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lanacion.com.ar · hace 8 horas · Carlos Boyadjian

¿Sobrarán los dólares en la Argentina por el aumento de las exportaciones?

LA NACION

En gran medida por precios, pero también por cantidades, es decir por volúmenes embarcados, las exportaciones argentinas tendrán este año un nivel récord, que los analistas estiman podría llegar a los US$ 100.000 millones, casi 15% más que en 2025.

En un contexto en el que las importaciones crecen a un ritmo menor que las ventas externas por el freno de la actividad en muchos sectores transables, el superávit comercial tendría casi garantizado este año un piso de US$ 20.000 millones, según el consenso de los analistas.

No sólo habrá una cosecha muy buena contabilizando los diversos complejos cerealeros y oleaginosos, tal vez incluso récord dependiendo de los rindes finales de los principales cultivos, sino que también la carne vacuna hace su aporte, aprovechando los muy buenos precios internacionales, ante la menor oferta global y la consistente demanda de los principales mercados.

Sebastián Menescaldi

En paralelo, el sector hidrocarburífero está expandiendo las exportaciones gracias al desarrollo de Vaca Muerta -superó los US$ 2000 millones en el primer trimestre del año- y la minería metalífera sigue exportando oro y plata, mientras el litio crece como producto de exportación, al punto que en marzo llegó al top ten de bienes exportados, y el sector se prepara con inversiones millonarias vía el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) para la explotación de varios proyectos de cobre en las provincias andinas.

En este contexto de alta demanda internacional de bienes que produce la Argentina, desde el Gobierno vienen sosteniendo que la economía local se encamina a un cambio estructural, en el que sobrarán dólares. El último funcionario que se refirió al tema fue el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien dijo esta semana que “vamos a tener un problema de sobreoferta de dólares” y pronosticó que “la presión en el país va a ser para que el tipo de cambio se aprecie”.

Marcelo Elizondo

Los proyectos que se están anunciando vía RIGI, las colocaciones de deuda en dólares de varias provincias y la emisión de Obligaciones Negociables en el sector corporativo contribuyen al aporte de divisas, que la economía necesita no sólo para funcionar sino también para hacer frente a la deuda pública (cuando no hay nuevas colocaciones). La de este año pero, fundamentalmente, en 2027, cuando vencerán US$ 31.600 millones entre bonos soberanos, deuda con el FMI y otros organismos internacionales, Boreales y REPO, además de los compromisos en pesos.

Por el fuerte ingreso de dólares, el Banco Central ya compró en lo que va del año US$ 7300 millones hasta el último martes 5. Si la autoridad monetaria no demandara dólares, el tipo de cambio (en torno a los $1420 en las últimas semanas) bajaría incluso más, plantean analistas.

Los datos de comercio exterior son muy gráficos en este punto. Sebastián Menescaldi, director asociado en EcoGo, explica que este año las exportaciones de Combustibles y Energía que se esperaba que crecieran en US$ 1300 millones ahora se prevé que sumen unos US$ 4000 millones, mientras que las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) iban a crecer US$ 800 millones, pero van a trepar en US$ 3000 millones y las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) pasarán de un crecimiento previsto de US$ 300 a US$ 2000 millones.

Marisa Bircher

“En exportaciones hay un salto en cantidades, pero casi todo se explica por precio”, indica el economista, de modo que “las exportaciones que iban a crecer unos US$1000 millones en los cálculos previos, finalmente van a crecer US$11.000 millones”.

“Hoy te sobran los dólares”, asegura Menescaldi. La guerra en Medio Oriente generó un shock de precios por la suba del petróleo, aunque también hay faltante de carnes en el mundo y subieron los precios. Además, el riesgo político de Estados Unidos produjo un salto en el precio del oro y la plata que el país también exporta, pero “complicó la vuelta a los mercados de capitales que la Argentina necesitaba para hacer el roll over de la deuda”. “Así, lo que pensábamos que iba a entrar por la cuenta financiera, va a entrar por la cuenta corriente”, explica Menescaldi.

María Castiglioni

Para Lucas Pusetto, profesor de Economía y director del Informe Económico Mensual de IAE Business School, el superávit comercial es insuficiente para decir que hoy sobran dólares: “El número que hay que mirar es qué pasa con la cuenta corriente, y ahí en 2025 la Argentina tuvo un déficit de US$ 7500 millones”.

El saldo en rojo se genera especialmente en la balanza de servicios, donde pesan fletes, seguros y también la demanda de dólares por turismo de argentinos en el exterior. Consultado sobre si el tipo de cambio está atrasado, como indican varios de sus colegas, Pusetto considera que “para sectores exportadores de bienes no commodities, un tipo de cambio más alto no estaría mal”.

Aun en ese contexto, Pusetto destaca que el panorama futuro es muy alentador en exportaciones de bienes y calcula que “la Argentina terminará este año con exportaciones récord de entre US$ 90.000 y 100.000 millones”. La clave: el cambio inédito de la matriz productiva, con Vaca Muerta y la minería del litio y el cobre sumándose al agro, explica.

María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, también pone el acento en la cuenta corriente negativa, más allá de la oferta de dólares vía balanza comercial, y menciona que recientemente comenzó la demanda de dólares por utilidades y dividendos de las empresas multinacionales, autorizado a partir de los balances de 2025, lo cual mete presión al frente cambiario.

Sin embargo, señala que “hoy la foto es que sobran dólares en la Argentina, apuntalado en la cuenta Capital (por inversiones del RIGI) y por menor demanda de dólares de la gente y el desarme de posiciones de empresas que el año pasado habían hecho cobertura por las elecciones”. A esto se suman las colocaciones de ON de las empresas y bonos en dólares de provincias y el hecho de que hoy no hay mucha salida de capitales.

Lucas Pusetto

Según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), en la actual campaña gruesa se alcanzarían 118,9 millones de toneladas de granos, que sumados a la campaña récord de trigo con 27,8 millones de toneladas y los 5,4 millones de toneladas en cebada, ambos de la cosecha fina, en conjunto totalizarán 152,1 millones de toneladas, un volumen que sería récord histórico.

Será una campaña un 12% superior en volúmenes que la anterior, cuando entre los seis principales cultivos se habían totalizado 135,7 millones de toneladas.

Los analistas aún no arriesgan cuánto podría significar la campaña cerealera-oleaginosa en términos de ingreso de divisas, dado que los precios dependen de factores externos, como por ejemplo la guerra en Medio Oriente, la fortaleza del dólar a nivel global y variaciones en la demanda.

Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, asegura que la liquidación de divisas está en línea con la dinámica habitual a esta altura del año. “Sin embargo, al analizar las ventas internas, se observa que los productores mantienen una postura más conservadora”, apunta.

Ramiro Costa

Explica que, en soja, con datos a fines de abril, de las 11,6 millones de toneladas comercializadas, cerca del 61% permanece con precio a fijar, mientras que en maíz esta proporción ronda el 31% sobre un total de 22,97 millones de toneladas. “Este comportamiento refleja que, si bien el flujo de divisas acompaña el avance de cosecha, una parte importante de la mercadería se entrega sin precio cerrado, a la espera de mejores condiciones de mercado”, señala Costa.

Según la BdeC, entre enero y marzo de este año el complejo cerealero-oleaginoso en conjunto exportó por US$ 12.218 millones, y todavía queda por delante “el trimestre de oro”, el período que va de abril a junio, que concentra el grueso de las liquidaciones de maíz, soja y sus derivados (aceite, harinas).

Marisa Bircher, CEO y fundadora de Biglobal Consulting y exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación, considera que la Argentina tiene por delante este año una balanza comercial prometedora, pero aún “es prematuro hablar de una economía a la que ‘le sobran dólares’”.

El superávit comercial de US$ 5508 millones en el primer trimestre del año, con exportaciones por US$ 21.853 millones, es un buen dato y confirma que “el sector externo volvió a convertirse en uno de los principales puntos de oxígeno macroeconómico”, señala la exfuncionaria.

Pero, a renglón seguido, aclara que el hecho que el comercio exterior genere divisas “no alcanza por sí solo para resolver la fragilidad de reservas, los compromisos de deuda ni la mayor demanda de dólares que aparece a medida que la economía empieza a normalizarse”. En sus cálculos, las exportaciones podrían ubicarse en torno a los US$ 90.000/95.000 millones este año.

Algo más optimista luce Marcelo Elizondo, analista económico internacional y presidente del Capítulo Argentino de la International Chamber of Commerce, para quien en 2026 las exportaciones alcanzarán un récord histórico de entre US$ 95.000 millones y US$100.000 millones.

En cuanto a la oferta de dólares, Elizondo rescata que la economía local está teniendo la maduración de otros rubros exportadores, en especial el sector petrolero-petroquímico. En este combo, dice, las importaciones no van a demandar tantos dólares “porque la economía está más fría que el año pasado”.

Elizondo destaca también que las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial crecieron 23% en el primer trimestre del año: “La estabilidad cambiaria permite al exportador tener un escenario de cálculo económico en moneda dura”.

Superado el trimestre de oro, ¿qué perspectivas observan los economistas? Para Menescaldi, “a partir de agosto va a haber más incertidumbre de las empresas, va a bajar la oferta de dólares y podremos ver el tipo de cambio levantándose”. El director asociado de EcoGo vislumbra que “después del Mundial van a empezar a evaluar qué va a pasar con las elecciones de 2027 y todos van a salir a buscar cobertura”.

Castiglioni opina que, con el flujo de exportaciones previsto, “el gran desafío tiene que ver con bajar la inflación, bajar impuestos y seguir trabajando en mejorar la competitividad”. Y dice, en línea con lo manifestado por el Gobierno: “Si esto funciona bien por los cambios estructurales, con fuerte sado comercial y entrada de dólares por RIGI, la Argentina va a tener el desafío de que no se atrase mucho el tipo de cambio”.

Elizondo concuerda en que el ingreso de dólares tanto por la vía comercial como por inversión directa será más generoso que años atrás, pero advierte que “para mejorar su capacidad exportadora, la Argentina tiene que mejorar su capacidad productiva, porque el país tiene un problema de oferta, no de demanda, por eso tiene que producir más”.

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