Un alivio para Milei, las dudas de Wall Street y los planes de Bullrich y Macri
Ayer, Javier Milei respiró aliviado. Hubo festejos en Olivos y, por unas horas, su actual malhumor fue desalojado por la fantasía: la inflación quebró un largo ciclo ascendente y se ubicó en el 2,6%.
Toto Caputo tambien aplaudió y los más exagerados calificativos volvieron a sonar en la “ruleta rusa” del poder mileísta. Javo, excitado, decía: “esto es para los econo-chantas. Somos los mejores de la historia”.
El dato refleja – sin duda - un alivio. Pero no despeja el problema de fondo: es histórico, por cuestiones estacionales, que en abril la inflación siempre baje.
Encima, los “Totoboys” le pusieron anabólicos: congelaron los combustibles y amortiguaron los aumentos de tarifas.
La estrategia anti-inflacionaria usó otras peligrosas decisiones: Toto tiene pisado el dólar y los salarios hace tiempo están en el subsuelo. Las tasas siguen en las nubes.
Las tres anclas aplacan las remarcaciones, pero complican la pálida actividad: el consumo se fue a pique.
Se trata de la “manta corta”. Los valores están lejos de las proyecciones de Milei. En cuatro meses, la inflación ya superó la meta anual y el dato anualizado está por encima del 2025.
Se conoce que Milei no es bueno en proyecciones. Anunció una reactivación en “v” corta que nunca ocurrió y una inflación inferior al 1% que tampoco ocurre.
Así, la “estrategia ultramonetaria” de Milei no estaría funcionando. Hay aumento de costos e indexaciones que arruinan los planes de los “Totoboys”.
Los “lobos” de Wall Street siguen de cerca la cuestión. Pero están más preocupados por cómo “deambula” Milei en lo político.
En Manhattan – los poderosos – concluyen que la Casa Rosada se está enredando sola y que el Presidente enrareció la gobernabilidad en Argentina. También sostienen que la “emocionalidad” de Javo comenzó a generar dudas sobre su – hasta hace dos meses – casi segura reelección.
En Wall Street, el punto de inflexión fue el ataque a Paolo Rocca. Desde ese momento Milei comenzó a perder puntos y no termina de caer. Ocurrió el martes 10 de marzo en Manhattan. A Milei no se le ocurrió peor cosa que pedir inversiones fustigando al dueño de Techint.
Encima, los “lobos” de Manhattan fomentan la aparición de otros candidatos liberales pero más “racionales”.
Ya se conoce que en la “grilla” del círculo rojo está Mauricio Macri, pero tambien una sorpresa: alientan a Patricia Bullrich.
Esta cuestión sería el tema central de las broncas de Karina. La “hermanísima” acusa en la intimidad a Pato de estar haciendo su propio juego político.
Entre fuertes hombres de negocios – siempre de escasa visión política – se menciona una eventual candidatura presidencial de Patricia en un acuerdo con el PRO. El abrazo entre Mauricio y Pato calentó las especulaciones.
Por ahora parece ser parte de una ficción: ambos -Mauricio y Pato- tienen turbulentas relaciones y no se bancan. Además, el entorno de Mauri es refractario a la figura de Patricia. Milei insiste en que son “espejitos de colores” para forzar una negociación en la CABA, para reelegir a Jorge Macri.
La tirria de Karina con Patricia comenzó con el excelente desempeño de Pato en las encuestas: supera a Milei.
En la intimidad, la hermanísima la acusa: “ella quiere ser Presidenta”. Pero los problemas entre ambas se acentuaron con el affaire de Manuel Adorni.
Los “karinos” acusan a Pato de “fogonear” el escándalo y de tratar de hundir al Jefe de Gabinete. Bullrich, en la intimidad, dice que es “impresentable” que Adorni no aclare su desaguisado patrimonial. Pato les confió a sus íntimos: “que se reúna el fin de semana con sus contadores y presente los papeles el lunes”.
Gerardo Pollicita acumula pruebas y cada testigo lo hunde más al Jefe de Gabinete. Ayer, el contratista lo fulminó: “parece que los únicos que evadimos fuimos Manuel y yo”.
Pollicita adelantó en forma confidencial al juez Ariel Lijo que podría exigir una indagatoria a Adorni entre el inicio del Mundial y antes de la Feria Judicial.
Karina también sigue con la marcación personal a Santiago Caputo. Ahora le está contando las costillas a la SIDE.
La mandamás presiona para que Cristian Aguadra renuncie. Lo acusa de falta de transparencia y lanzaron una versión letal: que no tiene declaradas todas sus propiedades.
Ya puso a Sebastián Pareja para controlarlo. Santiago Caputo le avisó a Milei que si tocan a su hombre, el se iría del Gobierno.
Karina y el Pibe hace meses que no se hablan. Los “karinos” acusan a Santi de operar contra Adorni y fogonear los ataques que le hacen los medios relacionados con la Casa Rosada.
Milei se alineó con Karina. Les dijo a los ministros : “Manuel no se va a ir y a los que nos les gusta que presenten la renuncia”.
Toto fue el primero en alinearse. Hace un mes, repetía en reuniones con fuertes hombres de negocios: “La interna en el Gobierno y la situación de Adorni afectan la economia”. Después del encuentro de gabinete hizo un giro copernicano: “Nadie va a dejar de invertir por la declaración jurada de Adorni”.
También volvió a contradecirse con el “riesgo kuka”. Volvió a reflotarlo después de que lo había sepultado en el Foro de Bariloche: “no hay ningún riesgo Kuka”.
Toto suele contradecirse. Su fuerte no son las declaraciones. Fue llamativo el argumento que utilizó para justificar la alta mora en los créditos de las familias: “la gente se sobreendeudó a tasas muy altas pensando que la inflación las iba a licuar”.
Así evaluó un problema de las familias con su criterio de “trader”. En verdad la gente se endeudó y no puede pagar por una caída en los ingresos.
Al BCRA le dejó de funcionar la botonera. Santiago Bausili adoptó medidas para bajar el costo del dinero, pero los bancos cobran un piso del 150 % anual por un crédito. Cinco veces la inflación. En algunas billeteras virtuales las tasas tocan la locura del 500%: imposibles de pagar para cualquier mortal.
Las tasas altas son un compromiso exigido por el FMI. Al final, el Directorio – después de una larga y trabajosa negociación - aprobará el envío de U$S1.000 millones.
La operación estuvo condicionada a nuevas medidas de ajustes que aplicó Milei.
El anuncio demoró dos meses y obedeció a los cuestionamientos de Washington. El equipo de Luis Cubbedu objetaba la consistencia futura del “superávit fiscal” y también la política de acumulación de reservas de cara a los vencimientos.
En el FMI dicen que la meta anual fiscal está complicada: Toto prometió un superávit del 1,4 % y los números en Washington proyectan un leve déficit.
Kristalina Georgieva tuvo que actuar para zanjar las diferencias. Su decisión política fue ordenada por Scott Bessent: Kristalina depende del secretario del Tesoro para sostenerse en su cargo.
Milei cumplió con su parte y concretó otro pedido del FMI: aplicó esta semana un severísimo ajuste fiscal adicional sobre la educación, la salud y la infraestructura. También “Toto” se apresuró a complacer otro requisito: acelerar las privatizaciones de Aysa, la Hidrovía y las carreteras.
Esta semana el Pibe Caputo inició una misión misteriosa en Washington. Busca oxígeno para resistir los embates de Karina.
Se trata de un viaje que tendría una conexión política: el compromiso del misterioso empresario Peter Thiel de ayudar con sus plataformas la reelección de Milei.
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