Macri es más que el PRO
Paradojas de la política, en la época en la cual los partidos políticos disminuyen su importancia electoral y los candidatos la aumentan, Mauricio Macri, quien por su formación empresarial está más preocupado por el desarrollo de equipos y la creación de una institución que genere cuadros (habilidad de gestión) con ideas y capaces de conducir, él mismo y mal que le pese, es más que el PRO, su obra y creación.
El PRO, el más joven de los partidos con responsabilidad de gobierno en distintos distritos del país, el partido nacional del siglo XXI, el más joven –veremos si LLA trasciende un gobierno–, padece el mismo “envejecimiento” que aqueja al peronismo o al radicalismo, otrora partidos nacionales, que se han convertido en confederaciones de partidos provinciales.
El peronismo y el radicalismo tienen múltiples candidatos competitivos a intendentes y gobernadores, pero no tienen un inequívoco candidato a presidente. El peronismo con Kicillof está más cerca de tenerlo pero es resistido por ¿un tercio? de su propio campo político representado por el kirchnerismo, lo que hoy es igual a decir Cristina Kirchner.
El presidente del bloque de senadores radicales, Eduardo Vischi, sobre la crisis de liderazgos en los partidos políticos tradicionales, se consolaba diciendo que “la ventaja de la UCR sobre el PJ es que no tenemos a Cristina Kirchner”.
El mejor ejemplo es el mayor distrito electoral del país, la provincia de Buenos Aires, que cuenta ya con 18 precandidatos a gobernador peronistas mientras que, formalmente, por lo menos por ahora, solo dos a presidente: Kicillof y el exgobernador de San Juan Sergio Uñac.
Vivimos un momento de repliegue territorial: Horacio Rodríguez Larreta perdió sus ambiciones presidenciales y solo quiere competirle a Jorge Macri por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. Hasta Patricia Bullrich envía señales con un video comparando los subtes de Chile con los de Buenos Aires de las mismas aspiraciones porteñas.
Y lo mismo a nivel nacional, vivimos un “federalismo” impuesto por la fragmentación producida por la falta de líderes nacionales, generando algo impensado hace una década: que el radicalismo y el peronismo tengan la misma cantidad de gobernadores. Cinco cada uno: Santa Fe, Mendoza, Corrientes, Chaco y Jujuy los primeros; y Buenos Aires, Formosa, La Pampa, La Rioja y Catamarca los segundos. Pero también tiene cinco gobernadores el PRO: CABA, Entre Ríos, Chubut y los aliados de San Juan y San Luis.
El PJ tiene otros tres gobernadores de origen peronista: Tucumán, Salta y Misiones, sumado al peronismo de Córdoba, sui generis, porque Córdoba es una provincia que se autopercibe radical votando “peronistas” y, el caso opuesto, con origen radical, pero alma peronista, de Santiago del Estero. Finalmente son gobernadores por partidos provinciales los de Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Y dentro de esta fragmentación nacional –síntoma elocuente de falta de liderazgos nacionales–, es el PRO el único partido que tiene un primus inter pares en la figura de Mauricio Macri por ser expresidente y haberlo fundado.
El tres veces director de la Carrera de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Luis Tonelli, sostiene que la primera vez que un outsider de la política llega a presidente es por curiosidad, la segunda es por venganza y la tercera es por masoquismo. A Mauricio Macri le falta la segunda, lo que él denomina el “próximo paso” y antes era el segundo tiempo. Hay una asignatura pendiente, un vacío a completar más allá de que él mismo se anime a verbalizarlo.
Las distintas etapas de un outsider que llega a la presidencia en más de una oportunidad descriptas por Luis Tonelli le caben claramente a Donald Trump como a Mauricio Macri si lo lograra. Otros espejos internacionales en los que reflejarse son Brasil e Italia, donde los fundadores de un partido nuevo: el Partido de los Trabajadores y Fuerza Italia, Lula y Berlusconi, volvieron a ser presidentes después de haber perdido incluso más de una vez. Lula intenta su cuarto mandato y Berlusconi tuvo tres períodos separados como jefe de Estado. Más allá de las ideologías opuestas en los casos de Brasil e Italia, ambos comparten que Lula es más que el Partido de los Trabajadores, como hace una década Berlusconi era más que Fuerza Italia y hoy Mauricio Macri sea más que el PRO.
Axel Kicillof, en un acto este viernes, llamó al peronismo “a no perder el tiempo en internas”. El PRO no atraviesa el estado de deliberación interna del peronismo, si Mauricio Macri decidiera ser el candidato a presidente en 2027, todo el PRO se encolumnaría tras él y probablemente los aliados de Cambiemos: radicales e independientes más el peronismo cordobés, quien ya anunció que participará de un armado nacional opositor a Milei y no kirchnerista.
Se escucha repetidamente que Mauricio Macri despliega las alas no para ser verdaderamente candidato a presidente, sino para mostrar fortaleza a la hora de negociar con La Libertad Avanza un acuerdo electoral que le garantice mantener el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es probable incluso que ese haya sido el objetivo inicial y hoy de mínima pero una vez que se echa a rodar una candidatura en su inercia cobra una dinámica propia y cada paso se resignifica. Hasta el anuncio de su nueva pareja –Dolores Teuly– fue interpretado como una preparación para la contienda: “Mauricio Macri tiene a la ‘new Juliana’ para la campaña 2027” titularon los medios.