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perfil.com · hace 7 horas · Felipe Leibovich

Del "Soy yo, Cristina, ¡pelotudo! al "Paquetón" de Milei: ¿quién espía a los Presidentes?

Javier Milei y Cristina Kirchner

La filtración de audios grabados en el corazón del poder no es una novedad en la Argentina, pero su impacto nunca deja de ser un sismo institucional. El reciente escándalo desatado a partir de la difusión pública de los audios entre el presidente Javier Milei y Rosemary Maturana ha vuelto a encender todas las alarmas en el escenario político. La revelación de estas conversaciones privadas no solo expuso la trastienda de los diálogos y decisiones del mandatario, sino que reactivó de inmediato el debate sobre el espionaje ilegal y la vulnerabilidad de las comunicaciones presidenciales.

Este episodio, sin embargo, no llegó solo sino que parecerser la contiuación de aquellas grabaciones clandestinas que involucraron directamente a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo —en el recordado entramado de audios que hacían alusión al "3%" o el "5%" en comisiones que derivó en una causa judicial—. Aunque desde el Poder Ejecutivo se denunciaron penalmente estos hechos como "operaciones de inteligencia ilegales y planificadas", el impacto en la opinión pública volvió a demostrar la efectividad del "carpetazo" en la era digital.

Para dimensionar el alcance de esta práctica, es necesario revisar los cinco casos más emblemáticos de audios filtrados que sacudieron el poder político en el país.

Uno de los escándalos fundacionales de la era moderna de las filtraciones involucró directamente a Mauricio Macri durante su gestión como Jefe de Gobierno porteño. La causa explotó cuando se descubrió una red de espionaje que utilizaba la estructura de la entonces naciente Policía Metropolitana.

El caso incluyó la pinchadura de teléfonos de opositores, dirigentes gremiales e incluso de familiares directos del propio Macri, como su cuñado Néstor Leonardo y el dirigente de familiares de AMIA, Sergio Burstein. Aunque años más tarde Macri fue sobreseído poco después de asumir la presidencia en 2015, el tendal de audios, grabaciones y el procesamiento dictado en su momento por el juez Norberto Oyarbide marcaron un antes y un después en el uso político de la inteligencia estatal.

La campaña electoral de 2015 estuvo fuertemente marcada por el caso del Triple Crimen de General Rodríguez y el tráfico de efedrina. En ese contexto, se filtraron audios y escuchas cruzadas que involucraban al entorno de Aníbal Fernández, por entonces jefe de Gabinete y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Las grabaciones de llamadas telefónicas y declaraciones de implicados que salían a la luz minuciosamente en programas de alta audiencia (como el de Jorge Lanata) asociaban políticamente a Fernández bajo el alias de "La Morsa". Aunque las acusaciones judiciales no prosperaron directamente contra él en esos términos, la constante sangría de audios y testimonios mediáticos fue determinante para su derrota electoral ante María Eugenia Vidal, consolidando el formato de la filtración como un factor clave para torcer elecciones.

Si existe un antecedente grabado a fuego en la memoria colectiva de los argentinos, es el de las escuchas entre la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner y su entonces exjefe de Inteligencia y estrecho colaborador, Oscar Parrilli.

Difundidos masivamente a principios de 2017, estos audios provenían de intervenciones telefónicas ordenadas por la Justicia en el marco de una causa penal. Más allá de las discusiones técnicas sobre cómo se filtraron a la prensa, el impacto fue inmediato y profundamente político. El caso reveló la trastienda del poder con un lenguaje llano, directo y sin concesiones. La frase "Soy yo, Cristina, ¡pelotudo!" —con la que la exmandataria atendió a Parrilli— pasó instantáneamente a formar parte del folclore político y de la cultura popular. Las charlas mostraban directivas políticas y armados de carpetas para salir a cruzar a exmiembros de la ex-SIDE (como Antonio "Jaime" Stiuso), desnudando la tensión permanente entre el Ejecutivo de ese entonces y las estructuras de inteligencia.

Hacia finales de 2022, el escenario político se vio sacudido por la filtración de un grupo de Telegram que contenía no solo mensajes de texto, sino también audios de voz enviados entre jueces federales, fiscales, directivos del Grupo Clarín y el entonces ministro de Seguridad porteño, Marcelo D'Alessandro.

El caso expuso un viaje realizado por estos actores a la estancia del magnate Joe Lewis en Lago Escondido. Lo verdaderamente dañino de la filtración no fue solo el viaje en sí, sino los audios posteriores donde los propios involucrados coordinaban estrategias para fabricar facturas truchas, inventar coartadas y presionar a periodistas para tapar la noticia. Aquella filtración hirió de gravedad la credibilidad del entramado judicial que ya venía golpeado.

En el ojo de la tormenta electoral de 2023, el economista Carlos Melconian —quien por entonces era el elegido de Patricia Bullrich para ser su eventual ministro de Economía— sufrió la filtración de una serie de audios de origen oscuro atribuidos a antiguas conversaciones privadas.

En los cortes de voz difundidos en programas de televisión se escuchaban supuestos tráficos de influencias para otorgar cargos públicos en el Banco Nación y diálogos de índole íntima. Aunque el economista relativizó la veracidad de los audios y denunció que estaban "editados, recortados y descontextualizados", el golpe socavó el tramo final de la campaña de Juntos por el Cambio, demostrando el letal timing que suelen tener estas operaciones.

Carlos Melconian dijo que llevó a la Justicia el caso de los audios filtrados: "No son míos"

Estos casos exponen una incómoda contradicción institucional. Por un lado, revelan verdades ocultas o manejos internos que el poder pretende negar —como el procesamiento judicial que posteriormente sufrió Spagnuolo tras sus propios audios en el área de discapacidad—. Por el otro, dejan en evidencia la vulnerabilidad de la seguridad del Estado y la persistencia de un "submundo" de espionaje clandestino que opera de manera paralela a las reglas de la República.

Los audios cambian de formato, de protagonistas y de plataformas, pero el método de la política argentina sigue siendo el mismo. ¿Quién espía a los Presidentes?

30-06-2025 Eduardo Buzzi ex titular de la FAA campo