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lanacion.com.ar · hace 13 horas · Juan Carlos de Pablo

El crecimiento equilibrado solo existe en algunos modelos

LA NACION

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), aproximador del PBI, muestra enorme disparidad en la evolución de los diferentes sectores que componen la economía. Auge del agro y la minería, retroceso en la industria manufacturera y sobre todo en el sector comercial. Más allá de las preocupaciones individuales, totalmente entendibles, se plantea la cuestión de qué debería ocurrir, desde la política económica, para que la evolución fuera menos dispar entre sectores. En la teoría del desarrollo económico, hace más de medio siglo, se planteó la cuestión del desarrollo equilibrado o desequilibrado.

Al respecto, entrevisté al polaco Paul Narcyz Rosenstein Rodan (1902 - 1985), considerado uno de los pioneros de la teoría del desarrollo económico, que no hay que confundir con la teoría del crecimiento. Entre 1961 y 1966 formó parte de los Nueve Sabios, como se conocía al panel de expertos que colaboró con la Alianza para el Progreso. A comienzos de la década de 1980, el Banco Mundial identificó a nueve pioneros de la teoría del desarrollo. Además de Rosenstein Rodan, y por orden alfabético, los restantes fueron Peter Tamas Bauer, Colin Clark, Albert Otto Hirschman, William Arthur Lewis, Gunnar Myrdal, Raúl Prebisch, Hans Wolfgang Singer y Jan Tinbergen. Siete de los nueve nacieron en Europa (Bauer en Hungría, Clark en Inglaterra, Hirschman y Singer en Alemania, Myrdal en Suecia y Tinbergen en Holanda), y tanto el húngaro como los alemanes tuvieron que migrar por razones políticas. Lewis nació en las Indias Occidentales, y desarrolló su carrera profesional en Inglaterra, por lo que de los nueve, Prebisch aparece como el más genuino “representante” del mundo subdesarrollado.

– Dentro de la profesión usted es principalmente conocido por una monografía que publicó en 1943.

– Que titulé “Problemas de la industrialización del este y sudeste europeos”, donde enfaticé que las complementariedades y externalidades existentes, tanto en la demanda como en la producción, requerían la programación de las inversiones. De este enfoque surgió la idea de que el proceso de desarrollo requería un Gran empujón.

– Que pasar del subdesarrollo al desarrollo implica un esfuerzo simultáneo, en varios frentes. ¿Cómo puede quien pretende ganarse la vida fabricando arandelas determinar el tamaño de su fábrica, si no sabe cuántas unidades se van a demandar, lo cual implica conocer qué va a ocurrir con la fabricación de todos los productos que para su elaboración requieren arandelas? Crecimiento equilibrado o balanceado deriva de la complementariedad de los diferentes sectores que integran la economía de un país.

– Siempre ocurre. Al respecto diferenciemos los desafíos planteados en el plano puramente conceptual de los aportes derivados de los datos estadísticos. El primero lo ejemplifica Albert Otto Hirschman, quien en función de la experiencia que mamó en Colombia, en 1958 publicó una obra titulada “La estrategia del desarrollo económico”. Allí, argumentó que en los países en vías de desarrollo la restricción no era el stock de capital sino el talento empresarial y sugirió concentrar el esfuerzo en pocas actividades, que por su naturaleza facilitaran la instalación de fábricas complementarias con la empresa pionera, tanto “aguas arriba como aguas abajo” de esta última.

– Pienso, principalmente, en Simón Smith Kuznets y en Hollis Burnley Chenery. El primero, pionero en la elaboración de las cuentas nacionales, documentó que el proceso de desarrollo en la práctica implica una transformación de la actividad productiva. Ergo, en la historia no hay nada parecido a un crecimiento equilibrado. Chenery mostró que la heterogeneidad también se daba dentro del sector manufacturero, identificando “patrones o senderos” de crecimiento.

– Todos estos escritos vieron la luz hace más de medio siglo. ¿Qué relevancia tienen en 2026?

– Mucha. La idea de que el crecimiento económico tiene que ser balanceado o equilibrado sólo existe en algunos modelos, no en la realidad. El orden espontáneo es contraintuitivo, pero se verifica. Piense en su desayuno de mañana: café, leche, pan y manteca. Bienes producidos por personas que no sólo no coordinan sus acciones, sino que ni siquiera se conocen. Parece milagroso. Lo intuitivo es que dichos productos aparezcan en su mesa como resultado de la operatoria de la “Dirección Nacional de Desayunos”. En la experiencia de la Argentina, y también en la de la ex Unión Soviética, ésta es la mejor receta para que usted se muera de hambre y de sed.

– Usted lo que está diciendo es que la composición sectorial del crecimiento es un resultado, no un diseño.

– Efectivamente. A propósito: yo pensé la cuestión durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de la caída del Muro de Berlín, en los países del este de Europa ocurrió algo diferente: pasar del comunismo al capitalismo, transición carente de libreto. Porque, como bien se dijo, el desafío implicaba pasar “de huevos revueltos a huevos”. Tal como era de esperar, la transición fue diferente en los distintos países.

– ¿Cómo toma decisiones cada emprendedor, ante tanta heterogeneidad sectorial?

– Frank Hyneman Knight diferenció entre riesgo e incertidumbre. Para el emprendedor el riesgo es un costo, la incertidumbre es…. Incertidumbre. Precisamente, en un contexto competitivo el beneficio es la recompensa por haber resuelto exitosamente las múltiples incertidumbres que plantea la realidad. Una de las cuales tiene que ver con que el crecimiento no es sectorialmente equilibrado.

– Se trata de una cuestión empírica. Perdón por lo dramático de los ejemplos, pero cualquier emprendedor que hoy tiene su actividad localizada en Teherán, Beirut o Kiev, tiene que enfrentar desafíos mucho mayores que la relación que existirá entre la demanda de sus productos y las inversiones que se realizan en otros sectores.

– La teoría del desarrollo, dentro de la profesión, fue fagocitada por la teoría del crecimiento.

– Lo cual mejoró la modelización, pero mucho me temo que hemos perdido en relevancia. Con todo respeto, me preguntó cómo puede ayudar a la decisión un economista que aterriza en un país poblado por pobres, munido exclusivamente con los modelos neoclásicos de crecimiento elaborados a partir de los trabajos pioneros de Robert Merton Solow y Trevor Winchester Swan. A propósito: ¿por qué el Nobel economía en 1987 se lo otorgaron sólo a Solow, si Swan todavía vivía (falleció en 1989) y los dos modelos dicen lo mismo? Como solía decir Hirschman, a veces la vida es cruel.

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