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perfil.com · hace 7 horas · Roberto García

Bullrich se lanza en la Ciudad y agita la interna libertaria

Roberto García

Sugestiva coincidencia: cuando se cerraba el féretro electoral de Manuel Adorni como candidato a jefe de Gobierno porteño para el año próximo, en las redes apareció un video de Patricia Bullrich –una suerte de panegírico visual– que la impulsa para cubrir esa vacancia futura. No es necesario ver bajo el agua el deseo ascendente que ella nunca reprimió, un escalón personal, ajeno inclusive a otras suertes políticas. “Los rumores vuelan, quieren divertirse”, es el epígrafe oral del testimonio, una enigmática propuesta, promoción personal montada por su equipo con obvia intencionalidad proselitista. Es que, le atribuyen, “no quiero jubilarme en el Senado”, ni como legisladora ni como vicepresidenta.

Apoyada en apariencia por Karina Milei –al menos está incluida en las imágenes–, pertenece a un club fílmico que no registra, en cambio, a Santiago Caputo. Ni una fotografía: se lo olvidaron, el “mago del Kremlin”, una definición interna. Por si no alcanzara este despliegue egocéntrico, partidario, la dama ya venía tratando de evitar, en otro tablero, cualquier fobia presunta de Mauricio Macri en su contra, al que saludó en forma deferente en una última cena libertaria, mientras desde el púlpito sagrado, en el mismo lugar, su jefe Javier Milei lo destripaba al ingeniero por pasados errores de su administración. Lo importante para ella es conciliar al liberalismo en la Capital, llegar por Diagonal Norte o por Avenida de Mayo, aunque la sede de la Municipalidad se encuentre en Barracas. Ni más ni menos que cualquier político.

Cuando se cerraba el féretro electoral de Adorni, ganó espacio la imagen de Bullrich

El video de propaganda también alerta a Jorge Macri, quien no esperaba una manifestación tan anticipada para reemplazarlo en 2027. Hasta jugaba con la posibilidad de un entendimiento con la Casa Rosada para representar a las dos fracciones o, en su defecto, ir a una confrontación con Pilar Ramírez, una mimada de Karina sin relevancia todavía. Nunca elige pesos pesados como contrincantes. La publicitada decisión de Patricia hasta le enturbia el regocijo que habrá de producirle la llegada de un vástago, nacimiento que le otorgaría calidez electoral en los próximos meses a su pretensión de reelegirse. Curiosamente, otro que sueña con ser alcalde en 2027, Horacio Rodríguez Larreta, juguetea con su propia felicidad interior y también con el advenimiento de un bebé con su pareja y exfuncionaria. Se supone que la nursery recompone a los políticos con la sociedad porteña. Mucha fertilidad en el PRO, contrariando aquella versión de Victoria Tolosa Paz de que el peronismo se distingue de otros partidos porque “nosotros cojemos”. Lejos, tal vez, de una ubicación política en ese rubro, Bullrich no solo realiza videos lisonjeros para sí misma: también muda del encasillamiento de “abuela” a otro de mujer madura, medianamente producida, adaptada a las preferencias juveniles. Ya está en campaña y clasificada, inclusive para eventualidades superiores, como confesó más de un asistente empresario al cónclave del desconcertado círculo rojo en Bariloche. Quizás, sin saberlo, se guían por una descripción irónica de un consultor ecuatoriano sobre la hoy senadora: “Patricia es un ave migratoria, por eso le dicen Pato”.

El réquiem que en Diputados selló el sino como aspirante electoral de Adorni no fue suficiente, sin embargo, para desplazarlo del cargo de jefe de Gabinete. Por el contrario, tal vez haya mejorado su estatura burocrática en el Gobierno: ya no se esconde, mañana rehabilita la sala de periodistas en la Rosada, dará una nueva conferencia de prensa y asimiló durante 40 días las enseñanzas del coaching que lo mostraron sereno, firme y sin distracciones en el interrogatorio en Diputados. Bien guionado, con fidelidad extrema a la lectura de respuestas ya concebidas, zafó del fusilamiento del cuadro de Goya. Algún atributo personal y el sostén inédito del Presidente y compañía. También una prolija acción previa sobre actores que personifican a la oposición. Más de uno arguye que la “cebita” en la fusilería rival reemplazó a la pólvora por atinados aportes transitorios (ATN) del Gobierno a más de una provincia en las jornadas previas, cuyos gobernadores instruyen a sus legisladores sobre la conducta a seguir en la Cámara. Además, la convocatoria a ciertos operadores con experiencia y periodistas influyentes que, para Milei, bordean la categoría de “ensobrados” o “chorros”. Fue “hacer política”, si es cierta esta especie: la negociación como fórmula de vida. Y Adorni se salvó.

Parte de ese juego se advirtió cuando, para el linchamiento legislativo, faltaban varios verdugos y uno de los elegidos, Germán Martínez –presidente del bloque justicialista–, estaba tan enardecido y risueño que prometió una futura moción de censura contra Adorni como máximo castigo. Futura, claro, para olvidar el presente que ciertos medios mantienen vivo sobre torpezas en sus declaraciones.

Por supuesto, la posibilidad de echar al jefe de Gabinete está prevista en la Constitución, pero resulta inaplicable por la composición del cuerpo. Una huida hacia adelante de Martínez, travesura que le permite fingir rebeldía sin mancharse demasiado el traje.

La perla negra de ese contubernio, en cambio, la brindó un diputado especializado en espías que se aventuró a describir los itinerarios de la esposa de Adorni, insinuando miserables sospechas. Ni merece citar su nombre. Un verdadero “ortiba” (batidor al revés), que se cree investigador porque revisa bombachas y lencería o se acopla a esas campañas de sábana de los servicios. Inexplicablemente, su hada madrina, Cristina Fernández de Kirchner, no le ha sugerido prudencia o respeto a las mujeres: ella fue víctima de esos rumores, en su piel y en la de su marido, Néstor. Ruindades que nada aportan a la política. Y que en la Cámara baja nunca practicaron dirigentes de peso como Alfredo Palacios, Ricardo Balbín, Lisandro de la Torre, César Jaroslavsky, Lorenzo Pepe, John William Cooke, Miguel Pichetto o Arturo Frondizi. No es que a esa gente le faltara información u hormonas. Simplemente eran hombres, además de líderes políticos.

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