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infobae.com · hace 7 horas

Disconformidad salarial: sólo el 29% de los profesionales argentinos está satisfecho con su sueldo

Infobae

A pesar de que el mercado laboral corporativo en la Argentina muestra señales de mayor estabilidad en 2026, la relación entre lo que las empresas ofrecen y lo que los trabajadores esperan continúa atravesada por una brecha significativa. Según datos de la Guía Salarial 2026 de Michael Page, apenas el 29% de los profesionales se declara conforme con su salario, mientras que la mayoría se ubica entre la insatisfacción y una percepción intermedia respecto de su nivel de ingresos.

El dato se inscribe en un contexto en el que el salario sigue siendo un factor central, pero ya no alcanza por sí solo para explicar el vínculo entre las organizaciones y el talento. De acuerdo con el relevamiento, 7 de cada 10 trabajadores consideran que su remuneración es regular o directamente insuficiente, lo que da cuenta de un malestar extendido que convive con un escenario de mayor previsibilidad en términos económicos.

La encuesta, que relevó más de 1900 respuestas entre empresas y candidatos, muestra que si bien el 78% de los profesionales recibió algún tipo de incremento salarial en el último período, en el 91% de los casos estos ajustes estuvieron vinculados a la inflación. Este comportamiento refuerza la idea de que los aumentos no logran mejorar el poder adquisitivo de forma sostenida, sino que en muchos casos apenas compensan la suba de precios.

Salarios profesionales

En esa línea, la percepción de los trabajadores contrasta con la mirada de las empresas. Cerca de cuatro de cada diez organizaciones aseguran que el salario competitivo es su principal herramienta de retención, mientras que del lado de los empleados esa variable pierde peso como diferencial. La distancia entre ambas visiones es uno de los factores que explican la persistencia del descontento.

“La compensación refleja cómo las empresas compiten por talento, pero también evidencia las diferencias en la lectura del contexto”, se desprende del informe. En efecto, mientras las organizaciones sostienen estrategias centradas en la actualización salarial, los profesionales demandan mejoras que vayan más allá del ingreso mensual.

Otro de los elementos que tensiona el mercado laboral es el nivel de las expectativas salariales. Según el estudio, el 58% de los trabajadores pediría un aumento superior al 20% para considerar un cambio de empleo en condiciones similares. Del lado de las empresas, en cambio, sólo un 8% prevé otorgar incrementos por encima de ese umbral, mientras que un 40% planea ajustar los salarios de acuerdo con la inflación.

Esta diferencia alimenta una brecha estructural: casi siete de cada diez organizaciones consideran que las pretensiones salariales de los candidatos están fuera de su presupuesto. En ese escenario, la negociación entre oferta y demanda se vuelve más compleja y tiende a prolongar los procesos de contratación.

El 58% de los trabajadores pediría un aumento superior al 20% para considerar un cambio de empleo en condiciones similares. REUTERS/Francisco Loureiro

“El resultado es una tensión visible entre lo que el mercado ofrece y lo que el talento espera”, señala el relevamiento. Esta situación no sólo impacta en la incorporación de nuevos perfiles, sino también en la retención de los ya existentes.

A su vez, el informe advierte que el salario dejó de ser un elemento distintivo para el talento calificado. Más del 50% de los profesionales afirma no ver oportunidades claras de desarrollo dentro de sus organizaciones, lo que agrega un componente adicional al análisis de la satisfacción laboral.

La insatisfacción salarial convive con un nivel de conformidad más elevado respecto del trabajo en general. De acuerdo con los datos relevados, el 55% de los trabajadores se declara conforme con su empleo, aunque ese número no se traduce en entusiasmo pleno. La mayoría se ubica en una zona intermedia, sin manifestar un descontento generalizado pero tampoco un alto nivel de satisfacción.

Este contraste pone en evidencia que la valoración del empleo no depende exclusivamente del salario, aunque sí se ve fuertemente condicionada por él. En términos concretos, sólo un porcentaje reducido de los encuestados se considera muy satisfecho con su remuneración, mientras que una proporción significativa afirma sentirse por debajo de la media del mercado.

El informe también muestra que el 25% de los trabajadores se considera insatisfecho con su salario y un 9% muy insatisfecho. En el otro extremo, apenas un 2% afirma sentirse muy satisfecho. Estos datos refuerzan la idea de que la conformidad con el ingreso es limitada y que la mayoría de los profesionales percibe un desajuste entre su remuneración y sus expectativas.

Del lado de las organizaciones, el escenario está marcado por una estrategia de mayor prudencia. Para 2026, el 60,6% de las empresas proyecta un crecimiento moderado, basado en ajustes operativos y mejoras de eficiencia, mientras que un 19,4% no prevé expandirse en el corto plazo.

Esta cautela también se refleja en la planificación de la nómina. Cerca del 50% de las compañías anticipa que mantendrá su dotación sin cambios, un 30% planea incrementarla y un 20,4% prevé reducirla. En comparación con el año anterior, la proporción de empresas con intención de contratar se redujo, lo que da cuenta de un enfoque más selectivo.

Dos de cada diez empresas planea reducir su planta de personal. (Freepik)

En este marco, el 84,8% de las organizaciones prioriza cubrir roles clave mediante contratación permanente, mientras que el 22% evalúa incorporar personal temporal, principalmente para proyectos específicos. “Las decisiones de contratación son más selectivas y están más alineadas al impacto directo en el negocio”, señaló Álvaro Parker, Managing Director de PageGroup para Argentina, Chile y Perú.

La combinación de expectativas salariales elevadas y presupuestos acotados configura un escenario desafiante para las empresas, que deben equilibrar la necesidad de atraer talento con la restricción de costos.

El informe también destaca que, aunque el salario continúa siendo un componente central, otros factores ganan relevancia en la decisión de los trabajadores. Entre ellos, se destacan los beneficios vinculados a la salud, los bonos por desempeño, la flexibilidad laboral y los esquemas híbridos.

En este punto, aparece otra brecha: mientras el 94% de los profesionales manifiesta interés en contar con paquetes de beneficios personalizados, el 71% de las empresas ofrece esquemas estandarizados. Esta diferencia contribuye a explicar la baja satisfacción general y la intención de cambio entre los trabajadores.

Asimismo, el rechazo a la presencialidad total se consolida como una tendencia. Según el estudio, el 78% de los candidatos no aceptaría un esquema completamente presencial, lo que obliga a las empresas a adaptar sus propuestas para no perder competitividad en el mercado laboral.

“Las empresas siguen enfocadas en la compensación monetaria, pero el talento valora cada vez más el crecimiento profesional y la personalización de los beneficios”, sostuvo Parker. En ese sentido, el desafío pasa por construir propuestas más integrales que contemplen tanto el salario como otros aspectos de la experiencia laboral.

En síntesis, los datos muestran que la insatisfacción salarial se mantiene como uno de los principales rasgos del mercado laboral argentino en 2026. Con sólo el 29% de los trabajadores conforme con su ingreso, la brecha entre expectativas y oferta continúa siendo un eje central para entender la dinámica entre empresas y talento.

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