Corrupción en el fútbol: Javier Faroni también está detrás del negocio de la Universidad de la AFA
Como en las mejores tramas de suspenso, la clave no está en lo que se anuncia, sino en lo que se registra. Mientras el proyecto académico de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la denominada Universidad de la Asociación del Fútbol Argentino (UnAFA) se presentó como un desarrollo educativo, los registros de la propiedad intelectual en Argentina, Estados Unidos y Uruguay cuentan otra historia: la marca pertenece a Worldwide Sport Education LLC, una sociedad que pertenece a Javier Horacio Faroni y, su esposa, Erica Gabriela Gillette.
Esto significa que la UnAFA no funcionaría como una extensión de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), sino como una licencia explotada por intereses ajenos. En este esquema, el prestigio histórico del fútbol nacional es capturado para validar un negocio, donde el supuesto proyecto académico queda hipotecado a favor de una sociedad comercial.
Faroni es el empresario vinculado a Claudio "Chiqui" Tapia y Pablo Toviggino que a través de la empresa TourProdEnter maneja todos los cobros que genera la AFA por la Selección Argentina en el exterior y se queda con el 30% de todos lo ingresos. Ese negocio está bajo investigación judicial.
El caso de la UnAFA comenzó el 27 de octubre de 2025 cuando en la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria realizada en el predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza, el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y Alberto Barbieri, ex rector de Universidad de Buenos Aires (UBA), presentaron la UnAFA: una institución educativa creada para “formar, investigar y proyectar el conocimiento del fútbol argentino en el mundo”.
Sin embargo, el 8 de octubre, casi veinte días antes, Worldwide Sport Education LLC había comenzado el registró de la marca UnAFA en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). De alguna manera sabían que nadie objetaría las decisiones de la cúpula de la AFA.
El 3 de noviembre, esa misma sociedad que pertenece a Faroni y su esposa Gillette inició los trámites para el registro de la marca UnAFA en Estados Unidos y Uruguay.
Como se anunció, el martes 4 de noviembre pasado Tapia y Barbieri -quien fue designado como rector- presentaron oficialmente UnAFA, también en Ezeiza. Ambos expusieron sobre la iniciativa, que estaba destinada a jugadores, técnicos, árbitros, dirigentes y demás integrantes del mundo del fútbol.
Además, explicaron que la sede principal de la UnAFA funcionaría en Rodríguez Peña 653, entre Viamonte y Tucumán, pero que también se realizarían eventos oficiales en el complejo de Ezeiza.
Con respecto a la oferta académica, los interesados podrían acceder a catorce diplomaturas y maestrías. Había especializaciones en finanzas y estrategias económicas del deporte, indumentaria deportiva y Big Data aplicada al deporte.
También se dieron a conocer las autoridades. Al rector Barbieri lo acompañaría como vicerrector Juan Bautista Mahiques, el actual ministro de Justicia de la Nación; entre otros.
El proyecto seguía el curso previsto por la cúpula de la AFA. Mientras tanto, se publicó en el Boletín de la Propiedad Industrial N°345, de la República Oriental del Uruguay, que Worldwide Sport Education LLC registró la marca UnAFA (número de expediente 580070).
Pero todo cambió seis días después, cuando el 20 de noviembre estalló la polémica debido a que la AFA proclamó al Club Atlético Rosario Central campeón de la Liga 2025, por ser el mejor equipo en la tabla anual con 66 puntos; a pesar de no estar estipulado en el reglamento de la Liga Profesional de Fútbol. Días después, el 1 de diciembre, se descubrió la mansión en Pilar vinculada a Toviggino y estalló el escándalo que también incluye a Faroni y su empresa TourProdEnter.
El empresario tiene todo tipo de negocios con la AFA. Vende las entradas de la selección, administra los cobros en el exterior y la UnAFA. Con los fondos de la AFA, además, compró propiedades y realizó todo tipo de pagos incluso al entorno de Toviggino.
A un mes de la presentación oficial de la UnAFA, el 5 de diciembre pasado, la Subsecretaría de Políticas Universitarias que depende del Ministerio Capital Humano, a cargo de Alejandro Álvarez, constató que la UnAFA publicitaba carreras de grado y posgrado sin autorización oficial e intimó a la AFA a cesar de manera inmediata con cualquier promoción en redes sociales y medios de comunicación.
Al otro día, la AFA publicó un descargo en su sitio web, que tituló: “Una nueva embestida contra la educación”, en directa respuesta a esa intimación. “Cumplimos todos los requisitos legales establecidos por la normativa actual para la etapa actual y seguimos los pasos para nuestro desarrollo según lo prescripto en la ley vigente y enteramente a disposición de los requerimientos de las autoridades respectivas”, afirmó en un comunicado.
A pesar de las afirmaciones de la casa madre del fútbol argentino, dos días después dieron de baja el sitio web de UnAFA.
El 30 de diciembre de 2025, la Subsecretaría de Políticas Universitarias notificó formalmente a la AFA para que rectifique el uso indebido de la denominación “Universidad” y la oferta de carreras de grado y posgrado bajo el nombre UnAFA. Si bien la AFA alegó que las siglas significaban “Unidad de Nuevos Aprendizajes” y que funcionaban solo como un centro de estudios, la autoridad detectó que, en su Asamblea, videos oficiales y redes sociales, la institución se promocionaba explícitamente como una “Universidad”, con oferta académica para 2026.
Por tal motivo, se exhortó a la AFA a adecuar toda su comunicación a la normativa vigente, bajo advertencia de aplicar sanciones según el artículo 68 de la Ley de Educación Superior.
A mediados de enero pasado, la AFA respondió. En el escrito aclaró que UnAFA opera actualmente como un centro de estudios y no como una institución universitaria. Además, sostuvo que las referencias a una “universidad" en la Asamblea de 2025 fueron meramente prospectivas y condicionadas a futuras autorizaciones legales.
Para adecuarse a la normativa, la AFA informó que deshabilitó su canal de YouTube y ajustó sus redes sociales para enfatizar que solo ofrece diplomaturas. También, que canalizará las rectificaciones solicitadas a través del Comité Ejecutivo y su boletín oficial, ya que la creación de una universidad nunca fue sometida a votación formal en la Asamblea.
Faroni y Gillette continuaron con el trámite del registro de la marca UnAFA en Estados Unidos. Hace dos semanas, el 14 de abril de 2026, la solicitud de Worldwide Sport Education LLC fue publicada en la gaceta oficial, para que el público pueda notificarse y, en caso de que corresponda, presentar una oposición a su inscripción.
UnAFA se registró bajo la Clase 041 de la USPTO, categoría dedicada a servicios de educación, formación y entretenimiento, que se enfoca en la prestación de servicios intelectuales y recreativos. Además, incluye eventos culturales, deportivos, museos y publicaciones no publicitarias.
Su alcance comprende todos los niveles académicos (desde preescolar hasta posgrado), y abarca la gestión de facultades, titulación y exámenes. Asimismo, protege la instrucción técnica, talleres, contenidos audiovisuales y actividades de extensión como seminarios y conferencias, ya sean en modalidad presencial o virtual.
El plazo estándar para oponerse al registro de una marca ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos es de 30 días. Por ende, si hasta el 14 de mayo nadie hizo una presentación, la marca UnAFA será registrada a nombre de Worldwide Sport Education LLC.
Fuentes cercanas a Faroni y Gillette cuentan que el empresario y exdiputado bonaerense por el Frente Renovador, partido de Sergio Massa, necesitaba un negocio legal para poder blanquear dinero. Mucho dinero.
Como reconstruyó Ricardo Roa en Clarín, Faroni compró el petit hotel de Rodríguez Peña 647, donde iba a funcionar UnAFA, a través de Ricardo Nissen, quien manejó la Inspección General de Justicia en dos gobiernos kirchneristas y que hoy dirige la dirección de Personas Jurídicas en Provincia de Buenos Aires, adonde se escapó la AFA en busca de protección.
El discurso oficial de la AFA, que apeló a la democratización del conocimiento y el espíritu formativo, chocó con la realidad documental. La marca que debía representar la formación del fútbol argentino tiene dueños particulares. La AFA le entregó las llaves de la universidad a Faroni y Gillette.
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