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clarin.com · hace 18 horas · Clarin.com - Home

Alain Rouquié: “América latina sigue siendo una región híbrida y mestiza de Occidente”

Alain Rouquié: “América latina sigue siendo una región híbrida y mestiza de Occidente”

-El concepto polisémico de « Occidente » tiene por lo menos dos sentidos fuera de las connotaciones polémicas. El primero es cultural, el segundo esencialmente estratégico. Para varios autores, una “sociedad occidental” supone una combinación de componentes como son los valores judeo-cristianos, la libertad económica y la democracia liberal, entre otros. En cuanto al significado geopolítico, nace de la guerra fría y del conflicto Este y Oeste entre la Unión Soviética y los países del llamado “mundo libre”, aliados de Estados Unidos. Hoy día, después de la desaparición de la URSS y de la recomposición de las alianzas internacionales, podemos notar que los “ex -países del Este” europeo, lo mismo que Japón o Corea del Sur, Estados asiáticos, pertenecen sin lugar a duda al bloque occidental.

-Hace años, usted planteó la idea “Extremo occidente” para referirse a América Latina, ¿se está redefiniendo esa identidad?

-Al hablar de “Extremo occidente” me refería al sentido cultural del término y a la situación geográfica de América Latina. No olvidaba ni los pueblos autóctonos y las civilizaciones precolombinas ni la deportación de los africanos. América Latina sigue siendo una región hibrida y mestiza de Occidente.

-Está vigente la llamada “Doctrina Donroe”, Monroe actualizado por Donald Trump. ¿Qué incidencia geopolítica tiene Estados Unidos en el nuevo “patio trasero”?

-Restablecer la “Doctrina Monroe” de 1823 y el Corolario Roosevelt de 1904 en el siglo XXI manifiesta una voluntad deliberada de volver al pasado y de ignorar el mundo de hoy. Esta orientación nostálgica y desfasada de Washington significa imponer a los Estados de la región una soberanía limitada cuando justamente han logrado diversificar sus relaciones exteriores para ampliar su autonomía y desarrollarse. Los Estados Unidos se otorgan así un derecho de injerencia en la región basado en la fuerza pura, lo que ilustra espectacularmente la primera intervención militar directa de la historia de Estados Unidos en un Estado de América del Sur, en enero de 2026, y la instauración de un protectorado norte-americano en Venezuela. En este segundo periodo presidencial de Donald Trump, América latina se ha vuelto prioridad de la política exterior de Washington. Así es como aparece en el nuevo documento Nacional de Seguridad Estratégica, de noviembre 2025, que fija el objetivo de “impedir que un Estado extra-hemisférico pueda detener o controlar activos estratégicos vitales para Estado Unidos” en la región. Lo que apunta claramente a la fuerte presencia en América Latina de China, rival global de la superpotencia dominante.

-A propósito, ¿cómo entender, en este marco, la estrategia de China en América Latina?

-La Republica Popular de China, “taller del mundo” que ambiciona desplazar los Estados Unidos como primera potencia mundial, vende sus productos industriales y compra materias primas necesarias para su economía y su población. Así es como ha llegado a ser el primer socio comercial de los Estados de Sudamérica. El boom económico de principio de este siglo en la región se debía a la enorme demanda china para la producción agrícola y minera latino-americana. Para asegurar el flujo de exportaciones latinoamericanas, China ha hecho grandes inversiones en la construcción de infraestructuras en el sector de transportes (puertos, aeropuertos, carreteras y ferrocarriles) y en la minería. Frente a la potencia hemisférica que amenaza, pone condiciones y exige un alineamiento ideológico exclusivo. China practica relaciones comerciales y financieras casi despolitizadas: vende y compra sin tener en cuenta el color político del gobierno de turno. Este pragmatismo permite el avance de los intereses chinos hasta en países con gobiernos pro-Washington y anti-comunistas. China se ha vuelto un mercado indispensable e insustituible para muchos países de la región. Además ha sabido crear confianza presentándose como el socio serio, estable y previsible que necesitan Estados emergentes para consolidar su desarrollo.

-¿De qué manera responden los países latinoamericanos frente a la incidencia política de las grandes potencias?

-Lejos de unir sus fuerzas para responder a los desafíos del desorden mundial y a la agresividad de las grandes potencias, los países de América Latina están divididos. Nunca desde finales del siglo XX estos países han aparecido tan apartados unos de otros y tan poco solidarios. En ese cuadro las instituciones de integración y de concertación regional creadas a principios de siglo para que la región pueda hablar de una sola voz se han debilitado o paralizado en un momento en que más se necesitaban.

-¿Cómo ve a la Argentina en este escenario?; ¿Qué elementos definen el alineamiento internacional del Estado argentino?

-Una vez más, como en 1955, 1976 y 1990, Argentina se ha alejado de América del Sur y de la orientación casi permanente (desde finales del siglo XIX) de independencia y de solidaridad regional de su acción diplomática. Esta ruptura podría significar un eclipse internacional de un país que ya no aspira más al liderazgo latinoamericano si no fuera por el protagonismo personal del presidente Javier Milei. Así es como Argentina, alineada con Washington, se ha acercado al Estado de Israel en guerra y ha manifestado una simpatía activa por los movimientos políticos de derecha radical de Europa. Sin embargo, la simpatía entusiasta del actual gobierno argentino por el modelo MAGA estadounidense no ha tenido hasta la fecha ninguna incidencia notable en las relaciones comerciales y económicas con China que sigue siendo un (o el) “socio estratégico” del país.

Alain Rouquié, politólogo y diplomático francés, nacido en 1939. Su producción académica e intelectual se centra en América Latina. Director de Investigación emérito de la Fondation nationale des Sciences Politiques y presidente de la Maison de l’Amérique Latine en Paris. Ha sido embajador en distintos países, entre ellos México y Brasil. Es Doctor Honoris Causa por la UBA, la UNR y la UNL. Entre sus obras se destacan: “Poder militar y sociedad política en la Argentina” (1981); “El Estado militar en América Latina” (1984); “¿Cómo renacen las democracias?” (1985); “América Latina. Introducción al Extremo occidente” (1989); “Guerras y paz en América Central” (1994); “Las fuerzas políticas en América Central” (coordinador, 1994) y “A la sombra de las dictaduras. La democracia en América Latina” (2011). Su último libro se titula “Les dérives d’un continent. L’Amérique latine etl’Occident” (Ed. Métailié, 2025) y se publicará proximamente en español.

Damián Toschi

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