Por qué la ira de Milei, el Adornigate y la interna, boicotean los logros económicos
El arte de la comunicación política de un Gobierno no sólo se limita a hacer anuncios, interpretar guarismos en el aire o denostar al opositor. Es algo más complejo, se trata de persuadir a la sociedad, legitimarse en el poder y generar el apoyo necesario para la toma de decisiones. Es, quizás, uno de las mayores carencias de la administración libertaria.
En la última aparición de Javier Milei por dos canales oficialistas de streaming, donde suele relajarse por tratarse de un ámbito distendido y amigable, además de una larga lista de exabruptos y expresiones impropias a un presidente de la Nación admitió la existencia de una situación económica complicada y dijo entender -lo que no significa empatizar- “que la gente se sienta mal porque se frenó la actividad, porque cayó el salario real y porque hubo un salto en la tasa de inflación”. Tres variables que cuando las marcó el periodismo recibió los agravios presidenciales.
Pese a ese reconocimiento de postergación económica que atraviesa un segmento amplio de la sociedad, la gestión no parece ir en esa dirección. El Ejecutivo -según información oficial del Ministerio de Economía- acaba de recortar 63 mil millones de pesos a la salud. Además, la cartera a cargo de Mario Lugones sólo ejecutó a esta altura el 31,5% de su presupuesto. La casualidad hace notar que los problemas de atención en el PAMI o en los hospitales universitarios se deben, en parte, al retraso de la transferencia de fondos.
Programas como Remediar que hace más de dos décadas entrega medicamentos para los sectores más necesitados, o el banco de drogas oncológicas y tratamientos, así como áreas de respuesta al VIH serán desmanteladas o sufrieron reducciones. ¿Es admisible que un área tan sensible y limitada en recursos como la Salud tenga recortes? ¿No son por caso áreas sin margen que, a lo sumo, admitirían una redistribución según las prioridades?
La irascibilidad reciente del Presidente evidenciaría que la sigla TMAP (Todo marcha de acuerdo al plan) ha sido mucho menos usada en el último tiempo que el hashtag NOLSALP (No odiamos lo suficiente a los periodistas).
Un trabajo de la consultora Zonda revela que en las más de cuatro horas que Milei estuvo en los canales Neura y Carajo (254 minutos), profirió 73 insultos como “sorete”, “hijo de puta”, “imbécil”, “parásito”, “basura” y “asesinos”, y expresiones soeces del estilo de “masturbación teórica”, “hacer mierda” o “populistas del orto”.
La paradoja reside en que el estilo pendenciero de Milei terminó eclipsando la capitalización mediática -medios y redes- de una semana con logros macroeconómicos para la Casa Rosada como la mega inversión de YPF de US$25 mil millones, la recuperación de la recaudación, el repunte de la construcción y la industria, y la baja de la inflación. Según el informe, tanto en X, como en Instagram y Facebook, el 2,6% de inflación quedó relegado por los exabruptos y peleas de Milei.
Las apariciones de Manuel Adorni tampoco ayudan. Cada anuncio que realiza en las redes es replicado por decenas de comentarios negativos sobre su situación patrimonial y la causa judicial. Por ende, en cada acto que aparece, termina opacando el anuncio o "la buena noticia", como ocurrió en Mendoza cuando tuvo que presentar el primer proyecto RIGI. Es probable que Adorni sea recordado como uno de los jefes de gabinete con peor imagen, desde la creación de ese cargo hace algo más de tres décadas.
Quienes auscultan las métricas en torno a las apariciones de Milei empiezan a observar una caída en el interés. Tanto en las entrevistas cordiales en TV o radio, como en las más amigables en streaming, los rendimientos ya no causan un gran impacto como en la época en que contar con el libertario aseguraba un posicionamiento de cualquier programa. A modo de ejemplo, por momentos durante la entrevista con Milei en Neura alcanzó apenas las 15 mil visualizaciones en vivo. Los especialistas argumentan un desgaste en la figura del mandatario y en el contenido belicoso de su discurso.
Hay una estrategia común en el Gobierno que lleva a culpar al periodismo porque el tema central de discusión sigue siendo el Adornigate. Sin embargo, ningún tema de la agenda política instalado por el oficialismo conlleva una mejora de la calidad de vida de la sociedad para el corto plazo.
A nadie debería asombrar que el aumento del colectivo o el recorte de medicamentos sea un tema de preocupación masiva, y en cambio el anuncio de un Super Rigi, no. Al igual que el envío de pliegos de jueces y fiscales, o la reforma electoral que figuran en las prioridades legislativas. Tampoco la interna ayuda demasiado.
Desde el fin de semana, en la red X prolifera la pelea que tiene como cabezas a Santiago Caputo y al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, alineado con Karina Milei.
Todo comenzó cuando el propio Caputo expuso con un “qué gagá”, un descuido digital de Martín Menem o de quien maneja su cuenta. Desde una cuenta en X que fue eliminada tras el escándalo, con el nombre de “Rufus” (@PeriodistaRufus), se compartió una publicación crítica en la que se arrobó al asesor y a su mano derecha Manuel Vidal. Ese tuit invitaba a un link de Instagram, que delataba que quien compartió originalmente esa publicación fue Martín Menem.
De inmediato, las cuentas que responden al Caputo comenzaron a exponer distintos posteos de la cuenta "Rufus" que iban desde críticas a Luis Caputo, a Daniel Parisini (Gordo Dan) y a Agustin Romo o que hasta anticipaba, una semana antes con un enigmático “JBM”, que Juan Bautista Mahiques sería el ministro de Justicia.
Desde el entorno de Martín Menem argumentaron que la cuenta la maneja un community manager y no directamente el funcionario, que efectivamente envío ese posteo que a su vez fue reenviado, pero afirman no conocer la cuenta “Rufus”.
No obstante, en el karinismo remarcan que así como el Gordo Dan y las denominadas Fuerzas del Cielo se sumergieron en un profundo silencio durante estos más de dos meses del escándalo de Manuel Adorni, en pocas horas salieron en masa a criticar a Martín Menem -el único que dijo que ponía las manos en el fuego por el Jefe de Gabinete- y lo convirtieron en tendencia en X por el polémico posteo. “Se deja más evidencia que la dejan sola a Karina Milei”, deslizaba un legislador karinista.
Demasiados frentes abiertos para un gobierno cuyos pilares siguen limitándose al ajuste y a las bondades de Vaca Muerta y de la minería, y que debe acelerar el "derrame" para que la mayor parte de la sociedad perciba, finalmente, que el rumbo es el correcto.
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