiente, menos sonora pero grave, es la que refiere no a la repetida fórmula del “manejo de la agenda”, sino a la gestión efectiva. La idea de freno o inacción en algunas áreas de Gobierno puede ser corrosiva. Y eso explica en parte el anuncio sobre el envío al Congreso de otro conjunto de proyectos, entre ellos el denominado “súper RIGI”. Los títulos ahora deben esperar el trámite legisltivo.

Las señales de las dos Cámaras son complejas, para nada lineales. En base a negociaciones -sobre todo con gobernadores, siempre medibles en costos reales-, el oficialismo se anotó un éxito en Diputados: votó la poda de subsidios al consumo de gas en algunas zonas frías. Falta la prueba del Senado, donde también en base a concesiones avanza la ley sobre propiedad privada, pero hasta ahora no se destraba la reforma electoral. También en ese último renglón asomó la tensión violeta, en este caso entre Bullrich y Karina Milei.

Los recelos con alguna base y, por supuesto, las versiones más envenenadas exponen que las disputas en el interior del oficialismo cruzaron hace rato límites peligrosos. Asoman en cuestiones sensibles para el poder, desde el caso $LIBRA hasta el detonante de la investigación en el área de discapacidad. Se suman siempre, también ahora, versiones sobre audios. Demasiado para arreglarlo con otra foto de familia.

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