El detrás de escena de la visita de Adorni a Diputados: música de Rocky, pochoclos y mega operativo de seguridad
La primera exposición de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, en medio de las denuncias por su patrimonio, generó un despliegue inusitado en Diputados. Lo que debería haber sido un trámite parlamentario más se convirtió en un acto político del Gobierno, con la presencia del propio Javier Milei, asistencia perfecta del Gabinete, un cerrado operativo de seguridad, y una batería de chicanas enmarcadas en medidas estrategias. Casi no hubo improvisación.
"¡Deslomado!", fue el grito con el que lo recibieron a Adorni apenas Martín Menem anunció su entrada, mientras que el bloque libertario y las bandejas repletas de funcionarios y militantes vitoreaban. El grito provino del bloque de Izquierda.
Antes de su llegada, el socialista santafesino Esteban Paulón ingresó al recinto una pochoclera que apoyó en su banca, se puso un delantal y empezó, divertido, a repartirlos en bolsitas de papel madera. Le alcanzó una a Menem, que es quien había declarado "compren pochoclos" de cara a la sesión de este miércoles pero el jefe de la Cámara se negó a aceptar. A pocos metros el peronista Agustín "Chivo" Rossi miraba la escena comiendo y le insistió "¿no querés?".
Por la presencia del Presidente y el contexto internacional, el oficialismo desplegó un operativo de seguridad extremo, con la emisión pulseras de ocho colores diferentes para la identificación de accesos y el Congreso amaneció vallado a una cuadra a la redonda.
Adorni llegó temprano, a las 8.45, mientras que Milei, su hermana y el gabinete cerca de las 9.50. Todos se reunieron en la oficina de Menem donde posaron para una forzada foto de unidad y grabaron el video que difundieron musicalizado con la canción "Eye of Tiger", de la película "Rocky"
Milei y su equipo aprovecharon el solemne momento del himno para ingresar a los palcos. La bandera la izó Lilia Lemoine. Sin embargo, cuando terminó la música, la bancada libertaria coreó "presidente, presidente", mientras la oposición cumplió a rajatabla lo acordado: hubo silencio absoluto.
Como contó Clarín, la oposición temía que el jefe de gabinete aprovechara cualquier exabrupto como argumento para retirarse antes y se fijo como meta "no caer en esa trampa". También evitaron que los más combativos y que ex funcionarios del kirchnerismo sean oradores. Por ejemplo, Juan Grabois y Máximo Kirchner estuvieron pero no hablaron. El líder de Patria Grande se limitó a hacer su ya clásico gesto de la película de "Los juegos del hambre" cada vez que los libertarios aplaudían pasajes del informe de gestión.
Por su parte, tras la mala experiencia de su última conferencia de prensa -hace más de un mes- Adorni evitó las improvisaciones: no se despegó ni una palabra de su discurso, el cual leyó, al igual que las respuestas a las preguntas de los diputados.
A diferencia de su antecesor Guillermo Francos -que llegó a pasar más de siete horas de corrido sentado- Adorni pidió cuartos intermedios al final de cada tanta de preguntas. Se iba al salón Delia Parodi donde sus asesores estaban trabajando en las respuestas. Minutos más tardes volvía con un pilón de hojas y leía las respuestas.
Con la oposición controlada y él alejado del estilo pendenciero con el que tuitea, Adorni logró llevar su discurso casi sin interferencias, hasta que el peronista y ex combatiente de Malvinas, Aldo Leiva, rompió la norma: se paró a llevarle al jefe de gabinete un papel que decía: "Todo muy claro, menos las explicaciones".
Los libertarios Lilia Lemoine y Lisandro Almirón se acercaron rápido a correrlo, mientras Menem le gritaba y su propio jefe de bloque, Germán Martínez, le llamaba la atención para que se siente.
Leiva siguió hasta el fondo del recinto para mostrarle el papel a Milei, que le hizo una seña de que espere, mientras se ponía los anteojos. Pero Leiva se dio la vuelta y volvió a su asiento.
Sobre el final volvió a la carga: desplegó el poster de una película de los años 40' titulada "Apenas un delincuente", en clara alusión a la desafortunada frase que el jefe de gabinete le destino a un periodista semanas atrás. Adorni fingió ni verlo.
Las bancadas del PRO y de la UCR sorprendieron por su falta de participación. Los amarillos ni siquiera hicieron preguntas, de los radicales solo dos y sobre cuestiones de gestión regionales.
Uno de los momentos más tensos se dio cuando Rodolfo Tailhade lo increpó por su esposa: "Tiene custodia policial desde que usted asumió la vocería. La usa para ir a la manicura, a llevar a sus hijos al colegio o para ir a la Ferretería, un bar de moda, y la lleva de vuelta a su casa a las 4 de la mañana”.
Fue una de las pocas preguntas a las que contestó con más virulencia, aunque también leyendo. La consideró una pregunta "cerca de ser una amenaza a la integridad física de mi esposa". "Alguien estuvo espiando al jefe de gabinete de ministro y su familia. Ustedes no tienen derecho de pedir explicaciones judiciales a nadie", respondió.
Milei y los ministros se fueron apenas terminó el discurso inicial de Adorni, de poco más de hora y media. Hasta el final de la sesión, solo se quedaron su hermano, Francisco Adorni, que es legislador provincial, y el ministro de Interior, Diego Santilli.
Al cierre la bancada se reunió en el centro del recinto para una foto conjunta con Menem y Adorni. Exultante y aliviado el jefe de gabinete bromeó : "El año pasado era más fácil la foto", porque el bloque creció notablemente.
Milei se cruzó con la prensa cuando entró y cuando se fue. Al ingreso, el periodista Nicolás Gallardo le preguntó por qué sostiene a Adorni. "¿Es corrupto?", inquirió. "Los corruptos son ustedes", respondió el Presidente frente a la prensa. A la salida del Congreso, cuando volvió a pasar frente al corralito de periodistas y le consultaron si el discurso de Adorni había sido "suficiente", solo volvió a gritar: "Chorros, corruptos".
El mandatario tampoco se mantuvo calmo cuando los legisladores de Izquierda empezaron a gritarle que era "cómplice del genocidio" y que se abrazaba "con el criminal de guerra Netanyahu". Primero Milei le hacía señas de que no los escuchaba, después les terminó gritando "ustedes son los asesinos".
Antes, cuando Myriam Bregman se quejaba por las bandejas llenas de militancia. "¿No laburan ninguno de ustedes'" y Néstor Pitrola mostrala el cartel de "Juicio Político a Milei YA!", el presidente, irónico, les tiró besitos y les hizo un corazón con las manos.
Antes de irse, mientras hacia reverencias ante sus legisladores que lo coreaban, Milei miró a la bancada de Unión por la Patria y provocativamente los saludó: "chau kukas".
Milei se sentó en el palco central con Karina Milei, Sandra Pettovello (Capital Humano), Luis Caputo (Economía) y el canciller Pablo Quirno.
A su derecha, estaban el ministro de Interior Diego Santilli, Federico Sturzenegger (Desregulación), Santiago Bausili (Banco Central), Patricia Bullrich (que aunque ya no es funcionaria ante la ausencia de Victoria Villarruel, oficia de jefa del Senado) y Santiago Caputo, quien permaneció tapado por el cortinado del palco.
A la izquierda se ubicaron Alejandra Monteoliva (Seguridad), Juan Bautista Mahiques (Justicia), Carlos Presti (Defensa), Mario Lugones (Salud) y Lule Menem. El secretario de Ambiente, Turismo y Deportes, Daniel Scioli, se sentó en un cuarto palco con otros funcionarios.
El hermano del jefe de Gabinete, el diputado bonaerense Francisco Adorni, fue uno de los primeros en llegar y ubicarse en un palco de la primera bandeja junto a otros legisladores de la Provincia.
Con él también había existido polémica, en 2024, cuando tras cuatro meses de ingresar como asesor en el Ministerio de Defensa fue ascendido a un cargo que duplicaba el sueldo.
En otro sector se ubicaron senadores libertarios y en otro legisladores porteños junto a la mano derecha de Karina Milei, Pilar Ramirez.
En el recinto se observaron una veintena de sillas vacías. Entre ellas las del bloque Encuentro Federal que integran Miguel Angel Pichetto y Nicolás Massot.
"Todo el Gobierno, con el Presidente a la cabeza, acompañando un acto inédito en el Congreso. Más allá del resultado judicial, la figura del jefe de gabinete ha perdido toda relevancia y autoridad institucional. Convertir a la Cámara de Diputados en un espacio de barrabravas es un escalón más abajo en la decadencia de las instituciones argentinas", escribió Pichetto en redes mientras transcurría la sesión.
La ex libertaria Marcela Pagano tampoco estuvo presente. Como contó Clarín, horas antes de la sesión una quincena de diputados libertarios encabezados por Lilia Lemoine, la denunciaron penalmente ante la Justicia por "omisión maliciosa de datos en la declaración jurada patrimonial, administración fraudulenta, negociaciones incompatibles con la función pública, y enriquecimiento ilícito de funcionario público". Según pudo saber Clarín, Pagano no asistió porque estaba justamente ocupada en cuestiones judiciales por denuncias promovidas por ella.
A LLA solo le faltó una diputada: la ex PRO Patricia Vázquez que está de viaje.
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