Preguntas inquietantes y angustiantes sobre el caos global en la presentación del nuevo libro de Jorge Argüello: "Efecto Mariposa"
Ya antes de las 19 horas del viernes la sala Tulio Halperin Donghi, montada en la Feria del Libro, no tenía más capacidad para recibir público y muchos debieron conformarse con esperar en la puerta salidas para nuevas entradas. Adentro, Jorge Argüello, ex embajador en destinos como Estados Unidos y Naciones Unidas, ahora presidente de la Fundación Embajada Abierta, el periodista Carlos Pagni y el analista internacional Juan Gabriel Tokatlian convirtieron la presentación de un libro en una suerte de clase magistral sobre el mundo actual, en relación con el pasado, y con una inquietud muy fuerte sobre el futuro. Con un video y lectura estuvo Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago.
La presentación giró en torno al nuevo libro Efecto Mariposa, ¿hay un orden detrás del caos?, editado precisamente por Embajada Abierta, que sostiene que el aparente caos internacional no constituye un derrumbe sin sentido, sino la manifestación visible de una profunda reconfiguración del orden global. Su tesis central es que detrás de guerras, crisis y tensiones contemporáneas no hay desorden puro, sino el proceso de descomposición del sistema internacional surgido en 1945 y la gestación aún incierta de un nuevo equilibrio multipolar.
“Decía al comienzo, citando a José Saramago, ‘el caos es un orden por descifrar’. Esta frase suena provocadora, pero, en realidad, encierra una intuición muy potente. Es como, imaginémonos estar en un terremoto. Uno ve que las lámparas titilan, que alguna silla se mueve, ve que se levanta polvo, hay una sensación de incertidumbre, de zozobra. Pero, sin embargo, si uno lo piensa, sabe que lo que está pasando está pasando abajo de uno, abajo de la superficie. Están chocando las placas tectónicas y están reformulando la apariencia o el modo en que se va a presentar la realidad en la superficie. Entonces, la pregunta que atraviesa este libro es, ¿estamos viviendo un momento de caos o estamos en presencia de una transición del orden internacional?” dijo Argüello.
Ambos presentadores destacaron que la experiencia política, diplomática y docente de Argüello aporta al pensamiento no solo sobre el mundo sino que ayuda a pensar, a través de las turbulencias y dilemas globales, a la Argentina misma.
Previamente, en la fila para oírlos en una sala que resultó extremadamente chica y dejó interesados sin poder entrar, había figuras conocidas y de origen ecléctico, más a tono con afinidades personales con los protagonistas de la presentación: Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete del gobierno actual; Romain Nadal, embajador de Francia; el catedrático de la Universidad Torcuato Di Tella, Roberto Russell; el diputado Eduardo Valdés; el legislador del Parlasur Gabriel Fuks; la ex senadora María Laura Leguizamón; Alejandro Colombo, de la SIA, y su pareja Laura Turri, del Teatro Colón; Jorge Knoblovits, ex presidente de la DAIA; Rosana Bertone, ex gobernadora de Tierra del Fuego; Alberto Dalotto; Archibaldo Lanús; el embajador de Ucrania; Dolores Gandulfo, secretaria de RR.II. del Parlasur; y el consultor Hugo Haime.
Tokatlian empezó diciendo que quería hacer tres aportes. En primer lugar, afirmó que estamos ante “un mundo sin hegemonía” y que esta “ausencia de un ordenador, esta ausencia de un conjunto de parámetros, con un conjunto, a su vez, de actores, instituciones, que modele el escenario internacional, nos deja en una situación que, desde hace varios años, ánimo o deber, ha dejado de ser incierta. La incertidumbre es una condición de las relaciones internacionales para ingresar a una condición de peligrosidad.”
En sus tres observaciones, Tokatlian recordó el escrito de Kant de 1795 en el que habla de la Paz Perpetua y sostuvo que, hoy, en esta fase de “un orden sin hegemonía, diría que estamos ante un momento anti-Kant; esto es, estamos en un momento de guerra perpetua, de conflicto perpetuo, de un conjunto de situaciones con las que convivimos, ya habituados a ellas, casi preparándonos para un escenario aún mucho más dramático en los próximos años”.
Tras dar datos de los aumentos descomunales del presupuesto en defensa de los Estados Unidos, Tokatlian habló de récords históricos. También aumentan los presupuestos de la OTAN y los enormes destinos de presupuesto de China y Rusia a la defensa.
“Lo que quiero señalar y remarcar es que hay una sobrecarga de guerras y conflictos irresueltos. Estamos entre conflictos congelados. No hay un desenlace, no hay una solución, no hay un acuerdo, no hay una negociación, no hay una salida, no hay nada que cierre el conjunto de conflictos que estamos viviendo.” Y en lo que caracterizó como “estar sentados en una bomba de tiempo”, vale preguntarse si América Latina seguirá siendo una zona de paz. “Y no me parece que la pregunta sea menor, a la luz de lo que puede devenir el conjunto de opciones estratégicas que están siguiendo nuestros países, a raíz de una exacerbación de la fractura intra latinoamericana en los ámbitos internacionales, a raíz de fenómenos en los cuales vemos un papel creciente de los militares en la política en América a lo largo y ancho de la región, su participación en la lucha contra el crimen organizado, la aparición, también, de diferendos no resueltos en nuestro país.” Tokatlian propone ver esto no como una normalidad sino como una anomalía.
Dijo que no encontraba una comparación histórica de los últimos 20 años en términos de conflictos abiertos en los cuales ha habido un país atacando a otro, y la respuesta de este, o la falta de respuesta, como la acción militar del 28 de febrero de Estados Unidos e Israel contra Irán, “en términos de la violación sistemática de todos los derechos que ustedes se imaginan.” Pero también calificó la respuesta de Irán, con sus ataques indiscriminados a todo tipo de objetivos en los países del Golfo, como una violación del derecho internacional, de la libre navegación y del conjunto de instrumentos que tiene la comunidad internacional en materia marítima. Y siguió.
Pagni se sumó a la disertación luego, advirtiendo que participaba en el debate de política internacional con este libro “como lector” y empezando por la definición de “Efecto Mariposa” que titula al libro y por la definición de Saramago, dándole la razón a Tokatlian de que el mundo estaba yendo “hacia situaciones muy complicadas de violencia”. En ese telón de fondo, dijo, “hay una angustia, produce una angustia, que es la angustia de la incertidumbre. Saramago dice, ‘el caos es un orden a descifrar’. Cuando uno estudia historia, hay toda una historiografía, por ejemplo, del mundo antiguo, que habla de la edad oscura, para el historiador. Saramago supone eso con su frase. Supone que, en realidad, hay un orden, pero nosotros no lo conocemos y tenemos la percepción del caos donde hay un orden. Es una idea propia de alguien de la izquierda. La idea de que hay una racionalidad en la historia, que hay un sentido, que hay una lógica.”
Luego consideró al libro de Argüello como “intento intelectual, un poco desesperante o desesperado, de encontrar ese orden detrás de lo que vemos como caos. Es decir, de refutar, de alguna manera, lo que decía Juan Gabriel, que es que lo que constituye este momento histórico en algo comprensible es la incertidumbre. El caos como caos a descifrar”.
Pagni se preguntó si lo que se vive es transitorio o no en torno al momento anti-kantiano presentado por Tokatlian. Si esto es una transición, esta incertidumbre sería la transición hacia un nuevo estado de cosas, hacia un nuevo orden. El libro es, sin decirlo, un libro que expresa una nostalgia: la nostalgia del mundo de posguerra, de un mundo que salía del caos —del caos en el que probablemente entró en 1914—, salía de ese horror y fundó un orden que, a medida que pasa el tiempo, lo vemos en el libro con, como dice Jorge, con todas sus sombras, con todas sus imperfecciones, fue un orden comprensible y racional. ¿Por qué? Porque se pudieron crear instituciones que regulaban la vida entre los Estados. Ese mundo colapsó y lo muestran la crisis de las instituciones y el modo que adoptaron las guerras… o habrá que acostumbrarse a que la vida es esto, “a que la vida colectiva, que la historia es solo incertidumbre”…
Pagni habló de la página 104 del libro donde encontró algo que le parece “simpático”, que es una definición de un internacionalista brasileño, Matías Spector: “El próximo orden mundial probablemente no se parecerá a un concierto estable de potencias o a una división ordenada del globo en campos rivales. Probablemente será más áspero, más improvisado y más disputado, moldeado por grandes potencias que intentan trazar líneas, subrayo intentan, y por estados con recuerdos vivos de jerarquías que constantemente las prueban, las doblan y las renegocian. En un mundo de interdependencia y crisis, la jerarquía no pone fin a la contienda, la multiplica.”
Pagni dijo entonces: “El próximo orden mundial será, y yo digo, esto que acaba de escribir no es un orden mundial, es una situación de desorden que es la que estamos viviendo. Y entonces, estamos ante la imposibilidad de pensar el futuro como un nuevo orden; eso es lo que angustia, eso es lo que está en el fondo de este escenario de violencia que nos describía tan bien Juan Gabriel, que utilizó una palabra, ‘anomalías’, que es un mundo plagado de anomalías.”
Pagni advirtió que el libro mostrará que también existe hoy una “enorme dificultad para designar agrupaciones, para designar dinámicas, para identificar bien claro cuál es el rol de cada potencia, de cada actor. En términos conceptuales, las cosas se van como escapando. Es la dimensión, digamos, teórica o la dimensión explicativa de tratar de encontrar orden en un fluido caótico.”
Entonces arremetió Pagni con su propio aporte sobre un fenómeno de época que ha alterado la situación global y, sobre todo, Occidente, por dos novedades. “La primera es una gran crisis del trabajo, de la institución del trabajo”, que organizó la vida en común durante muchísimo tiempo. “El trabajo no es solamente una forma de obtener un ingreso, de ganar un sueldo. El trabajo constituye nuestra propia identidad, es nuestra forma de incorporarnos en un proceso colectivo, una forma de relacionarnos con los otros”, remarcó el periodista.
Y cuando eso que ordenó durante tanto tiempo la vida colectiva entra en crisis, supone también “un desequilibrio o una fractura tectónica que va a tener consecuencias de muy largo plazo; las estamos viendo.” Luego refirió a la crisis financiera del 2008 y las consecuencias que tuvo sobre el comercio y el trabajo, la pérdida de puestos laborales. Pero no es solamente el producto de una crisis: esta crisis del trabajo es un fenómeno civilizatorio que tiene que ver con la salida de un modo de producción y el ingreso en otro, del cual no sabemos definitivamente cuál es. “Todos estamos con ese miedo. ¿Cuándo me va a venir a reemplazar a mí la inteligencia artificial? Que eso era un problema mío.”
Luego habló del cambio tan mencionado como muy importante en los sistemas de comunicación y la aparición del mundo digital en la comunicación. Y dentro de ese contexto, las redes sociales, dirá Pagni: “La democracia es, en esencia, comunicación; es inconcebible la democracia sin comunicación, casi es su corazón. Cuando cambia la forma de comunicarnos, se altera la democracia de alguna manera.”
Citando a Giovanni Sartori y su homo videns con la aparición del mundo audiovisual, del hombre que ve más que el que piensa, ese universo parece que está quedando atrás en homenaje a estas nuevas formas de comunicación que son las redes sociales.
A Pagni le interesa también el capítulo sobre la rivalidad entre China y Estados Unidos. Cuando Trump intenta reinstalar a los Estados Unidos en el mundo de otra manera, retirarlo del lugar de hegemón que financia su hegemonía con déficit comercial, dijo: Estados Unidos se va a pensar a sí mismo como “primero, América primero, primero Estados Unidos, después el mundo”, y para eso va a replantear las relaciones de comercio. Pero también Xi Jinping obtiene fuerza al bloquear la globalización con la administración de las tierras raras, con lo cual puede amenazar a toda la industria digital electrónica que, en el fondo, es la industria metalúrgica, automotriz, la defensa, la electrónica, todo.
E Irán, igual, no puede enfrentar a Estados Unidos y ataca a la globalización atacando, por ejemplo, a las plantas de gas licuado de Qatar. “Atacar la vulnerabilidad de la globalización es una forma de defensa que no es la del conflicto Estado/Estado. Es otra estrategia.”
En lo que hace a las condiciones políticas, Pagni —hombre de acción que actúa como hombre de reflexión— señaló que el libro lo obliga a pensar también en el actual contexto político.
“Hoy, coincidentemente con la presentación de este libro, se inicia dentro del peronismo al que pertenece Jorge un proceso que intenta hacer un proceso de renovación. Ese proceso está muy preocupado, lo llevan adelante en redefinir ideas económicas del peronismo, en que el peronismo pueda renovar su oferta en materia económica. Yo creo que es muy importante, muy importante que el peronismo piense también cómo se va a definir en materia de política exterior. ¿Por qué? Porque hoy, en el país, es evidente que hay una crisis política de gran dimensión, de la cual Milei es protagonista y beneficiario.”
“No estaría Milei en el poder sino si no hubiera habido una gran descomposición del sistema anterior”, sostuvo el periodista, “y esto tiene una consecuencia que es la ausencia de oposición”. Algo que tiene efectos hoy también en materia de política exterior. Y advirtió que en la Argentina están pasando cosas de “primera magnitud en términos de inserción internacional que están fuera del debate”. No hay discusión sobre esos temas.
Puso sobre la mesa el acuerdo comercial con los Estados Unidos, plagado de definiciones, no solamente en materia comercial, por ejemplo, en materia de flujo de datos, de cómo se iba a insertar la garantía del mundo digital. Y en ese acuerdo, se tomó posición frente a Estados Unidos, pero también frente a China, indirectamente. Decisiones que tienen larga duración.
Tomando una definición de Tokatlian sobre la “diplomacia del mangazo”, habló de cómo el país que está muy endeudado termina muy condicionado en su política exterior: “la principal política exterior del endeudado es la política de endeudamiento”.
Advirtió cierta preocupación por tomar deuda con organismos que habitualmente financian proyectos de desarrollo y dedicar esos fondos, que van destinados al desarrollo, a garantizar el pago de deuda en bonos. “Lo voy a decir de manera muy vulgar: plata que yo podría dedicar para hacer un puente o para hacer escuelas o para hacer rutas, la voy a dedicar a garantizarle el pago de sus bonos a los acreedores financieros. Voy aumentando el nivel de deuda que eventualmente jamás podré renegociar, porque con el BID no puedo reestructurar, con el Banco Mundial tampoco, con la CAF tampoco, y, por lo tanto, reduzco muchísimo el nivel de deuda que puedo reestructurar.”
Sobre eso, recordó la llegada del empresario Peter Thiel, dueño de la principal empresa de gestión de datos del mundo (Palantir), central en el manejo de la guerra en Irán, quien se compró una mansión en Buenos Aires con la intención de residir aquí.
Pagni advirtió la falta de discusión sobre qué tipo de acceso le van a dar a Thiel: si le van a dar acceso a la base de datos de la ANSES, de la SIDE. “¿A qué estoy refiriéndome y termino con esto? A que yo tengo la expectativa de que este esfuerzo intelectual de Jorge con este libro sea politizado en el mejor sentido de la palabra, es decir, inspire un debate político respecto de la política exterior. Y que si la oposición peronista va a iniciar un proceso de renovación, este libro forme parte y los temas de este libro formen parte de su agenda. Quiere decir que Jorge habrá hecho un aporte muy importante a la vida intelectual y también, como en tantas otras oportunidades, habrá hecho un aporte muy importante a la vida política.”
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