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perfil.com · hace 16 horas · Marcelo Longobardi

El pararrayos de Milei, entre la paranoia de la conspiración y el delito

Manuel Adorni en el Congreso 29042026

Ayer asistimos a una nueva puesta en escena del poder. Antes de partir hacia los Estados Unidos, el presidente Javier Milei decidió escenificar un apoyo que, por reiterado, empieza a sonar a fragilidad. Se fotografió con el jefe de Gabinete —y cuestionado— Manuel Adorni, junto al canciller Pablo Quirno. Una imagen que busca blindar a quien hoy es, sin dudas, la figura más radioactiva del entorno presidencial.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención no fue la foto oficial, sino el despliegue en las redes sociales de personas vinculadas al círculo de Adorni y de ciertos legisladores.

La cascada de Adorni: "gaste" del Turco García, un baile en la TV, y la sutileza de Pagni

Particularmente, los posteos de la señora María Florencia Arietto. La legisladora bonaerense, ahora conversa al libertarismo y habitué de programas de televisión (los del 5% que Milei confía), le lanzó un pronóstico sombrío al testigo Matías Tabar.

Posteo María Florencia Arietto 06052026

Arietto escribió, con una ligereza que asusta: "Me parece que se viene un falso testimonio, 10 años de cárcel tiene quien perjudica con mentiras al investigar una causa. Veremos". También sugirió que Tabar se "autoincriminó" en un delito de evasión tributaria simple.

Las fotos del viaje de la esposa de Manuel Adorni, Bettina Angeletti, con sus amigas a España

Lo que la legisladora parece omitir en su afán defensivo es el cinismo de la lógica: si Tabar cometió un delito por recibir 245.000 dólares sin emitir factura, a quien le entregó esa suma en efectivo le cabe exactamente la misma responsabilidad.

El presidente Javier Milei 06052026

Mientras el Gabinete hierve y los ministros mastican el malestar de tener como jefe a un hombre que quema, vale recuperar las alternativas que planteó Andrés Malamud recientemente. Son cuatro hipótesis para entender por qué Milei sostiene lo insostenible:

El Pararrayos: Milei, en un ejercicio de maquiavelismo puro, mantiene a Adorni para que absorba todas las centellas. Que la opinión pública se agote en el escándalo del vocero y se olvide de la economía o de la suba del riesgo país.

El Fusible: Está ahí para saltar. No todavía, sino cuando el costo político sea tan alto que entregarlo sea la única forma de salvar la integridad del presidente.

El compromiso con Karina: La tesis de que Adorni no es un amigo de Javier, sino un incondicional de "El Jefe".

El Testaferro: Una posibilidad mucho más oscura que flota en el aire de las redacciones y los tribunales.

Existe también la tesis de Eduardo van der Kooy, que me resulta sumamente apropiada: la idea de la paranoia. Los Milei están convencidos de que el "Caso Adorni" no es más que una confabulación entre los medios, un sector del Poder Judicial y la "mano negra" de la oposición.

Ahora bien, supongamos por un instante, en beneficio del debate, que esa paranoia es correcta y que estamos ante una conspiración.

Eso no anula el hecho central: Adorni todavía no ha podido explicar cómo o por qué se le pagan 245.000 dólares en efectivo a un señor Tabar por una obra en construcción. ¿Qué es más relevante para el Gobierno? ¿La supuesta conspiración o el eventual delito?

En este escenario de caos, dicen los diarios que Karina Milei finalmente encontró un reemplazo: Martín Menem. Uno de los tantos Menem que pueblan la administración pública y que hoy preside la Cámara de Diputados.

Sinceramente, hay que tener una audacia descomunal para aceptar la Jefatura de Gabinete de este Gobierno. Hay que tener ganas de entrar voluntariamente en un incendio.

Y yo me quedo con unas preguntas ¿Cual es la lógica de todo esto? ¿Cuál es la lógica del propio Adorni? A esta altura del partido si Adorni sigue o se va ¿cambia algo? Yo creo que no, es como que el daño ya está hecho. Sería un daño reputacional.

El Gobierno se presentaba con MIlei diciendo que le iba a "cortar la cabeza" y le iba a "meter un misil" no sé donde, dijo un día, "a cualquiera que yo sospeche que metió la mano en la lata” y todo ese relato se ha derrumbado. Por lo tanto, en terminos reputacionales, si Adorni se va o se queda sería lo mismo.

Manuel Adorni