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ambito.com · hace 8 horas

La crisis de Adorni genera ramificaciones: gestión paralizada, tensión interna y discusión por el "día después"

ámbito.com

Murmullos cada vez más audibles entre los funcionarios libertarios, que creen que la situación se volvió insostenible. El caso freeza la administración, que debe rendir cuentas por el jefe de Gabinete. Bullrich se desmarca y atiende juego propio. La silla eléctrica, problemas para un eventual reemplazo.

Manuel Adorni es cuestionado por gran parte del Gobierno, salvo dos nombres de peso: Javier y Karina Milei.

Manuel Adorni es cuestionado por gran parte del Gobierno, salvo dos nombres de peso: Javier y Karina Milei.

“Tenemos buenas noticias para dar, pero no podemos ir a un medio porque queremos hablar de la llegada de inversiones y tenemos que responder por la cascada de Adorni”, un funcionario deslizó un malestar que ya hace eco en todo el Gobierno, excepto –nada más y nada menos– que entre los hermanos Milei. La sensación de gestión paralizada, que arrastra también a los proyectos del oficialismo en el Congreso, empezó a incomodar a funcionarios de todo nivel.

La cabeza de Manuel Adorni, pese a su cabellera rala, se parece en lo simbólico a la de Medusa, esa suerte de monstruo de la mitología griega. Aquí, las serpientes que se desprenden como mechas literarias son la crisis política, la parálisis de la gestión, el recrudecimiento de la interna y los desmarques de dirigentes que empiezan a descreer del proyecto. Todo parece tener una misma raíz. El final de Medusa es conocido.

La oposición apunta a emplazar a las comisiones presididas por LLA.

Cada una de esas serpientes derivó en un nivel de hartazgo que se hizo audible intra y extra muros, en on y en off. La potencial salida de Adorni del Gobierno es deseada por los propios, excepto por el detalle de que nadie quiere su lugar. En especial, huyen quienes tienen aspiraciones en 2027. Una silla eléctrica abastecida por carpetazos internos, apta solo para soldados del estilo Sargento Cabral, otro héroe mitológico, pero criollo. De las causas perdidas.

La frase inicial puede cruzarse con otra, de un conocedor de la dinámica de La Libertad Avanza (LLA). “Se activó un grupo de Whatsapp que teníamos en 2023, el de Patricia Presidenta”. Entre las encuestas y el malestar interno, la senadora Bullrich activó una agenda paralela y no dudó en pedirle explicaciones al jefe de Gabinete, sorprendiendo al Gobierno. Cuentan los suyos que alguna vez pidió, en tiempos de Macri, la renuncia de un funcionario de tercer orden que no podía explicar una faltante de $4.000 en la caja chica.

Es que, a diferencia de gran parte de la plana libertaria, Bullrich sabe que no le debe nada a Milei. “Yo siempre juego fuerte”, repite entre los propios. Sin embargo, también desbarata la tesis de disputarle al líder libertario una eventual candidatura presidencial. “Si a Milei le va mal, a Bullrich le irá mal”, sostienen en su entorno, donde barajan la hipótesis de que, si se profundiza la imagen negativa del Presidente y la desaprobación de gestión, la ola arrastrará a todos. Desde ya que fueron leídas en todo el sistema político algunas encuestas que muestran hoy a la senadora por encima de Milei en intención de voto.

“Patricia no quiere ser la María Eugenia Vidal de Milei, que sonaba como Plan B en 2019 si Macri no llegaba”, discuten cerca de la exministra. Y aclaran que no es por una vocación de inmolarse por los violetas, sino “porque eso no funciona”. También le quitan peso simbólico al abrazo con Mauricio Macri, que generó suspicacias sobre un eventual retorno al PRO. Sí a un entendimiento y a un marco de acuerdos, pero jamás una alianza política entre dos dirigentes que se tomaron esa batalla como algo personal. “El calabrés es el calabrés”, resumía sobre el cierre de la semana un dirigente de la primera línea amarilla, quien, ya que estaba, ratificó que el PRO no acompañará al oficialismo en la eliminación de las PASO.

La parálisis del Congreso incluye ese ítem clave para la estrategia electoral 2027. “Hoy en el Senado tenemos 21 votos y necesitamos 37. Estamos lejos”, se sinceraba una espada violeta en esa Cámara. El resto de los proyectos anunciados el 1 de marzo avanza a paso lento. Ahora, el Gobierno intenta recuperar la agenda parlamentaria con el anunciado Súper RIGI, en un año que sigue su curso con escasas sesiones ordinarias.

En ese marco, Bullrich activó recorridas por la Ciudad, en modo campaña para jefa de Gobierno, para marcar también que su intención es desplazar a Adorni de ese lugar para el que, antes de los escándalos, parecía número puesto. Por ahora, tiene la resistencia nada desdeñable del karinismo.

Acaso, los reverberos de una eventual candidatura presidencial de Bullrich parecen generar más temor en el peronismo “racional” que en el propio oficialismo. Ese sector aspira a la bancarrota política de Milei para catapultarse con una propuesta moderada por dentro del PJ que respete el rumbo económico actual. Creen que el Presidente podría no ir por un segundo mandato y retirarse exhibiendo victorias políticas propias: el orden fiscal, el fin de los piquetes y el corte de la tercerización de los planes sociales. Y, si el desgaste se torna irreversible, dejar paso a una postulación más competitiva.

En paralelo, esa hipótesis empieza a escucharse también entre empresarios, que parecen haberle picado el boleto a Milei tras la frase de “Don Chatarrín”, dirigida al desde esta semana exCEO de Tenaris, Paolo Rocca. Sin embargo, entre los hombres de negocios sigue sonando el mismo leitmotiv: el rumbo económico no debe alterarse.

Bullrich también sorprendió al pasar por la Comisión de Libertad de Expresión, a una reunión informativa convocada por la titular de ese cuerpo, la senadora jujeña Carolina Moisés. Estaban invitados responsables del área de Comunicación del Gobierno, incluido Javier Lanari, secretario de Medios, quien evitó el convite.

Sin embargo, quien llegó a la primera fila fue Bullrich. Otro desmarque. La exposición era de periodistas —los enemigos predilectos de Milei— y el motivo principal era el cierre temporal de la sala de prensa de la Casa Rosada. Los cuestionamientos al Gobierno por una medida no tomada ni siquiera en dictadura eran previsibles entre los panelistas. Pero la senadora no pareció inmutarse ante las críticas y, acaso por su juego propio, los dardos parecían esquivarla. “¿Por qué no iría, si nunca insultó a un periodista?”, dijeron sus colaboradores.

También se acercaron a la sala otros senadores del bloque libertario: el cordobés Luis Juez y el neuquino Pablo Cervi, aunque ninguno integra el núcleo “puro”, ya que desembarcaron desde otros espacios.

Sin embargo, la crisis política libertaria es también una disputa silenciosa por el futuro. Durante la semana se especuló con los motivos de la visita de Karina Milei a Martín Menem en Diputados. Corrió rápido el rumor de un tanteo, rechazado, para saltar a la jefatura de Gabinete. También sonó el nombre del diputado Luis Petri, tanto como potencial reemplazante de Adorni como para un eventual enroque con Menem en la presidencia de la Cámara baja.

Karina Milei ingresando a Congreso de la Nación este lunes por la tarde.

Para ese lugar, incluso algunos libertarios deslizaron a Sebastián Pareja, quien comentó a los suyos que estará “donde digan Javier y Karina”. Diego Santilli, que volvió a las rondas con mandatarios provinciales, prefiere el perfil bajo y las fotos de gestión en Interior.

Todos ellos tienen en común el sueño de una gobernación: La Rioja, Mendoza y Buenos Aires. El desgaste del cargo político más relevante después del Presidente, en un contexto incierto para los libertarios, genera poco entusiasmo. Acaso Petri tenga un camino menos allanado: el jefe de la alianza LLA-UCR en Mendoza es el gobernador Alfredo Cornejo, quien, si bien no tiene reelección, sostiene un acuerdo político con los violetas que incluye apoyo parlamentario a cambio de voz de mando en el distrito. De todos modos, no resulta sencillo discernir si esa silla de la Casa Rosada representa una oportunidad o si se parece más a un asiento eyectable de los F-16.

La serpiente de la interna también escaló. Silencio del caputismo sobre la situación, en especial de las milicias digitales. El Gordo Dan espera el Mundial —¿acaso será el mes elegido para tomar medidas desagradables y que pasen desapercibidas?—. Santiago Caputo le trasladó a Karina Milei la inconveniencia de prolongar las tensiones y sigue mostrando gestión en áreas propias, especialmente en Inteligencia, donde esta semana se reflotó un reconocimiento de la CIA a la SIDE otorgado tiempo atrás.

El Secretario de Inteligencia, Cristian Auguadra, junto al @CIADirector, John L. Ratcliffe, y el Subdirector @DDCIAEllis, el pasado 24 de marzo en la sede central de la @CIA en Langley, Virginia. pic.twitter.com/TyMAmZAiq3

No obstante, Karina dio el viernes otra prueba de respaldo, al llevar a Adorni a la inauguración de la planta de Zárate inaugurada por Mercedes-Benz Camiones y Buses, donde el jefe de Gabinete fue el principal orador.

Los contrapuntos son una señal de época. En la Casa Rosada ya no se discute solamente cómo sostener el poder. Empieza a discutirse qué hacer si el desgaste se acelera.

 Es que el sainete Adorni y la sensación térmica social no dan respiro. Según allegados al Gabinete, el Gobierno ya tomó nota de las encuestas. 

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