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infobae.com · hace 20 horas · Juan Gasalla

Fitch mejoró la calificación de deuda argentina: ¿cuánto podría bajar el riesgo país?

Infobae

La agencia de calificaciones global Fitch subió el martes la calificación de riesgo crediticio a largo plazo de Argentina en moneda extranjera y local a “B-” desde “CCC+”, con una perspectiva estable.

La reacción de los inversores fue inmediata, pues este miércoles los bonos soberanos en dólares -Globales y Bonares- rebotan un 1% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan recortaba antes del mediodía unas 27 unidades o 4,9% para la Argentina, en los 528 puntos básicos.

Con este ascenso de categoría a “B-”, ahora la deuda argentina “comparte liga” con bonos de otros países emergentes como Angola, Bolivia, Cabo Verde, Ecuador, Gabón, Irak, Moldavia, Malí, Maldivas, Malawi, Namibia, Nigeria y Nicaragua.

Si la percepción de riesgo de la deuda soberana argentina, tal como la comunicó Fitch, se alinea ahora con la de los títulos de estas economías en desarrollo, ¿cuál debería ser el riesgo país de Argentina? ¿Y a qué tasa podría emitir nueva deuda?

JP Morgan indicó que el riesgo país de Bolivia alcanza los 304 puntos básicos, mientras que el de Ecuador es de 410 puntos. Por lo tanto, Argentina podría reducir -de mantenerse los fundamentos citados por la calificadora- su prima de riesgo en unos 150 puntos básicos.

Los bonos que se toman como referencia internacional son los de 10 años de duración. La referencia global del bono del Tesoro de los EEUU a 10 años rinde este miércoles un 4,36% anual. Como los bonos norteamericanos son la base de la medición del indicador de JP Morgan, un riesgo país de Argentina en los 350 puntos básicos habilitaría una nueva emisión soberana con una tasa levemente inferior al 8% anual.

En este sentido, sería una tasa similar a la de Angola, otra de las naciones que “rankean” en un nivel de “B-” como Argentina, cuyo bono con vencimiento en 2032 rinde 7,59% anual, que implica un riesgo país de unos 323 puntos básicos si se toma la base del Treasury a 10 años (tasa de 4,36%), y de 358 puntos contra el bono del Tesoro de EEUU a 5 años (4%).

El bono en dólares de Ecuador con vencimiento en 2035 rinde en el mercado secundario 8,27%, mientras que el título púbico de Bolivia con vencimiento en 2030 rinde 8,18% anual.

Si tomamos hoy el bono de Argentina a 10 años (el Global 2046 o GD46 con Ley de Nueva York), éste rinde en el mercado secundario 9,69%, entre 150 y 210 puntos por encima de sus pares en la escala “B-”.

En un reporte Fitch destacó en la Argentina los “saldos fiscales y externos mejorados, progreso en reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas de divisas”, mientras que señaló que confía en que el gobierno del presidente Javier Milei obtendrá financiación para cubrir obligaciones de deuda.

La agencia señaló igualmente que persisten vulnerabilidades debido a las bajas reservas de divisas, una elevada inflación y el historial argentino de inestabilidad macroeconómica. Fitch indicó que prevé que el crecimiento económico se moderará a 3,2% en 2026.

La agencia de calificación hizo mención a la victoria política de Milei en las elecciones de medio término de octubre de 2025, donde obtuvo una victoria inesperada. El triunfo de octubre permitió a su gobierno impulsar reformas estructurales, incluyendo una laboral y legislación para flexibilizar restricciones a la minería en regiones con glaciares.

“Con esto, Argentina cruza un umbral clave en los mercados financieros internacionales”, aseguró el viceministro de Economía José Luis Daza en su cuenta de la red social “X”. Agregó que “miles de fondos institucionales no pueden invertir en instrumentos calificados CCC. Ahora sí podrán invertir en bonos argentinos”.

Milei hizo del sostenimiento del equilibrio fiscal un pilar fundamental de su administración y vetó leyes que considera una amenaza para este objetivo, por lo que afrontó a su vez protestas de sectores sociales cuyos presupuestos fueron recortados.

Si bien la inflación disminuyó respecto a niveles máximos, se mantuvo persistente en los últimos meses por el aumento de precios de los servicios y a pesar del “ancla cambiaria” con un dólar débil. El crecimiento económico sigue siendo desigual y se concentra en los sectores de energía, minería y agricultura.

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