Economía dada vuelta: ahora el chavismo habla como Friedman y Trump aplica Keynes
Esta semana, en Estados Unidos y en Venezuela, se vieron eventos que resultaron contraintuitivos en términos de economía y política. El rubro que más recuperó en el crecimiento del PBI estadounidense en el primer trimestre fue el gasto del Estado. Y alimentada por el déficit fiscal, la deuda pública del Tesoro de EE.UU. superó el 100% esta semana. Por otro lado, Zohran Mamdani acusó a su antecesor en el cargo de alcalde de Nueva York de subestimar los gastos de la ciudad y tener que ahora encauzar el déficit fiscal, algo que dijo llevará adelante. Y en Venezuela, Diosdado Cabello, el ministro del Interior y un chavista de la vieja guardia que controla el aparato de inteligencia del país, afirmó que la emisión provoca inflación.
El Departamento de Comercio informó que el producto interno bruto de Estados Unidos —el valor de todos los bienes y servicios producidos en la economía— aumentó 2% anual en el primer trimestre, ajustado estacionalmente y por inflación.
Los principales tres rubros que explicaron el crecimiento de la economía de Estados Unidos fueron la inversión de las empresas (básicamente IA), el consumo y el gasto público en ese orden. El gasto del gobierno federal aumentó a un ritmo del 9,3%, recuperándose notablemente de la contracción del 16,6% registrada en el trimestre anterior cuando ocurrió el cierre gubernamental (shutdown) más largo de la historia que finalizó en noviembre.
Alguien podría decir que el estímulo fiscal del primer trimestre ha sido transitorio por un reacomodamiento de los pagos.
Sin embargo, con la publicación de la cifra del producto bruto se conoció que la relación con la deuda superó el 100%, llegando al nivel más alto en ochenta años.
La relación deuda/PBI es el indicador preferido por los economistas para medir el impacto del endeudamiento de un país en la economía. A medida que aumenta, la deuda consume recursos que podrían utilizarse de forma más productiva en otros ámbitos. Y si los intereses son más altos, la porción de recursos que se destinan a pagar la deuda es mayor.
El aumento de la deuda en Estados Unidos no está influenciado por la suba de las tasas de interés o el bajo crecimiento (de hecho, su economía en los últimos años mostró un dinamismo por encima de los países desarrollados, también su productividad) sino que es producto del aumento del déficit fiscal.
La agencia de calificación de deuda Fitch dijo en la semana que la deuda de EE.UU. superó a la de otras naciones con calificación AA y proyecta un déficit fiscal de 7,9% del PBI de la mano de un mayor gasto público que sería solo parcialmente compensado por ingresos arancelarios. Este viernes Donald Trump anunció que esta semana aumentará los aranceles a autos y camiones de la UE.
Estados Unidos se encamina hacia ratios de deuda similares a los de Francia, Italia, Grecia y Japón, países que han sufrido diversos grados de estrés financieros como consecuencia. Pero Washington tiene mayor capacidad de endeudamiento que esos países, ya que controla la moneda de reserva mundial y la deuda pública estadounidense se considera un refugio seguro para los inversores.
“Privilegio exorbitante”, se refirió una vez Valéry Giscard d’Estaing, entonces ministro de Economía de Francia, a la capacidad de Washington de imprimir su propia moneda para pagar la deuda.
Mientras tanto, otra agencia de crédito, Moody’s, rebajó la nota a la ciudad de Nueva York para tomar deuda en los mercados: el gasto público neoyorquino supera al de todo el estado de Florida y corre a una velocidad que la recaudación de ingresos no puede alcanzar.
El alcalde Zohran Mamdani dijo en la semana que si no se logra un acuerdo para dentro de dos semanas que genere nuevos ingresos tributarios o permita reestructurar la deuda de jubilaciones y pensiones para equilibrar las cuentas públicas, la ciudad entraría en una fase de austeridad forzosa. Mamdani es un político estadounidense que saltó a la fama por su apoyo a políticas progresistas para hacer mejorar el acceso a la vivienda y el transporte de las personas ganando el apoyo del ala más de izquierda del Partido Demócrata.
“Es muy fácil pararse y pedir que aumenten el sueldo en mil dólares... ¿De dónde saco la plata para que no nos haga imprimir dinero inorgánico? Es una guerra contra nuestra propia moneda, donde la inflación se dispara y destruye nuestro país”, afirmó Cabello. Como Mamdani, apeló a cumplir condiciones presupuestarias estrictas. “Un aumento de sueldo responsable es que no tengamos que imprimir dinero inorgánico y que sea con recursos asegurados, recursos reales”.
El mundo parece al revés. Y la economía también. Solo falta que en los próximos meses Javier Milei empiece a estimular la economía y Axel Kicillof a hablar de la necesidad de tener las cuentas públicas en orden de cara 2027. Todo puede pasar.
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