El desnudo de Carmen Maura
Son apenas unos segundos en los que la actriz Carmen Maura se abraza al actor Ahmed Boulane. Ambos están desnudos y para la española esa fue su primera vez sin nada de ropa delante de la cámara. Tiene 80 años, su nombre está escrito en la historia del cine y todavía se permite primeras veces.
“No me había desnudado antes porque no me lo habían pedido. Me da igual desnudarme”, le dijo Maura al diario El País, al contar su experiencia en la película Calle Málaga.
El filme cuenta la historia de María Ángeles, una española nacida en Tánger que descubre que su hija quiere vender la casa familiar en Marruecos en la que ella vive y es feliz. De manera que la mujer solo puede elegir entre mudarse a un geriátrico o irse con la hija a una Madrid lejana y ajena.
María Ángeles no es una persona impedida. Lleva una vida plena a su edad, se ocupa de sus amistades, de sus compras, de una vida social colorida. Como muchas personas mayores, que, como en la película, un día se transforman en cuidadoras de niños, en cadetes, en asistentes o anfitriones involuntarios.
C. tiene menos de 80 y hace una década, cuando supo que iba a ser abuela, habló claro con su hijo: le explicó que ella disponía de dos tardes libres para ocuparse del bebé, pero que el resto de la semana tenía actividades a las que no pensaba renunciar. La nuera, que contaba con ella para volver a su empleo de jornada completa, se ofendió.
En la Argentina, casi el 40% de las personas de entre 25 y 35 años sigue viviendo con sus padres. No es un dato nuevo: desde hace una década esa cifra no baja del 36% porque alquilar un departamento o comprar un terreno y construir es inviable para el nivel salarial general.
"Muchos no se van porque no tienen los recursos económicos, pero otros ganan más que sus padres y aún deciden quedarse", puntualizaba un informe de Clarín.
En España, y según los datos de la ONG Aldeas Infantiles, el 85% de los abuelos se ha hecho cargo alguna vez de los nietos. De ese total, el 28,6% lo hace de manera diaria.
La promesa de la jubilación como un tiempo de reencuentro con el autoconocimiento y el disfrute se parece mucho al reflejo del agua al final de la ruta. Nunca llega porque no hay plata o porque los hijos o nietos capitalizan el tiempo (el espacio, el dinero...) de esos mayores, que tal vez aún sueñan con hacer cosas por primera vez.
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