Demian Reidel respondió tras el escándalo por los gastos en Nucleoeléctrica
Demian Reidel salió a despegarse del escándalo por los gastos con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica y buscó correrse del centro de una nueva polémica que vuelve a poner bajo presión su paso por la empresa estatal.
Tras la difusión de consumos en el exterior cargados a cuentas de la compañía, el ex titular de la firma negó haber usado fondos públicos para gastos personales. “Ante las versiones periodísticas, aclaro: mis resúmenes de tarjeta corporativa no muestran ningún gasto personal. Cero discotecas ni servicio de playa ni free shop ni nada”, escribió en su cuenta de X.
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El ex funcionario, que dejó la conducción de Nucleoeléctrica en febrero en medio de denuncias por presuntos sobreprecios, intentó así desmarcarse del caso. En su descargo, planteó que se intenta construir una operación política en su contra y reclamó que se investigue el uso de cada tarjeta “hasta el último peso”.
“Los artículos mezclan datos de todas las tarjetas de la empresa. Intentar asignármelo a mí es mala fe absoluta”, agregó.
La reacción de Reidel llegó después de que se conociera un anexo oficial con consumos realizados entre marzo de 2025 y febrero de 2026 con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica. El informe, incorporado por Jefatura de Gabinete, detalla gastos pagados por la empresa pero no identifica a los responsables de cada operación, el principal argumento que ahora usa el ex funcionario para rechazar que se le atribuyan esos movimientos.
“Mi actividad fue exclusivamente laboral y está disponible. Yo no tengo nada que ocultar”, cerró el posteo.
Su estrategia fue correrse del eje de los consumos y poner el foco en la trazabilidad de los gastos. Cerca del ex funcionario sostienen que durante su gestión hubo viajes oficiales vinculados a reuniones técnicas y agendas institucionales, pero rechazan que eso pueda traducirse automáticamente en uso personal de fondos públicos.
El episodio reabre un frente incómodo para el Gobierno, no solo por el volumen de los gastos sino por el nombre que vuelve a quedar bajo sospecha.
Reidel fue uno de los hombres más cercanos a Javier Milei en el armado técnico del oficialismo, primero como jefe del Consejo de Asesores y luego como cara visible del plan nuclear libertario. Su desembarco en Nucleoeléctrica había sido leído como una apuesta estratégica del Presidente para avanzar sobre un área sensible del Estado con uno de sus hombres de confianza.
El problema es que no es la primera vez que su paso por la compañía queda bajo cuestionamiento.
Su salida de la empresa, en febrero, ya había estado atravesada por denuncias de sobreprecios, internas dentro del directorio y acusaciones cruzadas por el manejo de contrataciones. El escándalo por las tarjetas no hizo más que sumar una nueva capa de desgaste sobre una gestión que terminó envuelta en sospechas desde varios frentes.
Demian Reidel es físico y economista, con formación en el Instituto Balseiro, la Universidad de Chicago y Harvard.
Antes de desembarcar en el gobierno de Javier Milei había construido una carrera entre las finanzas, la academia y la consultoría, con pasos por Goldman Sachs, JP Morgan y el Banco Central durante la gestión de Mauricio Macri. Más tarde se convirtió en uno de los asesores más influyentes del actual Presidente y en una pieza clave del diseño económico y energético del oficialismo.
En abril de 2025 fue designado al frente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., la empresa estatal que opera las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse, y que tiene bajo su órbita una parte central de la generación eléctrica de origen nuclear del país. Aunque funciona como sociedad anónima, su control accionario sigue en manos del Estado y está repartido entre el Ministerio de Economía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y Enarsa.
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Su llegada fue leída como parte del intento del Gobierno por reorganizar el sector nuclear y avanzar con una gestión más alineada con la lógica de eficiencia y apertura al capital privado que impulsa Milei.
Sin embargo, su paso por la compañía terminó cruzado por denuncias, tensiones internas y cuestionamientos sobre contrataciones y uso de fondos, un combo que terminó por erosionar su gestión y precipitar su salida.