Monitoreado por el FMI, el Gobierno avanza con cautela en medidas de estabilización
Luis Caputo tomó nota de las recomendaciones del Fondo Monetario y en las últimas semanas avanzó con algunas dificultades en medidas discretas para desarmar el apretón monetario, con un ojo sobre el dólar y la inflación. El esquema de emergencia dispuesto el año pasado antes de las elecciones hizo volar las tasas de interés, encareció el crédito y provocó un freno de la actividad.
En los últimos días, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, les dijo en privado a un grupo de banqueros que la prioridad es "estabilizar las tasas". Si bien los funcionarios niegan que vayan a modificar el control de la cantidad de dinero adoptado tras la corrida de 2024 siguiendo el caso de Israel y Perú, reconocen que el "perfeccionamiento" del sistema es para "facilitar el crédito y la actividad".
De cara a las elecciones del 2027, el Gobierno necesita que repunte el consumo de las familias y las empresas, hoy con niveles de morosidad récord en 20 años. Después de la disparada de tasas del año pasado, el Banco Central redujo encajes bancarios, alentó una baja de las tasas en los créditos y hace dos semanas restituyó una suerte de corredor de tasas, aunque se sigue manejando con prudencia.
Como anticipó Clarín, de manera no oficial, el BCRA reactivó los pases activos con una tasa máxima del orden del 25% nominal anual, que se sumó al piso que ya existía del 20% nominal anual para pases pasivos. De esa forma, busca eliminar los apretones de liquidez en la ventanilla que usan los bancos para prestarse dinero entre sí y en la que el Central puede tomar o entregar pesos.
Las tasas que pagan los bancos a los ahorristas por sus depósitos se estabilizaron en torno al 20% o incluso menos (el Banco Nación paga 18%) -muy por debajo de una inflación prevista del 30%- y las tasas que cobran por los créditos personales bajaron al 63%. De esa diferencia, las entidades se llevan más de 40 puntos de margen, pero son reticentes a prestar a tasas similares a más de 12 meses.
Los cambios, según un banquero que estuvo con Bausili, son porque "el año próximo, con elecciones, va a ser más difícil y buscan darle garantías a los bancos de estabilidad en las tasas". "Quieren evitar volatilidad y abaratar el crédito", resumió.
La otra finalidad sería mantener vivo el carry trade para hacer tasa en pesos y evitar que los dólares de la cosecha lleven a tasas demasiado bajas y, por ende, al dólar.
La puesta en marcha del corredor de tasas llegó dos días después del acuerdo técnico alcanzado el 15 de abril pasado con el staff del FMI. Como parte del entendimiento, el organismo pidió medidas para contener la volatilidad de tasas junto con una política monetaria estricta, una mayor acumulación de reservas y mantener controlado el gasto, en medio de la caída de la recaudación.
El problema es que los retoques empezaron a encontrar límites, comenzando por la baja demanda de pesos por parte de las empresas y la elevada morosidad de los hogares. El otro obstáculo es el dólar. Según 1816, el Gobierno habría vendido el lunes bonos atados al dólar (dollar linked) para frenar la escapada de la cotización minorista. Así, luego de subir un 4% en siete ruedas a $1.445, cerró en $ 1.410 el jueves.
Hubo otro dato que refleja los esfuerzos por mitigar una suba del dólar que demore aún más la baja de la inflación: en los últimos 20 días hasta el 26 de abril, las tasas efectivas mensuales para plazos fijos mayoristas que toman los bancos crecieron en términos reales casi 1 punto, si bien siguen por debajo del ritmo de los precios, según Quantum, la consultora de Daniel Marx.
Por otra parte, el Banco Central ya compró unos US$ 7.000 millones de reservas. Milei le había dicho a Bausili que los dólares le iban a salir "por las orejas". Eso sí, según 1816, durante el primer trimestre todo el saldo de divisas del comercio de bienes se lo llevó la compra de dólares y gastos con tarjeta, lo cual hace más importante el ingreso de dólares financieros con deuda privada o pública.
Mientras tanto, el mercado ve una política monetaria errática. Por un lado, el BCRA expande la emisión de pesos cuando compra divisas y, por otro, el Tesoro coloca bonos por encima de los vencimientos, restringiendo la oferta de pesos. "Quieren mantener la discrecionalidad; depende el momento, quieren menos inflación o más actividad, cambian todo el tiempo", se quejaron en un banco privado.
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