Reforma electoral: el Gobierno busca eliminar las PASO pero asoma una "tercera vía" sin obligatoriedad
El debate por la arquitectura electoral de cara a las presidenciales de 2027 se ha instalado con fuerza en el Congreso. Con el antecedente de la suspensión de las primarias legislativas el año pasado, el Gobierno nacional busca ahora una medida más drástica: la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Sin embargo, el camino legislativo asoma complejo y las negociaciones en la Cámara de Diputados y el Senado sugieren que el proyecto original podría sufrir modificaciones estructurales para lograr el consenso necesario.
A través del proyecto oficialista, la iniciativa no se limita a las PASO e integra un “combo” que incluye la ley de Ficha Limpia y la finalización de los aportes estatales para los partidos políticos. Esta estrategia de agrupar temas diversos ha cosechado críticas de sectores opositores, como el bloque liderado por Miguel Ángel Pichetto, donde cuestionan la intención real del Gobierno al mezclar reformas de distinto calibre.
Frente a este escenario de parálisis, circula con fuerza la versión de que el Ejecutivo podría dividir el paquete, tratando "Ficha Limpia" por separado como un gesto para destrabar la negociación mayor.
El código de la votación parece estar en manos del PRO y la UCR. Cristian Ritondo, jefe del bloque macrista, ya ha manifestado su malestar por la falta de consulta previa, pero ha dejado la puerta abierta a una solución intermedia: que las primarias sigan existiendo pero dejen de ser obligatorias para los ciudadanos.
Su postura coincide con la de Eduardo Vischi, jefe de la bancada radical en el Senado, quien propone mantener el sistema para que los partidos resuelvan sus internas, pero otorgando al votante independiente la opción de participar o no.
Aquel modelo de referencia es la provincia de La Pampa, donde rige desde 2003 un sistema de internas abiertas y simultáneas que son obligatorias para los partidos pero optativas para el electorado.
En paralelo a la agenda legislativa, la figura de Manuel Adorni continúa en el centro de la tormenta política.
Tras ocho semanas de desgaste por escándalos que han llegado a la justicia, la oposición comienza a evaluar herramientas constitucionales de control. El jefe de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, planteó la posibilidad de citar al Jefe de Gabinete bajo el artículo 101 de la Constitución Nacional para iniciar un proceso de remoción.
Aunque el malestar crece incluso dentro de las filas de La Libertad Avanza, por el momento la oposición no cuenta con los votos necesarios para ejecutar esta prerrogativa constitucional por primera vez en la historia. Adorni se ha mostrado dispuesto a dar explicaciones en el marco del artículo 71 de la Constitución Nacional, buscando evitar el escenario de una interpelación formal que ponga en riesgo su continuidad en el cargo.
Mientras el Gobierno intenta aferrarse a su agenda de reformas para opacar el ruido mediático, el Congreso se encamina a una semana de definiciones donde la supervivencia de las PASO y la estabilidad del gabinete nacional serán los ejes centrales de la disputa política.