← Volver
clarin.com · hace 11 horas · Clarin.com - Home

Corrupción en la Casa Militar: “Si jugás con los amigos, te van a llegar los caramelos”

Corrupción en la Casa Militar: “Si jugás con los amigos, te van a llegar los caramelos”

Al igual que una caja negra, que revela los detalles pormenorizados de un accidente aéreo tiempo después de ocurrido, surge de conversaciones telefónicas una red de complicidades que se ramifica en las oficinas que gestionan los aviones del poder. En las charlas emerge una lista de nombres y cargos, desde funcionarios nacionales hasta empresarios del sector que, más que competir por contratos, parecen coordinar sus movimientos fuera del radar de los organismos de control. Lo que queda a la vista es un engranaje donde la corrupción no es una falla del sistema, sino su principal motor de funcionamiento.

Clarín contó con detalles y documentos el vidrioso proceso de compra de un avión Embraer ERJ-140LR por el que la Fuerza Aérea pagó el año pasado 4 millones de dólares cuando uno similar salía 2,3 millones, y que ya estaba pintado por el proveedor elegido antes de de terminar la adjudicación. Como se dijo, ese era sólo un ejemplo, un caso de decenas de contrataciones sospechosas.

Los audios a los que accedió este diario} fueron la primera pieza para reconstruir los negocios con la flota aérea presidencial y, también, en otros organismos. Audios, documentos, fotografías, videos; casi 30 gigabytes de información recolectados a lo largo de casi tres años revelan cómo un empresario con acceso a un grupo de compañías y la participación de funcionarios nacionales, quienes manipulan licitaciones, se repartían los sobreprecios.

En apenas unos minutos, el lobbista aeronáutico y formal empleado del ministerio de Justicia, Claudio Rubén Cavina, le deja a ver a su interlocutor -un funcionario del Estado Nacional vinculado a la aeronáutica presidencial- que hay un esquema funcionando y, como le dijo Cristina Kirchner a José López, ante las anotaciones con los negociados que había heredado de su marido: “él podía ser parte del problema o de la solución”.

En las conversaciones, cuyos fragmentos más elocuentes presentamos hoy, Cavina busca incorporar a su interlocutor al “sistema” de corrupción en las compras de aeronaves, mantenimiento y repuestos del Estado Nacional, cuyas terminales están distribuidas en oficinas públicas estratégicas. Con los cambios de gobierno y de funcionarios, la organización presuntamente delictiva necesitaba volver a reclutar a los secuaces necesarios para estampar cada firma -o hacer la vista gorda- en los distintos organismos que intervienen en una adjudicación, desde las especificaciones técnicas, dictámenes jurídicos, hasta liberar los pagos.

“Hace un tiempito me llamaron de la Casa Militar para ver si podía dar una mano con algunos temas”, dice Cavina. “Ahí lo que hace falta es armar un equipo de trabajo. Yo lo que te ofrezco es darle el know how. Me gustaría, si puedo dar una mano, ayudar para que todo fluya, viste.”

“Entonces el tipo (en referencia al general Sebastián Ignacio Ibañez, jefe de la Casa Militar) me plantea que ‘no sabía cómo hablar con vos’. Yo lo único que quiero es que todo salga bien, que todo fluya, que no haya problemas, que trabajemos con gente que nos responda, qué sé yo”. Entonces creo que el interés que tiene él es el mismo que tenés vos, que es de armar un equipo que funcione y que esté bien”. Cavina da rodeos pero reitera el mensaje para que llegue claro.

-Los proveedores son los que vos también conocés, porque ya está andando. Yo por los únicos que pongo las manos en el fuego es por Fabián (Oyarbide, dueño de la empresa Redimec SA) -que vos sabés cómo es- y por Masuma, de los hermanos Torres (Facundo y Marcos), que lo conozco al padre.

En su casi monólogo, Cavina habla de una supuesta “falta de códigos” del empresario Jaime Mejía, presidente de Aras Aero, “porque cuando vos fuiste para allá yo a Jaime le dije: ‘mirá, va a ir una persona, con él hablá los temas técnicos nada más. No hablés ningún otro tema’. Y recontra habló, abrió la bocota.” Una advertencia poco sutil.

Minutos después Cavina le dice a su interlocutor: “No hay que entrar en la pelotudez. Yo estuve hablando con un proveedor y me dijo: ‘cuídense de este varón’. ¿Por qué? ‘Los otros días estaba en un bar charlando con él y pasa el subsecretario, y dice: ‘ves, ese que va ahí es el subsecretario. A ese es al que yo voy…’ (en alusión a pagarle). No podés hacer eso, boludo. Lo que tenés que cuidar es la imagen’”. Un claro mensaje de que la banda cuida a sus integrantes.

Entonces empieza el torrente de nombres. A cuento de nada, una enumeración de funcionarios y exfuncionarios vinculados con la gestión de aeronaves, empresarios del sector que proveen al Estado Nacional -y a la organización que lo parasita- y que caen de los labios de Cavina como una poco disimulada exhibición de poder. Así desfilan “Florencia” (Gastaldi, ex Directora General de Logística, que dependía de la Secretaría General de la Presidencia y ahora del ministerio de Defensa), “Barone” (Leonardo, otro exdirector General de Logística), “Rodrigo” (Martín, exdirector de Medios Aéreos de la Dirección General de Logística), “Julián” (Massolo, ex subsecretario de Planificación General de la Secretaría General de la Presidencia), “Marcelo Bagniole”, un viejo empresario, quien negocia los sobreprecios con los proveedores y, luego, los conecta con funcionarios del Estado Nacional.

Cavina es quien revela desde cuándo opera Bagniole: “es el que le vendió al Estado (Nacional) el 01 viejo (por el Tango-01, el avión presidencial durante las presidencias de Carlos Menem). El hombre clave, del otro lado del mostrador, en la estructura de negocios fraudulentos.

El foco se pone ahora en Marcelo Oscar Bagniole: “él habla con Isaac (el brigadier general Xavier Julián Isaac, exjefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea y del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas) habla con éste, habla con el otro, tiene cuatro o cinco sellos (se refiere a Regional One Inc, C&L Aviation Group, Aviation Enterprises LLC y West Star Aviation; entre otras). Yo me junto a veces con él ahí en el Alvear, a ver algunas cosas. Se ha juntado con Fabio (Fabio Adrián Lamas, exdirector de Mantenimiento de la Dirección General de Logística, más conocida como Agrupación Aérea Presidencial), se ha juntado con el gordo Rodero (Gustavo Gastón Rodero, exdirector de Planificación y Mantenimiento de la Dirección General de Logística)”. Es decir, con todas -o muchas- de las piezas del sistema de negocios a costa de las arcas públicas.

Siguen los nombres, muchos nombres: “Fabián” (Fabián Ricardo Barbieri, exdirector de la Dirección de Logística), que “vino con Antelo (el brigadier Jorge Jesús Antelo, exsecretario de Estrategia de la Jefatura de Gabinete de Ministros apenas asumió la presidencia Javier Milei) y se fue sin pena ni gloria”; Florencia (Gastaldi), quien “vino -a la Agrupación Aérea- porque le consiguió la credencial para las 4.000 horas que le regalaron a Leo (Leonardo Luis Barone, exdirector de la Dirección de Logística).

“Yo siempre le decía a Julián (Massolo, ex subsecretario de Planificación General de la Secretaría General de la Presidencia): ‘ahí tenés que poner a un oficial de Fuerza Aérea que ponga en orden a todos’. De jefe de la Agrupación Aérea no puede estar una chica que viene de hacer licencias en la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil)”.

Pero el 25 de mayo de 2023, Barone y Juan Pablo Pinto realizaron una “polémica” maniobra, un vuelo a baja altura, con el recién llegado ARG-01, en el Aeropuerto Internacional Jorge Newbery. La controversia generada provocó la renuncia de Barone. Tiempo después, la Justicia determinó que las acciones de los pilotos estuvieron autorizadas y controladas.

A raíz de esto, Cavina le cuenta a su interlocutor que, en diálogo con Massolo, analizaron la situación: “ahora lo único que tenés a mano es esta piba (Gastaldi). Y fue ahí que la puse yo. Hasta me dijo: ‘Claudio, este despacho es tuyo, yo sé cómo viene la mano, así que manejalo si querés’. Yo no lo necesito, tengo mi boliche, tranquilo, bajo perfil. Y tengo mis contactos”. Clarísimo.

Pero la extensión de la tropa propia es más vasta aún. Al menos Cavina lo menciona al exjefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Fernando Luis Mengo, a la “Bruja” Ballesteros [Guillermo Armando Ballesteros, ex primer vocal del directorio del ORSNA (Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos], porque “él está conmigo -o yo estoy con ellos- en la Junta de Seguridad del Transporte (JST), a “Karina” (Medina Abella, coordinadora de vuelos de la Secretaría General de la Presidencia), a “Alejandra” (Izquierdo, asistente de la Secretaría General de la Presidencia) y a “Nachito” (Raúl Ignacio Destéfanis, exasesor legal de la Dirección de Logística). Sobre cada uno esparce un comentario, la mayoría de las veces despectivo, aunque se le escapó un elegio de tanto en cuando.

-Si jugás con los amigos, y el 186 te permite hacer eso (se refiere al decreto 186/2022, que establece el régimen de contrataciones), vos ya sabés que pasás el mediomundo y parece que está complicadito, pero siempre hay algo.

¿Querés juntarte con el jefe de la Casa (Militar, general Sebastián Ibáñez)? Armo un almuerzo, nos juntamos los tres y charlamos para hacer un hand shake (apretón de manos) y seguimos para adelante.

-No te parece conveniente. Entonces como vos quieras, yo para que vos te asegures de que la voz mía es la voz de él (de Ibañez). Y yo quiero que él esté seguro de que la voz tuya es también la mía. O si vos decís: no, mirá, yo voy a hablar a través de tal. Porque Florencia (Gastaldi) nunca habló conmigo, pero sí a través de otra persona. En definitiva, nunca supe si era o no ella, o el flaco ese, pero se la llevaba él.

El planteo ya había cobrado velocidad, y los velos habían caído. “Ellos (Gastaldi e Ibáñez) habían llegado a un arreglo: en Casa Militar quedaba una parte a Ibáñez. Pero en virtud de que hemos logrado este acercamiento, que era la tarea fundamental para decir ‘che, listo, estamos sincronizados y ahora sí, vamos para adelante bien, con todo, que todo fluya’. Y que cada uno se ocupe de su quinta. O sea, vos pedí todo lo que necesites y desde allá (Ibañez, desde la Casa Militar) te van a manejar todo para que vos tengas eso. Pero vos también tenés que estar seguro de que te van a venir los caramelos”. Una dulzura.

Pero el claro mensaje, también vino con una advertencia, como un caramelo amargo: “el otro día vi una nota que decía que les recomendaban que tengan más de un presupuesto. No es tu función esa. Alguien te lo escribió, y el que te lo hizo escribir es un hijo de puta o una hija de puta. Porque no es tu función, tu función es técnica. Eso es administrativo, es un problema de él (de Ibáñez). Te estás metiendo vos en un quilombo también. Porque van a decir ‘¿este hombre sabía que había un solo presupuesto y no dijo nada?’ Pero no es tu función esa. El otro (por Ibáñez) te podría haber contestado diciendo ‘no discúlpeme, acá tiene sus funciones y no figura en la parte administrativa’. Pero cerró la boca y dijo ‘bueno, está bien, lo vuelvo a hacer’.

Entonces, lo reenviaron y agregaron el presupuesto de otra “empresa amiga”, en ese caso Fire Eagle Inc. Según Cavina, “son lo mejor que nos ha pasado”. Por si su interlocutor lo había olvidado, le repiten que Fire Eagle Inc es Masuma (Masuma Internacional SA, en Estados Unidos) y también Aviation Logistic Center, una sociedad fantasma creada también en Estados Unidos. “Entonces cuando necesitamos dos o tres presupuestos ahí los tenemos”, en clara referencia a las compañías que le mencionó a lo largo de la conversación.

Hay más, mucho más. Otra prueba significativa, que demuestra cómo fueron rodeando a un funcionario del Estado Nacional, ocurrió el mismo día. No fue un diálogo, sino casi un monólogo de Fabián Darío Oyarbide, dueño de la firma Redimec SA, uno de los mayores adjudicatarios de la Fuerza Aérea, Armada y fuerzas de seguridad, entre otros.

-Yo le dije. Porque son cosas que no podés hablar por teléfono. Yo creo que uno habla en un lenguaje muy claro y que las cosas se pueden dejar establecidas para que no haya quilombo, para que no se tenga que estar hablando a cada rato, y que se marque un camino a ser transitado. Porque él (el titular de la Casa Militar, general Sebastián Ignacio Ibañez) te ve medio cercano y lejano a la vez.

-O sea, Cavina, Salguero (Daniel Edgardo Salguero Del Arca, exjefe de la Agrupación Técnica de Casa Militar) e Ibáñez ya están al tanto de ese 10%.

El funcionario del Estado Nacional que escuchó por teléfono a Cavina y a Oyarbide percibió que sus opciones se agotaban y que, tarde o temprano, quiera o no, lo iban a dejar pegado: "Te unís a ellos, mirás para otro lado, o te convertís en enemigo".

Para eso, hay un sistema ilegal de premios y castigos que todos conocen y del que nadie quiere hablar, por obvias razones. El funcionario honesto se queda solo, frente a un espejo que le ofrece una opción binaria: la lluvia de caramelos o el desierto del castigo.

Federico Teijeiro

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín