Empleadas domésticas: qué trabajadoras podrían recibir un 31% extra en junio 2026
El sector del trabajo en casas particulares atraviesa una etapa de actualización salarial que se extiende desde abril hasta julio de 2026. El esquema, aprobado por la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, combina aumentos escalonados mes a mes con el traslado progresivo de sumas no remunerativas al salario básico. Dentro de ese paquete de medidas, una de las novedades es la suba del adicional por zona desfavorable, que pasó del 30 al 31% sobre los salarios mínimos de cada categoría.
Ese porcentaje extra aplica al personal doméstico que presta servicios en determinadas provincias y regiones del país, donde las condiciones geográficas o climáticas justifican una compensación adicional. No se trata de un aumento generalizado, sino de un beneficio acotado a quienes trabajan en esas zonas. En concreto, el beneficio alcanza a los trabajadores y trabajadoras que se desempeñan en las provincias de La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, y también en el partido de Patagones, en la provincia de Buenos Aires.
Para el resto de las trabajadoras, la actualización de junio responde exclusivamente al esquema de incrementos porcentuales acordado: 1,8% en abril, 1,6% en mayo, 1,5% en junio y 1,4% en julio.
El acuerdo salarial prevé cuatro ajustes sucesivos a lo largo del año. Cada uno de esos aumentos se aplica sobre el valor del mes anterior, lo que genera una acumulación a lo largo del período. Además de los porcentajes mensuales, el esquema incorporó el traslado de las sumas no remunerativas que estaban vigentes en marzo: el 50% se incorporó al básico en abril y el otro 50% se incorporará en julio.
Ese traslado modifica la composición del recibo de sueldo —el básico sube porque absorbe lo que antes figuraba como suma no remunerativa—, pero no representa un ingreso adicional para la trabajadora. El monto total que percibe en la mano no varía por ese concepto.
Los salarios mínimos del sector se organizan en cinco categorías, que van desde las tareas generales hasta la supervisión. Dentro de cada categoría, los montos varían según si la trabajadora vive en la casa donde presta servicios (sin retiro) o regresa a su domicilio al finalizar la jornada (con retiro). También existe la modalidad de trabajo por hora, con sus propios pisos mínimos.
El último tramo del acuerdo, con vigencia en julio, incorpora el segundo 50% de las sumas no remunerativas al salario básico y aplica el incremento mensual del 1,4 por ciento. Para la quinta categoría, la hora con retiro pasará a $3.651,07 y sin retiro a $3.916,25. El salario mensual mínimo con retiro llegará a $447.913,22 y sin retiro a 495.162,76 pesos.
En la cuarta categoría, el mínimo por hora será de $3.916,25 con retiro y $4.355,40 sin retiro, con salarios mensuales de $495.162,76 y $548.832,92 respectivamente. Las demás categorías registrarán incrementos en la misma línea.
El esquema oficial funciona como piso de referencia, pero el acuerdo permite que empleadores y trabajadoras negocien valores superiores. En la práctica, muchos acuerdos particulares superan los mínimos establecidos, especialmente cuando se tiene en cuenta la antigüedad o la especificidad de las tareas. Aun así, los montos oficiales son los que se toman como base para la liquidación de cargas sociales, aportes jubilatorios y otros conceptos vinculados al empleo formal.
La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares prevé reunirse nuevamente en julio para evaluar la evolución de los salarios y el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo del sector, momento en que podría definirse un nuevo esquema de actualización para el tramo siguiente del año.