Default del Tesoro o del Banco Central: cuál sería el peor escenario financiero para la Argentina, según analistas
La aprobación de la segunda revisión del acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) reabrió el debate entre economistas sobre cuál sería el escenario más delicado para la economía local ante una eventual crisis financiera: un incumplimiento del Banco Central o un default del Tesoro.
Aunque los analistas consultados descartaron un escenario inminente de cesación de pagos, sí coincidieron en que ambos riesgos tienen impactos diferentes y están fuertemente conectados por la dinámica de las reservas internacionales.
El Directorio Ejecutivo del FMI aprobó este jueves 21 de mayo la revisión del programa bajo el Servicio Ampliado del FMI (SAF), lo que habilitó un desembolso inmediato de aproximadamente US$ 1.000 millones y elevó los giros totales a unos US$ 15.800 millones desde la firma del acuerdo.
En su evaluación formal, el organismo aseguró que la implementación del programa “se ha mantenido sólida” pese a un contexto más desafiante. Sin embargo, también marcó que “no se cumplió la meta cuantitativa de acumulación de reservas internacionales netas (RIN) de finales de diciembre”, aunque destacó las medidas adoptadas por el Banco Central y el Ministerio de Economía para acercarse a los objetivos y reducir el riesgo país.
La economista de GMA Capital, Rocío Bisang, explicó que “un Banco Central no puede quebrar, como lo harían una empresa o un banco privado”, aunque sí podría enfrentar tensiones si se quedara “sin dólares líquidos para cumplir compromisos o para sostener el funcionamiento del mercado cambiario”.
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En ese sentido, sostuvo que el debate no debe enfocarse en cuál default sería “más grave”, sino en cómo se transmitirían los efectos sobre la economía. “El default del Tesoro rompe el crédito público, dispara litigios, cierra el financiamiento y golpea a toda la curva de deuda”, afirmó.
Sin embargo, Bisang advirtió que un incumplimiento del Banco Central “también puede tener efectos sistémicos, e incluso ser más desordenado”. Según explicó, si el BCRA incumpliera compromisos vinculados a repos o acuerdos con el FMI, podrían generarse efectos como “ejecución de colaterales, caída de los títulos públicos usados como garantía, suba del riesgo país y más presión sobre las reservas”.
Además, remarcó que ambos riesgos están conectados porque “dependen de la misma restricción que son las reservas”. “El Tesoro puede gatillar una crisis de crédito soberano y el BCRA una crisis de liquidez externa, pero en una economía con pocas reservas esos canales se retroalimentan muy rápido”, señaló.
Desde el Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), Leo Anzalone consideró que el escenario más complejo sería con un default “del Tesoro, sin dudas”, ya que “son vasos comunicantes: si el Gobierno incumple, cae la confianza sistémica, cierra el acceso internacional, y el BCRA queda sin herramientas, aunque sea técnicamente solvente”, afirmó.
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De todos modos, aclaró que un incumplimiento del Banco Central sería más “quirúrgico”, ya que “afectaría ahorristas domésticos, pero no necesariamente contagia al Tesoro”. Para evitar tensiones mayores, señaló que los pilares son “superávit fiscal, financiamiento multilateral y acumulación de reservas”.
En cuanto a las medidas para evitar escenarios de tensión financiera, Bisang señaló que la clave pasa por “acumular reservas, mantener el superávit fiscal y acceder a los mercados internacionales”. En esa línea, destacó que el Banco Central acumula “compras por más de US$ 8800 millones en lo que va del año” y remarcó que “26 de los 28 meses de mandato fueron superavitarios”.
Por su parte, Anzalone sostuvo que el Gobierno “cumple” con el frente fiscal y “apuesta todo” al financiamiento multilateral, aunque advirtió que la principal dificultad sigue siendo la acumulación de reservas. “El plan es formalmente correcto (el FMI lo aprobó ayer), pero la ejecución está deficitaria. Viven de waiver a waiver”, afirmó.
La discusión sobre los riesgos financieros también volvió a poner el foco sobre la relación entre el Tesoro y el Banco Central, luego de la decisión oficial de transferir utilidades desde la autoridad monetaria. La semana pasada, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un movimiento entre ambas entidades por $24,4 billones destinado a fortalecer depósitos en pesos y recomprar Letras Intransferibles (LI) al BCRA. El funcionario sostuvo que la operación implicaría “una reducción de la deuda bruta del Tesoro Nacional de aproximadamente 3,3% del PIB”.
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El economista del CEPEC, Leo Anzalone, explicó: “que el Banco Central de la República Argentina transfiera utilidades al Tesoro no es algo raro en sí mismo”, ya que se trata de una práctica utilizada por distintos bancos centrales del mundo cuando registran ganancias contables o resultados positivos por valuación de activos. Sin embargo, advirtió que en Argentina el debate suele centrarse “en la calidad de esas utilidades y en el contexto macro”.
En ese sentido, Anzalone señaló que “la duda del mercado aparece cuando esas ganancias son más contables que genuinas”. Según planteó, en una economía atravesada por inflación, devaluaciones y cambios en la valuación de activos, el BCRA puede mostrar ganancias sin que eso implique necesariamente una mejora real en su capacidad financiera. Además, sostuvo que si esas transferencias terminan financiando gasto o expandiendo la liquidez “pueden generar tensión sobre inflación, tasas o dólar”, especialmente porque el Gobierno sostiene una política de “emisión cero”.
En paralelo, el economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional, indicó que “las Reservas Netas se sitúan al día de la fecha en 2.376 millones de dólares”, en referencia al 21 de mayo, en un contexto donde el FMI volvió a poner el foco sobre la necesidad de fortalecer el frente externo.
Bisang sostuvo que actualmente “luce poco probable un escenario de default”, aunque reconoció que “el calendario de vencimientos tanto en 2026 como en 2027 es exigente”.
Por último, tras conocerse la aprobación del FMI, el presidente Javier Milei celebró la decisión con un mensaje en X: “ACUERDO CON EL FMI APROBADO. TMAP. MAGA. VLLC!”. Mientras tanto, el debate entre economistas sigue concentrado en cómo fortalecer las reservas y sostener el acceso al financiamiento para evitar escenarios de tensión en el mediano plazo.