Cumplir los sueños después de los 60
Tenía 84 años cuando hizo su primera exposición, gracias al descubrimiento de un galerista, casi por casualidad. El hombre había ido a su casa para tasar un cuadro de Fernando Fader y se encontró con la obra de ella, oculta hasta entonces a los ojos del mundo. Así fue como Ides Kihlen presentó sus creaciones al público por primera vez. Ella, que pintaba desde que tenía uso de razón, tuvo de ahí en más una retrospectiva, homenajes en vida y hasta el honor de ser convocada para diseñar un programa para el Teatro Colón. Fue un año antes de morir, el pasado 14 de abril, a los 108 años. No es el suyo el primer caso de un talento revelado, o revelado públicamente, a una edad en que las convenciones sitúan el retiro y no la cumbre del éxito.
En su misma disciplina, la cubana Carmen Herrera vendió su primer cuadro a los 89, después de décadas de luchar contra los prejuicios sobre una mujer en el arte. Al cabo de una vida donde sobraron las dificultades, Frank McCourt, irlandés-estadounidense, se decidió a los 66 años a volcar su vida en el papel: “Las cenizas de Angela” se alzó con el premio Pulitzer y llegó al cine una década más tarde. Su colega Penelope Fitzgerald se animó a publicar su primer libro cerca de los 60 años. Cuando un editor la tildó de “aficionada” ella, dueña de una sólida formación, le contestó: ¿”Cuántos libros tienes que escribir y cuántos puntos y comas tienes que descartar para dejar de ser amateur?”. Pronto recibió la respuesta: dos años después ganó el codiciado Booker Prize, el diario The Times la incluyó en 2008 entre los 50 mejores escritores británicos desde 1945, y su novela, “La librería”, incluso se convirtió en película.
A los 86 años, Gladys Burrill corrió un maratón por primera vez en su vida: seis años más tarde fue récord en los 42 Km de Honolulu, entonces la mujer de más edad en recorrer esa distancia. La argentina María Luisa Bemberg, que dirigió su primera película cerca de los 60 años, dijo: “Yo he cumplido con mis propias voces. Haber seguido mi destino me reconcilia mucho con la muerte, porque estoy cumpliendo con la razón de ser para la cual pasé por este planeta”. Nunca es tarde, porque de eso se trata, a la edad que sea.
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