Javier Milei ante el punto de no retorno en la interna y las sorpresas políticas del Mundial
“Antes de que termine el Mundial hay que detonar todo y empezar de cero. Hay que aprovechar que vamos a estar todos distraídos con la Scaloneta y con Messi y hacer cirugía mayor. No podemos seguir así. Estamos rotos por dentro. Y es imposible encarar los desafíos que vienen en 2027 con este nivel de confrontación. Una cosa es que haya pequeñas diferencias o algunos matices y otra cosa muy distinta es hacernos mierda entre nosotros. ¡Perdón pero ya estoy recaliente!”.
Con su saco negro habitual revoleado en una silla, la corbata desajustada y un vaso de whisky con hielo en su mano, un funcionario de primerísimo nivel con oficina en Casa Rosada analizaba la actualidad gubernamental en la intimidad de una cena con un puñado de sus colaboradores. Hablaba levantando la voz, dibujaba ademanes en el aire y desplegaba una cuota de histrionismo ante una platea amigable que asentía cada frase. La velada coronaba otro día de estrés en el corazón libertario y servía como válvula de escape de tensiones acumuladas. “Cada tanto hacemos estas terapias grupales privadas porque dentro de los edificios gubernamentales es mejor quedarse en silencio”.
La catarsis del integrante de La Libertad Avanza se estiró hasta entrada la madrugada. Y si bien se autopercibe como uno de los que mantiene un cada vez más difícil equilibrio entre Karina Milei y Santiago Caputo, sorprendió a todos los presentes cuando escupió: “No nos veo encarando una campaña electoral. Javier va a tener que ordenar o nos estalla todo. Y obviamente Manuel Adorni se tiene que ir: por boludo aceleró el final de carrera”. ¿La frase incluía información confidencial o era apenas un deseo político? Aquella noche nadie se atrevió a repreguntar nada. Sin embargo, la novedad es la admisión cada vez menos silenciosa de que la danza de nombres para el posible reemplazo del jefe de Gabinete nunca paró: en los pasillos del poder incluso hablan de una figura violeta pura, mujer, de aptitudes técnicas, perfil bajo y poco conocida a nivel popular, aunque también mencionan a un prestigioso empresario del sector petrolero con habilidades para la gestión de egos propios y ajenos.
El primer presidente liberal libertario de la historia argentina tuvo otra semana complicada: no porque en los últimos siete días no se hayan acumulado algunos datos económicos y legislativos positivos dignos de subrayar, sino porque la salud del equipo violeta está que arde.
La chispa del más reciente conflicto público nació en el hábitat predilecto de Milei: las redes sociales. Y desde ese no lugar se extendió hasta convertirse en tema de conversación nacional en el Círculo Rojo. Un perfil tuitero casi marginal como @PeriodistaRufus, un link mal pegado, unas capturas de pantalla envenenadas y la sospecha de que detrás de un usuario anónimo que criticaba al asesor estrella del gobierno podía estar nada menos que Martín Menem, el amo y señor de la Cámara de Diputados y pieza central del ecosistema de “El Jefe”. Pero la historia no es solo una “pelea de trolls”: es una interna de poder que se volvió viral y que nadie en el oficialismo considera una anécdota sino más bien un síntoma de peligrosa podredumbre.
Milei quedó atrapado entre sus dos sistemas operativos: su hermana de sangre, que administra el partido, la lapicera y el territorio; y su hermano del alma, que organiza el relato, la épica digital y una cuota nada despreciable de influencia política en sectores clave como ARCA, ANSES, el Ministerio de Salud o la Secretaría de Inteligencia, además de haber desarrollado vínculos con Estados Unidos y con la Justicia federal. “El problema es que los mundos ya no solo compiten, cosa que podría ser hasta esperable y razonable: ahora directamente se acusan de mentirle al Presidente. Estamos en el horno”, se sincera el mismo hombre que había agitado la velada con sus subordinados.
A pesar de que tuvo que salir a mediar otra vez, Javier Milei admite ante las pocas personas que lo visitan en la Quinta de Olivos que la escalada bélica no lo divierte en lo más mínimo. De hecho, en estas horas lo escucharon decir que no le preocupan tanto las diferencias como la incapacidad de resolverlas puertas adentro. No lo dirá en los medios afines a los que suele darle entrevistas, pero el primer mandatario está enojado y cansado del asunto; considera que estos escándalos son música para los oídos de los que lo quieren “voltear” y que tapan “logros objetivos” como el crecimiento del 5,5% a nivel interanual en la actividad económica que el INDEC midió en marzo, el superávit fiscal de $632.844 millones en abril, el 2,6% de inflación en mayo, una nueva revisión positiva del Fondo Monetario Internacional, un Riesgo País en torno a los 500 puntos básicos, la estabilidad en la cotización del dólar, además de la media sanción a la Ley Hojarasca y los cambios en los subsidios a las zonas frías.
Cuando se ofusca por algún tema relevante, el Presidente no consulta con nadie y es capaz de escribirse directamente con algunos periodistas para salir a hablar; eso fue lo que hizo cuando Patricia Bullrich reclamó en televisión que el ministro coodinador entregara de una vez por todas su declaración patrimonial (“Ni en pedo se va Adorni”, dijo desde Estados Unidos) y cuando este martes decidió opinar sobre los cruces Caputo-Menem (“Es algo prefabricado para generar un problema”, analizó sobre el Rufus-gate). “No hay estrategia ni coordinación interna. Esas definiciones las toma él solo y todos nosotros nos enteramos con el resto de la sociedad. El tuit con la defensa a José Luis Espert es parte de lo mismo”, revela un miembro del staff de comunicación violeta.
Un flashback necesario para los no avezados en los laberintos libertarios: Rufus, desde ya, no inventó las internas sino que las sacó del subsuelo como nunca antes. Una pelea sin cuartel que condensa las escaramuzas crecientes por las diferentes miradas sobre la actualidad: si hay que acordar con los gobernadores aliados o, por el contrario, armarles listas libertarias en sus provincias e ir por todo, es apenas una de las desavenencias entre ellos. El recelo es creciente, viene desde el mismísimo 10 de diciembre de 2023 e incluye episodios cinematográficos de desconfianzas mutuas: cerca del asesor con oficina en el Salón Martín Fierro de Balcarce 50 se ríen al contar que completó con datos falsos la ficha de afiliación a la estructura partidaria que, a inicios de 2025, estaba extendiendo Karina en todo el país. Resultado: aunque Caputo sonrió para la foto con los hermanos Milei, Lule Menem, Pilar Ramírez y su ficha de registro a La Libertad Avanza, en realidad su nombre nunca apareció en el padrón.
¿Cómo seguirá el conflicto que desvela a LLA? En el entorno de “El Mago del Kremlin” afirman que ya hicieron todo lo que tenían que hacer: “Desenmascarar a los que se hacen los buenos pero son tremendos traidores”. “Los expusimos como nunca. Ahora, ya está”. En el de la Secretaria General y los Menem, en cambio, no acusan recibo e inflan el pecho cuando juran que hicieron todo lo posible para no confrontar. “Santiago lo está psicopateando a Javier porque sabe que todo lo que conoce sobre la actualidad lo consume vía redes”, se despachan. El argumento tiene un trasfondo innegable: en los 23 días que lleva mayo, Milei pasó al menos 61 horas y 19 minutos en X/Twitter, un promedio de 2 horas y 47 minutos por día; es el equivalente a casi dos jornadas y media completas mirando, publicando o interactuando en la plataforma. Según https://milei.nulo.lol, la web que calcula cuánto tiempo le dedica a esa plataforma, el pico de actividad se registró el miércoles 20, con 4 horas y 9 minutos de uso: solo en ese lapso escribió una docena de posteos e hizo 240 retuits. Datos que permiten comprender por qué una controversia de cuentas alternativas tiene semejante efecto institucional.
Con este contexto delicado como escenario, el inquilino del Sillón de Rivadavia arrancará la nueva semana esperanzado en que la celebración por el 25 de Mayo traiga algo de espíritu patrio a su equipo. Por eso, mandó la orden que este próximo lunes haya asistencia perfecta en el Tedeum de la Catedral Metropolitana y en el posterior acto musical en el Cabildo, donde tocará la Fanfarria Militar Alto Perú. Spoiler: la única ausente con aviso podría ser Sandra Pettovello, que viaja al Vaticano a confirmar la visita del Papa León XIV a nuestra tierra para finales de este año. La idea, si ninguna nueva pelea digital durante el fin de semana lo impide, es empezar el día con un desayuno en la Rosada y caminar todos juntos los 200 metros que separan el edificio gubernamental de la tradicional iglesia porteña. Cerca del mediodía, Milei quiere encabezar una reunión con sus ministros e invitados especiales como la jefa de bloque del Senado, que viene de presentar el detalle de sus bienes ante la Oficina Anticorrupción mucho antes de la fecha de cierre de ese trámite.
Bullrich, que en las últimas horas tuvo un extenso mano a mano con su jefe en Olivos cuyos detalles no trascendieron, siente que tiene la espalda como para seguir haciendo gestos autónomos que dividen las aguas. La postal del feriado funcionará como previa a una nueva sesión de la mesa política, prevista para el martes, en la que Karina, Caputo y Martín/Lule Menem podrían volver a verse las caras y fingir demencia en pos del bien común.
Sea como sea, nadie espera una paz duradera. “El Presidente está en una encrucijada y no quisiera estar en sus zapatos. Igual, una cosa es segura: no va a poder terciar sin que haya consecuencias graves durante mucho tiempo más”, dice uno de sus súbditos más cercanos. Y cita de memoria las idas y vueltas entre los actores principales de esta trama sin olvidar a los secundarios, desde Daniel “Gordo Dan” Parisini a Lilia Lemoine y una infinita colección de usuarios digitales que toman partido por uno u otro lado de la grieta. A propósito del influencer libertario y la diputada nacional, de su nuevo cruce tuitero salió una de las frases de la semana: “¿Da para hacer un escándalo a cielo abierto para que lo levanten todos los medios? Si yo tuviera pene estaría cagándome a piñas en vez de hacer esto. Ustedes que pueden, HÁGANLO. Es más saludable", le escribió la karinista al caputista.
Una curiosidad sobre el affaire “Rufus”: empezó a asomar la cabeza Bernardo Caputo, un primo segundo del asesor con quien en principio no tiene demasiado vínculo, pero sí un apellido que siempre llama la atención. El joven publicó un fuerte artículo en el portal DiarioVoces.com.ar: “Los Menem no parecen estar simplemente acompañando a Milei -se leer en uno de los párrafos más llamativos-. Parecen estar construyendo un gobierno dentro del gobierno. Un esquema propio, con terminales legislativas, territoriales, comunicacionales y partidarias. Una estructura que ya no se conforma con ser parte de La Libertad Avanza, sino que busca administrarla, domesticarla y, eventualmente, heredarla”. ¿Nace una nueva estrella digital?
Así las cosas, en la Casa Rosada ya nadie sabe si el próximo incendio va a empezar en una reunión de gabinete, en un despacho del primer piso o en una cuenta de X. Como un presagio misterioso, el Gordo Dan tipeó hace un par de semanas una pregunta tan simple como irónica: “¿Cuándo arranca el Mundial?”. Un tuit que más que un chiste interno terminó resumiendo el espíritu de una administración que necesita una ventana de oxígeno. Mientras tanto, en algún lugar del ciberespacio, el verdadero Rufus se ríe del terremoto que generó una cuenta con menos de 100 seguidores.