México y su cuenta pendiente con los No Encontrados
La violencia en México mantiene una tendencia sostenida en los últimos años evidenciando el incremento de asesinatos múltiples en distintos puntos del país.
Un reciente informe del Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada ha decidido solicitar al Secretario General que remita a la Asamblea General la situación de las desapariciones en México para que tome medidas destinadas a apoyar al estado mexicano en la prevención, investigación, castigo y erradicación de este crimen.
El Comité señala que hay “indicios fundados” que en Mexico se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas que podrían equivaler a crímenes de lesa humanidad, alegando que se han producido ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil en diferentes partes del país.
Si bien la columna vertebral del derecho internacional en materia de derechos humanos señala la existencia biológica de la vida y que la personalidad jurídica termina con la muerte, en la década de los setentas, el propio derecho internacional reconoció e incorporó la figura de personas desaparecidas, consideradas éstas a quienes sus familiares carecían de noticias o habían sido dadas por desaparecidas tras conflictos armados o violencia interna sin conocerse su suerte o paradero.
Sin embargo, a estos tres estados de la naturaleza del hombre, vida, muerte y desaparecidos, las autoridades mexicanas le han agregado en los últimos años, la figura del “No Encontrado”, que son individuos cuyo paradero actual se desconoce y sobre los cuales existe una denuncia o reporte de ausencia. Según dichas autoridades no necesariamente son desaparecidos, sino simplemente no se los encuentra.
De acuerdo con la organización Causa Común, entre enero de 2020 y marzo de 2026 se han registrado al menos 3 mil 36 masacres, entendidas como el asesinato de tres o más personas en un solo evento, cifra que evidencia la magnitud de la crisis de seguridad.
La magnitud de los casos registrados pone de relieve la gravedad de la situación. También es de citar el continuo hallazgo de fosas clandestinas en el país, estimando que se han encontrado más de 4500 fosas, que contienen más de 6200 cadáveres y 4600 restos humanos, además de unos 72.000 restos humanos no identificados.
A pesar de las medidas adoptadas en los últimos años, la situación no ha mostrado una mejora sustancial, según los datos oficiales y públicos disponibles.
De acuerdo a datos proporcionados por el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, la cifra supera las 132,000 desapariciones y personas no encontradas con un incremento reciente de 800-850 a 1300-1400 casos por mes.
Desde 1952, la cifra acumulada de reportes históricos supera los 400 mil, siendo el 90% casos ocurridos después de 2006, destacándose un aumento porcentual de casos, que sobrepasa el 12% en 2025.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó categóricamente el informe de la ONU sobre desapariciones forzadas, calificándolo de parcial, sesgado y basado en datos extrapolados de periodos anteriores a 2018. Argumentó que el Comité no consideró las acciones actuales de su gobierno, (la localización de 31,946 personas entre octubre 2024 y marzo 2026), y niega que la situación constituya crímenes de lesa humanidad criticando que no se distinga entre desapariciones por el crimen organizado y desapariciones forzadas por el estado.
Además, negó que el país se encuentre "rebasado" por la crisis de desaparecidos, provocada por el crimen organizado, afirmando que su compromiso es que no haya "impunidad" y trabajar con los colectivos de búsqueda para ello.
Lo que sigue será un camino que requiera alta voluntad y políticas oficiales que por ahora están siendo poco eficientes.
La pregunta que surge es; ¿será que México quiere desaparecer a los no encontrados?
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