Bullrich baja la presión sobre Adorni, pero en el Gabinete sigue la preocupación por la parálisis política y de gestión
Patricia Bullrich no redoblará, por ahora, la presión interna para que Manuel Adorni aclare su incremento patrimonial o renuncie. La ex ministra de Seguridad cree que su mensaje fue claro y explícito por televisión y en privado, cuando habló con Javier Milei. Otra disidencia podría significar una ruptura definitiva con el Presidente y su hermana.
“Patricia sale de la cancha. Cree que un paso más puede marcar una ruptura con el Presidente o dar paso a que el Gobierno pierda aún más credibilidad”, razonó un dirigente de su entorno que habló con ella en las últimas horas y conoce su pensamiento.
Bullrich se diferenció públicamente de Javier y Karina Milei y exigió a viva voz en televisión que el jefe de Gabinete aclarara cuanto antes en la Justicia o ante la Oficina Anticorrupción su incremento patrimonial. Por lo bajo era más punzante y pedía su salida.
La defensa férrea y al límite del Presidente al ex vocero se impuso y se exteriorizó a los gritos en la última reunión de Gabinete. “Prefiero perder las elecciones a echarlo”, dijo.
Cerca de la jefa del bloque de senadores libertarios leyeron con satisfacción que Karina Milei decidiera no potenciar más la interna. Pilar Ramírez, principal delegada de la hermana del Presidente en la Ciudad, no se bajó de un recorrido con Bullrich en Lugano, el viernes, que había sido pautado semanas atrás. “Ellos decidieron no escalar y nosotros también”, argumentaron los bullrichistas. La tensión entre las dos damas de hierro de LLA viene in crescendo desde hace meses, pero llegó a su clímax por la situación de Adorni y el horizonte de 2027.
Puertas adentro de su equipo, Bullrich compartió con frustración el mensaje del Presidente a los ministros. “Nos pidió que defendamos la honorabilidad de Adorni”, dijo -con un dejo de ironía- a sus colaboradores más cercanos.
En el equipo del jefe de Gabinete suavizaron las palabras del propio Presidente. "En realidad lo que explicó Javier en la reunión de Gabinete es que él va a hacer lo que sea correcto sin importarle el costo político que tenga que pagar”, tradujo un funcionario fiel al ex vocero
Los ministros entendieron que los Milei no le soltarán la mano al jefe de Gabinete, pero de todos modos los envuelve una dosis alta de preocupación y enojo por el daño autoinfligido.
“El problema no es la deuda, nadie explica cómo va a hacer para pagar Adorni. Ahí está el problema”, se lamentó un funcionario importante con una dosis alta de frustración.
El pedido de moción contra el jefe de Gabinete que presentaron varios diputados opositores que quieren sesionar el jueves no tiene posibilidades de prosperar, pero dificulta que el oficialismo acelere con sus iniciativas.
El martes, el Ejecutivo verá una marea humana a favor de las universidades. La altanería de Adorni para celebrar que el Recurso Extraordinario del Gobierno que llegó a la Corte para frenar la ley de financiamiento, es combustible para estudiantes y gremios.
El Gobierno eligió hablarles a los propios para dejar de perder imagen. Hay importantes funcionarios que no entendieron el sentido de la conferencia de prensa del viernes, en la que Adorni eligió no contestar y Caputo y Alejandro Monteoliva pretendían preguntas a la carta.
Dirigentes de la mesa política describieron la escena como "negligente" sin poder entender cómo nadie atinó a negar de plano de la manera que fuera que los ministros cobraran sobresueldos.
La segunda parte de la reunión de gabinete del viernes -ya sin el Presidente en la sala- prosiguió con las inminentes medidas de gobierno y las negociaciones en el Congreso, que hasta ahora estaban paralizadas por la suerte del jefe de Gabinete.
En primer plano se analizaron los retiros voluntarios y nuevos despidos en organismos públicos, que se concretarían a fines de mayo. Los mejores 18 meses de la economía al decir del ministro de Economía, se inauguran con el regreso de la motosierra, además del proyecto del Super-Rigi.
El oficialismo no descarta avanzar con el proyecto de ficha limpia de los aliados en detrimento del propio y negocia con gobernadores para eliminar la obligatoriedad de las primarias. El sanjuanino Marcelo Orrego se sumó a la adhesión de Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, para terminar con las PASO. Gustavo Sáenz, más reacio, no estuvo en la cumbre minera adonde viajaron Karina, los Menem, Diego Santilli y seis gobernadores, pero se hizo tiempo para pasar por la Rosada.
Los pliegos de jueces para algunas provincias están empantanados, sobre todo porque el Gobierno no termina de definir en qué distritos jugará con candidatos propios y en cuáles jugará a media máquina.
Al Presidente le cuesta definir prioridades. En Balcarce 50, mientras intentan blindar a Adorni, esperan con el mismo entusiasmo que avancen el proyecto Hojarasca -para derogar normas vetustas, que impulsa Federico Sturzenegger-y una nueva ley de discapacidad, además de la nueva ley de salud mental y otra para profundizar la protección a la propiedad privada.
La falta de acuerdo se siente, por ejemplo, en la bicameral de Inteligencia. Karina Milei no logró imponer todavía a su candidato Sebastián Pareja. Cristian Ritondo, al que un sector del Gobierno le había prometido esa silla clave, tiene bloqueada su designación. La SIDE, mientras, tanto no tiene control. A Santiago Caputo -jefe político del titular del organismo Christian Auguadra, amigo del diputado del PRO y detractor de Pareja- la posición no lo complica.
La debilidad gubernamental y el avance de Karina le bajaron el perfil, pero le garantizaron la continuidad de funcionarios que le responden en áreas sensibles, como la ARCA y la ex AFI.
Milei recibió el lunes a militantes digitales que no se referencian en las caputistas Fuerzas del Cielo.
El viernes por la noche, el asesor festejó la elección de Martín Krause como director académico de la Fundación Faro, think tank libertario.
El académico, ex jefe de los equipos técnicos de Educación de LLA en la campaña de 2023, no pudo asumir como secretario del área, porque dijo en un panel que “si la Gestapo hubiera sido argentina, (por su ineficiencia y corrupción) habría matado menos judíos". El Gobierno en ciernes decidió alejarse de Krause para evitar problemas. Ahora, por lo visto, se sienten holgados.
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